{octaeviasblake}
     -Han llegado a mi atención dos multas de tránsito... -hizo una pausa examinando en la pantalla del celular, por su expresión, uno juzgarÃa que estaba leyendo los más atroces crÃmenes locales -Estacionar en el sitio de discapacitados -negó con su cabeza -Y oh -sonrió de una forma que recordaba a un lobo frente a su presa -No reportarse a su deber de jurado -lo tenÃa -¿Sabes que puedes tener tiempo en prisión por esto?
      No era siquiera su jurisdicción, pero habÃa enviado un mensaje a su colega en la comisarÃa, esperando que pudiera encontrar cualquier clase de trapos sucios para usar a su favor.Â
      -Ahora -agregó continuado de una nueva pausa, permitiendo que el peso de las consecuencias se afirmara en el ambiente -Hoy especialmente, mi café no sabÃa tanto a alquitrán como otros dÃas y me siento bondadoso. PodrÃa no hacer de esto mi problema y en cambio preocuparme de lo que me concierne -explicó con tranquilidad -o podrÃas insistir en mantener la boca cerrada y no ayudarme con mi caso. Entonces sà serÃa mi problema ¿Ves a dónde intento llegar?
    Honestamente poco le importaban un par de multas y delitos menores, no era esa clase de policÃa. Pero su instinto, correcto o incorrecto, le decÃa que sabÃa algo y no lo soltaba, fuera por miedo o fuera por proteger a alguien.Â
     -Tengo dos chicas muertas y un asesino suelto, dame una mano aquà -suspiró y aquella postura intimidante menguó un poco. Se veÃa cansado, el caso tenÃa tanto a su jefe como a la prensa rondándole como cuervos.









