Abuso al ciudadano
Columna publicada en Mural el 17 de Diciembre del 2013 (http://www.mural.com/editoriales/nacional/688/1374607/)
El 2013 ha sido uno de los años donde más se ha abusado de la confianza de los ciudadanos. Un año en el que los políticos y representantes populares han demostrado que siempre se puede tener una dosis mayor de cinismo e indiferencia social. Los legisladores y legisladoras encabezan la lista. Las reformas energética y política, recientemente aprobadas por las Cámaras federales y validadas en los Congresos de los estados, son un ejemplo de este abuso. Pero también en lo local están los casos de corrupción como los #Diputampones, los gastos en las Casas de Enlace, los procesos fallidos impulsados por la Comisión de Responsabilidades del Legislativo en contra del intocable e inamovible auditor superior de Jalisco, ex Alcaldes y ex Secretarios de Gabinete, así como en la supuesta comparecencia de #LadyPanteones. Situaciones que han puesto a prueba la paciencia de la ciudadanía y de la opinión pública. Pero parece que del lado de los partidos políticos y sus representantes no ha habido la sensibilidad necesaria para medir el termómetro social y sacar las mejores habilidades políticas para manejar situaciones que se están incubando como potenciales conflictos y confrontaciones entre diferentes sectores. Hablemos, por ejemplo, de la manifestación del fin de semana contra la aprobación de la reforma energética por parte del Congreso de Jalisco, donde el caos fue el saldo. Al día de ayer, 17 Congresos estatales han validado una iniciativa reformadora cuya principal característica ha sido abrir a la inversión privada el manejo del petróleo en México y, al igual que las propuestas de los partidos de izquierda, sigue centrada en las fuentes energéticas fósiles y sucias en lugar de apostarle a las energías limpias, renovables y sustentables. Aquí parece que todo el espectro político-partidista está de acuerdo. La mayor parte de la crítica social no viene en relación a la ausencia de enfoque ambiental en la propuesta. El malestar está en la manera en la que los partidos políticos, representados en los poderes legislativos del ámbito federal y en los de los estados, deciden a puerta cerrada, de manera oscura y sin ningún tipo de debate que integre la opinión y el punto de vista de esa ciudadanía que no se cansan de decir que ellos representan. Pero el Poder Ejecutivo no se queda atrás; desde ahí se incuba otra confrontación por el aumento en la tarifa del transporte público tanto en el DF como en el Área Metropolitana de Guadalajara. En la Ciudad de México ha habido una reacción violenta por parte de personas que no están de acuerdo, no sólo con el aumento en el precio del Metro, sino con el manejo inadecuado que varios actores políticos -gobierno, partidos, sindicatos- han hecho de un bien público como lo es el transporte. En nuestra metrópoli tampoco se ven las aguas tranquilas. No hay condiciones para que el precio del pasaje del camión urbano suba. ¿Por qué? Porque los acuerdos no se han cumplido desde hace más de 10 años, y porque no existen las garantías legales e institucionales para que la tarifa deje de ser vista como un botín político entre autoridades y transportistas. A esta situación hay que sumarle el desempeño reprobable de los diputados, tanto para hacerse responsables de las atribuciones y competencias que les corresponden -específicamente la fiscalización del gasto público- como para manejar sus crisis internas y corregirlas. Simple y sencillamente, los ciudadanos no podemos confiar en nuestras instituciones y las decisiones que están tomando. Urge detener esta espiral de abuso al ciudadano. Abrir los ojos a las señales de alerta que los hechos recientes están enviando. Muchas personas están hartas de tantos abusos por parte de sus representantes y gobernantes. Se necesita que la ética, la responsabilidad y la sensibilidad social sean las constantes de la política. Y sobre todo, que los representantes populares y nuestros gobernantes asuman el reto histórico al que están llamados: hacer política a favor del interés colectivo y no personal. Que dejen de polarizar a la sociedad sería un buen regalo de Navidad. @marasiro







