Hay días en los que despertar ya es un logro, en los que el peso de las responsabilidades, los miedos o las dudas hace que todo parezca más difícil de lo normal. Tal vez te has sentido así últimamente, como si avanzar fuera demasiado pedir. Pero permíteme recordarte algo importante, Dios nunca te ha exigido correr, solo te invita a dar el paso que hoy sí puedes dar.
A veces pensamos que un paso pequeño no tiene valor, que no cambia nada, que no cuenta. Pero para Dios, los movimientos más sencillos pueden convertirse en milagros disfrazados. Él tiene la capacidad de tomar lo poco y convertirlo en algo inmenso. Si hoy solo puedes dar un paso pequeño, hazlo; Dios puede hacer mucho con poco.
La Biblia lo confirma cuando Jesús dijo que si tu fe es tan pequeña como un grano de mostaza, aun así podrás mover montañas Mateo 17:20. Dios no mira el tamaño de tu avance, sino la disposición de tu corazón. Él puede tomar esa semilla mínima, ese intento tímido, ese paso limitado y transformarlo en algo poderoso.
Así que no te desanimes por lo que no lograste. Agradece lo que sí pudiste hacer. No te compares con quienes parecen ir más rápido. Valora tu ritmo, porque Dios también está en lo pequeño, lo lento y lo cotidiano.
Hoy quizá no veas grandes resultados, pero el cielo sí vio tu esfuerzo. Y eso basta para que Dios comience a multiplicar lo que colocaste en sus manos.
¿Será que ese paso tan pequeño que tienes miedo de dar es justamente el que Dios quiere usar para cambiar el rumbo de tu vida?





















