Anderson Cooper y el encanto de Montezuma: la historia detrás del reportaje de 60 Minutes en Colombia.
La reciente visita del reconocido periodista Anderson Cooper a Colombia, con el propósito de realizar un reportaje para el programa estadounidense 60 Minutes, requirió una intensa semana de preparación y grabación en el sector de Montezuma. Así lo relataron Michelle Tatiana Tapasco y Diego Calderón en una entrevista.
El impacto de la visibilidad internacional
Según explicó Tatiana Tapasco, la llegada del equipo de televisión a la región se originó gracias a un interés genuino por los esfuerzos de conservación y aviturismo en la zona.
"No nos lo esperábamos, la verdad", afirmó Tapasco, quien destacó que el contacto se logró gracias al reconocimiento de Diego Calderón en el ámbito internacional del avistamiento de aves.
El despliegue logístico abarcó cerca de ocho días de preparación y trabajo en campo, lo que implicó el traslado de equipos técnicos de alta complejidad y la adecuación del entorno natural. Para Tapasco, la experiencia representó una vitrina invaluable: "Recibir a un personaje como él y a todo su equipo fue increíble. Colombia se visualiza en el mundo de las aves y en la belleza natural que tenemos".
Montezuma: un escenario estratégico
Por su parte, Diego Calderón detalló las razones por las cuales se eligió este rincón entre el Chocó y Risaralda, muy cerca del Parque Nacional Natural Tatamá. "El sitio que mezclaba todo lo que estaban buscando era Montezuma y la familia de Michelle".
La locación cumplía con las condiciones técnicas y ecológicas precisas para el enfoque del reportaje.
Una experiencia transformadora
Calderón destacó que el proceso logró desconectar al periodista de su rutina informativa para sumergirlo de lleno en la naturaleza colombiana. "Logramos que se desligara de su trabajo y se volviera pajarero", comentó, recordando una anécdota especial sobre el primer encuentro del comunicador con las aves locales.
El guía reveló que el ave que marcó el inicio de esta aventura fue el gallinazo, un momento que demostró cómo hasta las especies más cotidianas pueden despertar asombro y conectar con cualquier persona durante estas expediciones.