Luego de una semana desastrosa, Sébastien no pensó jamás que terminaría haciendo una fiesta para liberar tensiones; pero cuando su hermano dejó la casa para él solo, asegurando que no regresaría hasta el día siguiente, sus colegas no perdieron el tiempo. Se esforzaron por hacer la organización llenando la cocina con cervezas e invitando al instituto entero. Él, por supuesto, le mensajeó a un tal 'ojitos' que tenía agendado, proponiéndole una noche para ellos dos solos. Por desgracia, mientras el tiempo transcurría, más se aseguraba de que no aparecería, lo que multiplicaba su ronda de cervezas por dos, tres y cuatro, hasta perder la cuenta. Pero entonces, cuando se vio ofuscado discutiendo por la importancia que tenían los porros en la vida de todos, lo distinguió en la multitud. El francés se quedó boquiabierto un rato, dejando ir la idea en su cabeza mientras se aproximaba con determinación (y cierta torpeza) a Neal. Si estaba acompañado o no, a él no le hizo mayor ruido. " Bebé. " balbucea efusivo. No le dio oportunidad de reaccionar, lo sujetó del cuello y se abalanzó a su boca dejando un beso en sus labios. " Pensé que no vendrías." @atcmporal

















