Para quien necesite leerlo…
Nadie dice que cambies. No, no se trata de eso.
Llega un punto en todo el recorrido en que el cansancio te pide hacer un alto.
Paras un momento, respiras, miras a tu alrededor y ahí caes en cuenta de la real situación.
Y sí, todos cambiamos, para bien o para mal todos lo hacemos, pero depende de cómo decidas cambiar y a partir de ahí empezará un nuevo camino para ti.
Entonces haces mejoras en tu vida, trabajas los puntos personales que tienes que trabajar, entras a círculos más fructíferos para ti, te alejas de personas que realmente no aportan a tu vida y ahí… ya. Todo cambia.
Ahora, no es que digamos que todo eso será rápido, no es como que después de tres meses de haber empezado dirás “¡Wau! ¡Qué cambios!”, pues tampoco, ¿no?
Pero sí, la cosa se vuelve un poco diferente, el aire cambia y, aunque no se pueda ver a simple vista para los demás, tú ya lo ves.
Para el corto tiempo no será ¡el cambio!, pero sí, ha cambiado algo, las cosas no son como antes. Se vuelve… menos doloroso, ya no hay tanto sufrimiento.
Te permites sentir, te permites llorar, pero ahora, en comparación con unos meses atrás, te entiendes, te comprendes, sabes qué es lo que está pasando y sabes que se te es permitido sufrir un poco.
Porque es normal, porque así es la vida y no tiene nada de malo que a veces nos sintamos como si el mundo se nos viene abajo, pero ahora sabes perfectamente que todo va a pasar, que el sufrimiento no es para siempre, que las ganas de derrumbarse no se quedarán instaladas por siempre en nuestra alma y que hay que salir adelante.
Te permitirás sufrir, pero también te permitirás levantarte y demostrarte que aquel mal momento no podrá contigo.
De eso de trata la vida, prueba y error.
Y mientras juegas este duro y pesado juego, disfrútalo, sonríe, vive, sana, quiérete, ámate, llórate cuando tengas que hacerlo, pero nunca te rindas.
Porque eso no es lo que hacemos los valientes.
Y créeme, todos lo somos.
Incluso tú, aunque ahora mismo no lo sientas así.
Little Moon














