Noise Affair es un sello nacido en 2013 que tras una serie de esfuerzos finalmente tendrá la ocasión de cristalizarlos con una serie de eventos durante el próximo mes de Junio, en el cual harán presencia en la feria de disqueras independientes del Centro Cultural de España en México del 11 al 13 de junio, así como una presentación el 18 de junio en el Alicia.
La batería ha enloquecido, la guitarra ruge enfurecida, el bajo suena frenéticamente. ¡Ah! ¡Por fin! ahí viene el saxofón para tranquilizarlos… ¡¿Qué?! ¡¿Los ha perturbado más?! ¡Los instrumentos están desquiciados! No, no es un sueño. Es, como ellos definen, “el sonido que incita a la imagen de la inmensidad universal”, así es la música de Deimusaranea.
La banda capitalina creada en 2010 es un revoltijo de géneros como el rock progresivo, el stoner y el jazz aderezado con psicodelia. Son notas surrealistas las que vomitan sus composiciones, el ritmo se forma entre la arritmia, los instrumentos confluyen en un solo lugar, en el momento en que Ramsés Guevara en la batería, Antonio Escamilla en la guitarra, Sinuhé Guevara en el bajo e Itzel Salinas en el saxofón comienzan a hilar su telaraña de ideas sonoras.
¿Qué significa Deimusaranea? En la mitología griega Deimos, que significa "dolor o pena", era la personificación del terror. Hijo de Ares, el dios de la guerra, y de Afrodita, la diosa del amor. Aranea es la raíz originaria de la palabra “araña”.
Los griegos cuentan que Arachné (araña en griego) fue una joven tejedora lidia que superó con sus lienzos hechos con hilos el trabajo de Minerva (patrona del tejido) quien encolerizada destrozó los trabajos de la joven. Arachné trato de ahorcarse al ver sus trabajos hechos trizas, pero Minerva, al ver su agonía, arrepentida la transformó en un animal condenado a pender de un hilo para siempre.
Deimusaranea es una banda de horror y tejidos, de suicidio y de salvación. La “Terroraña”. Sus rolas parecen surgidas de la improvisación, su sonido es intenso, es una “sinapsis musical” dicen su integrantes.
La batería es el fondo del jardín, sobre ella nacen la guitarra y el bajo como flores o mejor dicho hiedras que empiezan a enredarse entre ellas en el escenario, dejando notas venenosas el cuerpo de los oyentes. El saxofón surge como orquídea inquieta, para darle un toque de jazz al vergel. Ya plantadas en conjunto, se empiezan equilibrar, se enamoran, comparten polen, bailan, ríen, se gritan, se insultan y se asesinan. Deimusaranea teje estridencias letales en el escenario
La agrupación acaba de firmar con El Régimen Music y lanzarán su primer disco en abril de éste año. Aquí un fragmento de “Lago Mercurio” para que vayan acondicionando a sus oídos.
Texto por Ken Palafox.
Imágenes retomadas de la página de Facebook y Twitter de la agrupación.