El argumento para la salmodia exclusiva no descansa en la idea de que cada parte del culto neotestamentario debe estar confinado a las palabras inspiradas. Nosotros decimos, sin embargo, que existe una provisión prometida para cada parte de la adoración. Cuando se trata de lo que debe ser leído en el culto, tenemos las Escrituras infalibles. Cuando se trata de la predicación de la Palabra, los predicadores no son infalibles, pero tenemos la promesa del don de maestros del Cristo ascendido (1 Corintios 12:29; Efesios 4:11). Cuando se trata de la oración, tenemos la promesa de la ayuda del Espíritu Santo (Romanos 8:26). Cuando se trata de cantar alabanzas, no hay promesas de un continuo don ordinario de composición de himnos, pero hay un libro inspirado e infalible de 150 composiciones provistas y ordenadas para ser cantadas como alabanza a Dios.
David Silversides











