Decisiones.
Entonces lo entendí. Era otra persona. Como dije antes, se notaba en su mirada, ya no era la misma. De él sólo quedaba su nombre. Era como se hubiera muerto y hubiera reducitado pero, ya no era él. Recordé algo que él me dijo hace mucho tiempo, cuando sí tenía esa mirada que conocía: "Jamás te haría daño ni te cambiaría por nadie. Y si lo llegara a hacer algún día sería un imbécil. Porque quién hace daño a la mujer que ama? No tiene sentido. Y jamás me lo perdonaría. Tu vales mucho."
Por un momento recordé esa noche que me dijo eso. Estabamos sentados en el restaurante de nuestro barrio esperando nuestra comida. Cuando me dijo eso entendí perfectamente que lo tenía claro. Y siempre tenía esa mirada brillante que yo sé reconocer pero, que hace mucho tiempo no veo. Pero ahora yo también lo tengo claro. Él me dijo que yo siempre debo estar bien y que no debo dejarme hacer daño por nadie. Ahora que él intenta hacerme daño, he recordado esas palabras. Y ahora, veo muy claro todo. Como una especie de legado de una persona que está pero a la vez no. Yo seguiré sus consejos. Honrandome a mí y al amor que me tenía.













