Seung difícilmente pudo deshacerse de sus hermanitas --- y eso era mucho que decir, considerando que revolotearon alrededor de su chico durante todo el fin de semana. Ahora, tras hacer un esfuerzo del tamaño del ferri y escabullirse victorioso, el pelinegro arrastró a Jessie al interior de una casita de árbol, ¡pequeñísima! Pero tan amplia y calurosa en valor, que atesoraba millones de recuerdos de su infancia. Después de ayudarlo a treparse en las diminutas escaleras construidas por sus padres, Seung le quita el pañuelo de la carita y, ansioso, mordisqueando sus uñas, exclama: "Ya puedes abrir los ojos." a su vista se desplegan velitas aromáticas, flores esparcidas, fotografías y un banquete que prolongaría hasta escuchar su respuesta. Echado a un lado, con las piernas cruzadas, Seung se inclina hacia adelante, cabizbajo. "Quiero que seas mi novio, niño. Qui--- necesito que estés conmigo, que te sientas cómodo y seguro y feliz." presiona los labios, resistiendo una sonrisa. El corazón lo tiene inquietísimo, haciendo un desorden en su pecho. "Y si no dices lo que quiero escuchar, estoy listo para sacar un estúpido discurso que borré y reescribí cien veces; el único detalle es, huh, que aun no me lo aprendo. Y sin ánimos de arruinar el momento, te advierto que lo tendría que leer y eso." @tacitadeleche















