Como si viniera desde el cielo, un rayo de luz descendió sobre ella. La atravesó. Resplandeció como una estrella mágica, como si el destello de algún ángel la besara por completo. Sintió una paz que la envolvió entre los susurros de los lirios que se mecen con la caricia del viento. Suave, diáfana, etérea se extasió de plenitud, de vida, de melodías celestiales... y se sintió libre de todo, como si volviera a nacer.













