Nos destruimos, y después nos extrañamos.
Nos hicimos pedazos y después lloramos nuestra ausencia.
Pulverizamos nuestros sueños y después soñamos con estar de nuevo juntos.
Destrozamos nuestro corazón y pasado el tiempo queríamos estar alojados de nuevo en ellos.
Rompimos nuestra alma y a los pocos días tratamos de repararla para meter de nuevo aquel amor que nos hizo pedazos.
Ironías de la vida.
Leregi Renga












