Todo ese tiempo estaba tratando de descubrir cada una de las sensaciones que Gautier le proporcionaba, desde el momento exacto que lo miro por primera vez y como había sido por la belleza que sus facciones resaltaban, luego se atrevió a conocerlo y lo físico quedó a un lado, nunca había conocido alguien como el contrario, quien parecía ser una maraña de pensamientos. Fue despacio, descubrió que su corazón se volvía inestable cada vez que se acercaba a él, que alborotaba la tranquilidad que siempre lo acompañaba aún cuando no lo expresara, su interior volátil disfrutaba de cada sensación. “ Si me dices cobarde porque él es la única persona que logra alterarme de esta manera, entonces sí, lo soy. ” Encontraba gracioso la palabra que Gautier se había referido a él, tanto, que logra una diminuta y ladina sonrisa se presente en su rostro, y su mirada ya no puede ser apartada de aquellos irises que lo único que provocan es que su respirar se vuelva pesado. “ ¿Cuándo te volviste tan sabio? Pero sabes, tienes razón, creo que es momento que me arme de valor. ” Quería el riesgo, mostrarle que lucharía por una oportunidad con él. “ ¿Qué te parece si paso por ti a las nueve el viernes? Aprovechando que no nos tocara cerrar. ” No pensaba pedirle que saliera con él, prefería darlo como un hecho, no le quería dar la oportunidad de negarse, no sabía si podría soportar un rechazo de su parte. Al momento que su mano es tomada se muestra sorprendido, rara vez eso sucede y su semblante lo traiciona mostrándolo. El contacto se siente tan cálido que su pulgar acaricia con sutileza el dorso. “ Entonces me tienes solo para ti, completamente, sin quejas o devoluciones. ” Vuelve a impresionarse cuando es provocado el acercamiento, Gautier esta haciendo que su cabeza dé vueltas en ese momento y su corazón palpite con fuerza. Pone su mano libre en la mejilla ajena, admirando el color que exclaman, lo encuentra tierno, deslumbrante. “ No tienes que preocuparte que lo lleve, él ya esta ahí, lo que hace todo más difícil porque no puedo concentrarme debidamente en el trabajo. ” Sin pensarlo, se acerca más depositando un beso en su frente. “ Apiádate un poco de mí, Gautier, me estás haciendo perder la razón. ”
Quizás no era sensato tirar y tirar dardos por la boca como lo hacía, pero Gautier --- aunque cambiaba muchísimo alrededor de Marlon, no dejaba de ser él. Un bocazas que no pensaba demasiado cuando decía las cosas, que se enredaba con su propia lengua porque su mente funcionaba más rápido que su boca. También, de hecho, era un listillo que disfrutaba regocijarse de la intranquilidad que proporcionaba con sus palabras. " No lo dije por eso. " acompaña las palabras con una sonrisa dulce. El desgraciado inclusive luce radiante, ¡se nota a leguas que lo disfruta en demasía! Además, este no era como otros días, la sensación que lo sofoca no es precisamente de nerviosismo. " Te digo cobarde porque incluso siendo la única persona que te altera de esa manera, no haces nada. " intuye que es ansiedad, impaciencia. Todo lo que siente atraviesa su cuerpo, recorre los centímetros de su piel. Marlon incrementa las pulsaciones de su corazón y su cara, empañada de rubor, parece expectante. No sabe cómo dice lo que dice, no sabe cómo no ha hecho un agujero para desaparecer. Por un momento, como en otras ocasiones, se pierde en su boca y la idea de besarlo es insufrible. Gautier se pregunta por lo menos una vez al día que tan suaves son sus labios. Si es delicado cuando besa a otra persona, si lo tomaría en sus brazos, si le quitaría el aliento. Pasa saliva por su garganta y comprueba que, en efecto, lo admira sin ningún tipo de discreción. Gautier no se molesta en fingir que no lo ve, porque lo hace tantísimas veces. Luego de fruncir el ceño, frota las manos en sus pantalones y boquea, necesita ubicarse en el hilo de la conversación. " Te he dicho que soy...que soy un niño prodigio, Marlon. ¿Te han quedado dudas algun --- ? "se interrumpe, necesita un segundo. Siente que el suelo bajo sus pies se mueve enseguida, ¿o es su cabeza? " Espera un momento, espera. ¿Qué has dicho? " de nuevo, examina lo que lo rodea y odia el hecho de que no puede sostenerse de nada. Está temblando, odia también que lo esté haciendo su mano, la cual continúa aferrada a la contraria. " El viernes...el viernes es un buen día. Bah, no tanto, porque el sitio se llena de adolescentes, pero es un buen día. Después del trabajo. Porque es conmigo y es contigo, obviamente es contigo, pero me vas a llevar a mí. " divaga como un ridículo, todavía no le ha visto a la cara. La suya podría estallar de calor en ese momento. El nuevo desenlace hace que se pierda un poco, no deslumbra la sorpresa de Marlon sino hasta que inclina su cabeza despacito, atento a la mirada incrédula del otro. " Eso es algo que ya estaba garantizado en mi cabeza. Muy mal si tú pensaste de otra forma. Nunca te compartiría --- no lo haría. Eres mi caballero de armadura. Las damiselas pueden arreglárselas ellas mismas. " el color carmín golpea con furia en sus mejillas cuando el contacto es mayor y puede jurar que está a punto de irse de boca, su toque lo despierta en muchísimas formas. " Marlon... " se le escapa el aire, sonríe como un idiota. Ahora sí, suelta una risa nerviosa, no lo quiere ver directamente, pero el beso en su frente lo obliga a ceder. Instintivamente, por el bien de sus piernas, coloca su mano alrededor de su cintura y lo mantiene cerca, está respirando demasiado profundo. " Entonces te desconcentro. " continua bajito, siente que la intimidad de los dos cuerpos lo quema por dentro. " ¿No estoy demasiado cerca para hacerlo? ¿Para desconcentrarte? " relame sus labios y esboza una diminuta, casi imperceptible sonrisa. " Tú tampoco juegas limpio en el trabajo, ¿de verdad tengo que recordártelo? " no puede apartar la mirada de su boca. Su voz es un ronroneo suave, no se esfuerza por hablar. " Me invades, no cuento las veces, pero estás tan cerca ¡siempre alrededor! Y cuando sonríes, Marlon, te juro que pienso en todas las formas en las que podría besarte." y parece casi un reproche. Le cuesta horrores hacer la vista gorda. " No pidas que me apiade cuando juegas todos los días con mis sentimientos. "