(...) Tomarme espléndida como una esclava etrusca, cuya cabeza calva perturba el sueño de los mercaderes, como iracunda araña al sol del mediodía, como la dentadura feroz de los guerreros, como el líquido despertar matutino de las dianas. ( Pero todo esto no es sino literatura y debo resignarme a sonreírte sin existir, quizá, para tus ojos. )
Confesión | Piedad Bonnett


















