Nadie, absolutamente nadie tiene derecho de cuestionar su capricho por correr los turnos de sus guardaespaldas y condenar a uno en particular a prestar sus cuidados nocturnos en aquel domingo que no le correspondía--- pero bueno, qué más da. Es caprichoso. Él lo sabe, Shui también y cambiar su opinión supone mover montañas. Por lo mismo, cuando abre la puerta del cuarto de hotel y se encuentra a Hunter llegando a las diez puntual, una sonrisa se forma en su boquita. “¡Hasta que apareces, tú, chiquitín!” @tacitadeleche















