"No pensarías que me he olvidado de ti, ¿Verdad? No he podido hacerlo ni un solo día desde que me marché hace un año. Cada noche, me quedo mirando el cielo y mi mente comienza a divagar. Pienso en ti, en nosotros, en como podría haber sido nuestro futuro juntos... Y también pienso en el inicio de nuestra historia. Yo no quería enamorarme. No creía que fuera posible que en un mundo hecho pedazos, fuera a encontrar a la única pieza capaz de encajar en mi corazón.
Maldito Derek Grayson... Tenías que aparecer en mi vida y teñir de color ese gris monótono en el que estaba atrapada junto al resto. A veces me gustaría poder decir que te odio. Que te odio por darme esperanza, por hacer que quisiera luchar por un futuro mejor. Por querer encontrar un lugar en que no nos sintiéramos prisioneros de un sistema injusto. Que te odio porque ahora que estoy sin ti no soy capaz de recordar como me sentía antes de conocerte. Por hacer que te eche de menos y te necesite. Pero sobre todo, por haberme hecho creer que estaríamos juntos para siempre.
Pero no, no te odio. No puedo hacerlo.
Pienso también en aquella noche. En esa discusión que tuvimos. En realidad, no te hice creer que todo estaba bien para luego marcharme... Tan solo me convencí a mí misma de que sí lo estaba. De que podía seguir allí, que podía intentarlo. Que podría lograrlo...
Pero lo cierto es que, mientras tú dormías, yo no pude pegar ojo en toda la noche. Le di vueltas una y otra vez a nuestras discusión, a como me sentía y a ese hueco que se formó en mi pecho cuando me di cuenta de la realidad; Que no ibas a seguirme esta vez. Que la promesa del "siempre juntos" ya no existía.
Tú no podías seguirme y yo no podía quedarme. Solo había un final para nosotros.
Y sí, me marché.
Sin ti.
Pero, ¿Sabes? Por mucho que duela... No me arrepiento de haberte amado.
Y mucho menos, de seguir haciéndolo.
Porque yo me fui, pero una parte de mi corazón se quedó contigo."
—N.