Confianza
Deseo
Respeto
Si cumples las tres, podríamos conocernos.
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Confianza
Deseo
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Si cumples las tres, podríamos conocernos.
#RL
¿𝙌𝙪é 𝙘𝙖𝙧𝙖𝙟𝙤 𝙣𝙤𝙨 𝙥𝙖𝙨𝙖 𝙘𝙤𝙣 𝙚𝙡 𝙙𝙤𝙡𝙤𝙧?
El dolor, cuando se mezcla con el sexo, tiene mala fama. Pero la realidad es que a mucha gente le calienta. No es raro, no es de locos. Es humano. Hay algo en el dolor, en la entrega, en la humillación o el control, que prende una parte del deseo que lo “romántico” no llega a tocar.
La sumisión, por ejemplo, no es debilidad. Es decidir soltar el control. Dejar que alguien más tome las riendas. Y eso, para mucha gente, es un descanso. En un mundo donde todo el tiempo tenés que decidir, resolver, tener la cabeza en mil cosas, ser sumisx es poder apagar la mente. Es confiar, rendirte, y encontrar placer en eso.
El masoquismo no es que te guste sufrir porque sí. Es que el dolor genera algo físico real: endorfinas, adrenalina, un subidón que se parece al orgasmo. El cuerpo no distingue mucho entre dolor y placer. El cerebro mezcla señales. Lo que a uno le dolería en otra situación, en un contexto sexual se vuelve excitante. Y también hay algo psicológico: el dolor valida. Te hace sentir. Te saca de la indiferencia.
El sadismo, en cambio, es poder. Es tener a alguien enfrente que te dice “hacéme lo que quieras” y entender que hay una responsabilidad en eso. Que no es hacer mierda por hacer mierda, es llevar al otro a un lugar intenso, sin romperlo. Es un juego de control, de tensión, de saber hasta dónde.
Y ahí entra el erotismo. El sexo que explora estas cosas es otra cosa. Es más sucio, más visceral, más real. Nos atrae el dolor porque es límite. Porque ahí donde empieza a doler, también empieza el deseo. Porque hay algo en el cuerpo marcado, en el grito, en la lágrima, que conecta con una parte animal, descontrolada.
No todo el mundo lo entiende, ni hace falta. Pero para los que sí, el dolor no es lo opuesto al placer. Es parte del mismo viaje. No se trata de violencia sin sentido, se trata de sentir más, de ir más profundo. De romper lo superficial.
𝙉𝙤𝙨 𝙘𝙖𝙡𝙞𝙚𝙣𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙙𝙤𝙡𝙤𝙧 𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙤𝙨 𝙝𝙖𝙘𝙚 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧 𝙫𝙞𝙫𝙤𝙨.
New dominación record out!
"Personajes en particular expresaban amor y se empoderaban mutuamente."
Maggie Gyllenhaal y James Spader
Secretaria 2002./
Qué delicia de hombre es James Spader 😻
Sesión conmigo desde la perspectiva de ella.
Hoy es miércoles, día de sesión. Me despierto nerviosa, excitada y con ganas de que llegue el momento. Hago un repaso rápido de todo lo que tengo que hacer hoy para organizarme. Llevo muchos días con mi tarea de negación de orgasmos 3 al día más alguna que otra extra que mi Amo ha decidido disfrutar por video llamada o llamada.
Me ducho para prepararme y como estoy tan excitada y siempre hago mi primera negación del día en la ducha así que por inercia la hago, cada vez me cuesta más parar a tiempo, cada vez más frustrada, pero lo consigo y me siento orgullosa de mi autocontrol.
Hoy no me ha dado instrucciones de como ir vestida así que me pongo un pantalón ajustadito y una blusa ancha. El viaje en metro se me hace eterno, cada vez estoy mas ansiosa intento serenarme diciéndome a mi misma que hoy sé lo que me espera, en nuestro juego los seguidores decidieron, 4 negaciones, 50 azotes de cinturón y podría tener orgasmos, sopesándolo creo que podré aguantar.
Cuando llego a la parada de su casa me empiezan a temblar las piernas y cada vez me cuesta más pensar, estoy decidida a aguantar lo que haya decidido que haremos, tengo mis palabras de seguridad y nunca me lleva más al límite de lo que puedo.
Llego a la portería, respiro hondo y llamo al timbre... los segundos de espera se me hacen muy largos mi cuerpo se debate entre huir y quedarse, el pulso se me acelera, pero entro despacito, espero el ascensor y vuelvo a respirar hondo antes de salir.
Justo cuando llego a la puerta se abre, el espacio justo para que pase. Como siempre me sonríe y me besa, me toca, me disfruta y me suelta justo cuando mi deseo ya es poder tocarle y hacerle disfrutar. Tranquilamente me pone mi collar, me gusta ese momento, me ayuda a entrar en situación apoyo mi frente en el para que pueda cerrarlo mientras lo huelo y mi mente empieza a nublarse.
Me ordena que me desnude y lo espere de rodillas en la puerta, hemos entrado en sesión y ya no puedo hablar ni mirarle, aún me tengo que concentrar mucho para ello. Me deja sola allí esperando mientras se ducha, miro al suelo, a la pared y poco a poco me concentro en los sonidos, el agua caer, el cepillo de dientes, ya queda poco para que vuelva. Siento un hormigueo en las piernas por la posición y por el ansia de la espera, me planteo moverme pero me ha dicho que espere quieta, divago en mi lucha interna (escuchare si viene y podré volver a la posición sin que se entere - te ha dado una orden y tienes que cumplir) por si acaso no me muevo, acumular más castigos hoy no es la mejor idea.
Oigo sus pasos y se me escapa una sonrisa, voy al comedor obedientemente, a cuatro patas pensando que voy muy lenta y quizá debería practicar. Me acerco a sus pies y espero su aprobación, su orden, escuchar su voz. Me indica que quiere que haga y obedezco, posición de inspección de bajos y espero (no sé si fueron segundos o minutos para mi demasiado) en estado de alerta intentando escuchar cualquier movimiento para prepararme, noto su mano acariciando mi culo y mi cuerpo reacciona, un pequeño respingo ( joder contrólate!) me da una palmada y me empieza a estimular sin piedad ninguna, lo disfruto sabiendo que no puedo correrme aún pero aguanto el máximo posible hasta que no puedo más ( Verde!) y de repente cesa la estimulación, suelto un gemido de frustración siempre mantengo la esperanza que decida que puedo correrme, mi respiración se va relajando y mi cuerpo también, aun así la sensación de placer aún recorre mi cuerpo, lo que es aún mas frustrante, otra palmada, tampoco la esperaba, me recorre una descarga des de la nalga hasta el cuello, siento que me arde el culo y sonrío.
Escucho el plástico del preservativo abrirse, durante unos segundos tengo la esperanza que haya decidido que quiere follarme ya y poderme correr pero el sonido del preservativo al ser puesto no es el habitual, me tenso expectante ( que ilusa al pensar que iba a saber que pasaría hoy) mi cabeza empieza a sopesar las posibilidades y de repente se acerca a mi y me enseña lo que va a hacer, le ha puesto el preservativo al bote de lubricante que compré, en ese momento me odio por haber comprado el más grande que había, mi mente intenta convencerme de que no será capaz, pero obviamente si lo es.
Lo coloca en la entrada de mi vagina, estoy temblando y procede a intentar introducirlo, siento muchísima presión y sin darme cuenta voy tirando el culo hacia adelante, su voz me hace retomar la conciencia de mi cuerpo " culo atrás", rectifico mi posición y mentalmente me animo ( puedes hacerlo, relájate y aguanta) arde al empezar a introducirlo, me pregunta si me duele mucho ( siempre atento a mis reacciones) puedo aguantar y de repente el bote entra en mi vagina, un escalofrío de la mezcla del dolor y placer, me estimula con el bote como si fuera un dildo y el dolor desaparece, el placer es muy intenso y sube muy rápido así que utilizo mi palabra de seguridad ¡Verde!- Aguanta- Intento controlar mi respiración, me muerdo el labio para añadir otros estimulo pero no puedo ¡ Verde, Verde! Y se detiene todo... En este momento se me escapa un sollozo y mi primera lagrima, no puedo verle pero sé que lo disfruta, disfruta de mi frustración, mi desesperación y mi deseo. Con este pensamiento me encuentro nuevamente motivada a aguantar.
Me ordena que me ponga en el sofá en la posición adecuada para recibir mis azotes, mientras prepara el cinturón me recuerda que van a ser 50, en su voz aparece un tono burlón que me pone en guardia, algo ha pensado para que sean más de 50 seguro, mi mente empieza a estar bloqueada por la frustración, el deseo y la expectación, no puedo pensar con claridad, yo que soy racional a más no poder estoy perdiendo el control de mi mente.... Mi respiración está acelerada, mi amo lo sabe, noto su mirada y con voz tranquila me dice que debo contar los azotes multiplicados por siete, y que por cada error añadirá 5 azotes, mi mente se revoluciona con pensamientos incoherentes, preguntas y sé que estás disfrutando de mi sufrimiento, de como me he tensado y lo nerviosa que me he puesto, aún así cuando me preguntas si estoy preparada respondo que sí.
Empiezan los azotes y los cuento (7,14,21, ... fallo), sé que he fallado y me quedo totalmente en blanco, me vuelve a preguntar, intento contar con los dedos pero no puedo pensar, las sensaciones en mi cuerpo me invaden, van a venir azotes extras, golpeo el sofá intentando despejar la mente pero el tiempo se ha acabado y recibo 5 azotes seguidos, estos se sienten diferente, son intensos y duelen mucho más al no tener segundos para reponerme... me cae otra lágrima ( voy a seguir fallando, esto no se va a acabar nunca...)
Me deja unos segundos de descanso y entonces como si me fuera a facilitar las cosas me dice que ahora los multiplicaré por 9, mis ojos se abren como platos, sollozo que no me se la tabla del 9 ( no puedo pensar, solo sé que fallaré y seguiré sumando azotes, yo lo sé y él lo sabe, ¡ que cabrón, no voy a aguantar, ¿ y si paro todo esto? Podría parar ahora mismo
Pero una parte de mi no quiere, quiere aguantar hasta el final, quiere que disfrute de mi sufrimiento y esté orgulloso Respira, piensa y aguanta) .Cuando me pregunta si estoy lista por inercia contesto que sí.
Vuelven los azotes, el dolor es intenso los cuento como puedo, me hace dudar y cambio la respuesta, se ríe y me dice que ya lo había dicho bien a la primera, me invade la rabia y vuelve a azotarme, sin darme cuenta sale de mi boca un "te odio" no me puedo creer que lo haya dicho , se acerca por detrás a mi oído y me pregunta muy tranquilo que he dicho A lo hecho pechorespondo con sinceridad, entonces me acaricia.
Que cosas tan feas me dice mi sumisa.
Contra todo pronóstico me empieza a estimular el clítoris, eso si que no me lo esperaba, sigue hasta escuchar mi palabra de seguridad "Verde", detiene la estimulación y me dice.
- Seguimos donde lo dejamos pero ahora los contarás de 4 en cuatro y doble, te azotaré una vez en cada cachete y entonces debes contar.
Le pido que me lo vuelva a explicar mi cabeza es un cúmulo de sensaciones y pensamientos, me da ejemplo e intento memorizar ya me ha dicho los 6 primeros recuerda los después de los que ya me sabía intento contar con los dedos pero no puedo y empiezo a inventar respuestas, números al azar... Suplico por algo más fácil, es una suplica sincera y desesperada, creo que es la primera vez que suplico en mi vida, soy una persona orgullosa y desde pequeña siempre he aguantado estoicamente cualquier consecuencia de mis actos pero a mis 31 años aquí estoy suplicando porque no puedo sumar.
Mi amo hace una pausa sopesando mi suplica, durante la pausa siento el calor en mis nalgas, el temblor en mis brazos, tengo la cara mojada por las lagrimas que ni siquiera he sentido caer por mis mejillas, respiro para relajar los músculos y entonces me responde.
-cuéntalos de 2.5 en 2.5, así es mucho más fácil.
Se me escapa un "No" de frustración, por suerte lo ignora. El primer azote apenas lo siento pero empiezo a contar, al final tiene razón es más fácil y el dolor cada vez es más soportable, respondo por inercia y de repente mi Amo para de azotarme por si acaso yo no me muevo.
Me explica que ya no estoy sintiendo el dolor y que ha dejado de ser seguro seguir azotando, asiento con la cabeza.
- Ve al sofá y túmbate boca arriba, abre tus piernas y sujétalas bien abiertas para mí.
No dudo un segundo, al tumbarme se me escapa un bufido Joder como me duele el culo espero pacientemente, es curioso la seguridad y tranquilidad que siento estando totalmente expuesta de esa manera, esperando a que mi Amo haga conmigo lo que considere, ni siquiera me estoy planteando que va a hacer solo espero. Miro al techo, esperando, me dice algo que me hace reír y me relaja entonces es cuando empieza a estimularme, otra negación más de orgasmo.
- Cuantas llevas ya?- No tengo ni idea así que doy la respuesta que siento.
- Demasiadas Señor.
Se ríe y vuelve a estimular, el placer sube a gran velocidad la intensidad y digo "Verde".
-Aguanta puta.
Me muerdo el labio intento controlar mi respiración, no consigo bajar la intensidad, suplico "Verde, VERDE!" tarda unos segundos más en responder
- Córrete.
Y siento como mi cuerpo se deja ir automáticamente, tengo un orgasmo fuerte, intenso, en el sale toda la tensión acumulada y me relajo.
Cuando mi respiración se normaliza vuelvo a sentir que me toca y me ordena ponerme boca abajo en posición de inspección de bajos, ahí me deja un ratito, esperando otra vez.
Sigo en la misma posición, esperando, le siento detrás de mí, observando, viendo como mi impaciencia va en aumento y lucho por no moverme ni un milímetro, cuando estoy a punto de desesperarme siento una palmada, doy un respingo no me la esperaba, el dolor recorre todo mi cuerpo y vuelvo a sentir en la entrada de mi vagina el bote de lubricante, lo acomodo para que lo pueda introducir, de la presión al placer en segundos, me habla mientras me estimula, no recuerdo que me decía pero su voz con la estimulación hacia subir la intensidad de mi placer hasta ser casi doloroso "Verde".
- Aguanta.
Aguanto unos segundos más y vuelvo a suplicar "verde" este sale en forma de sollozo me está constando mucho controlarme cuando me da su permiso me corro otra vez fuerte, furioso y mi amo sigue estimulando en un susurro me dice -córrete todo lo que puedas- y como siempre mi cuerpo reacciona a su orden uno un orgasmo con otro, hasta que detiene la estimulación de repente , me quedo inmóvil recuperando la calma, escucho que se aleja, va a la cocina.
- De rodillas. -Me da un vaso de agua- Bebe te lo todo. -Me lo bebo obedientemente, es mucha agua, pero lo consigo. -Vuelve a tu posición.
Esta vez me estimula con sus dedos, mismo proceso pero esta vez estimula mi punto G sin piedad, noto como sale un chorro disparado pero sigue estimulando y sigo corriéndome sin parar, la cabeza se me nubla, todo mi cuerpo convulsiona una y otra vez, él no para y yo sigo uniendo un orgasmo con otro, pierdo la noción del tiempo y del espacio, solo siento placer, la tensión de mi cuerpo, el dolor cuando con su mano impacta en mi magullado culo... apenas puedo respirar, cuando para de estimularme mi cuerpo tarda unos segundos en dejar de temblar espasmódicamente.
- ¿Puedes decir tu palabra de seguridad mientras te corres? - Tardo en procesar la pregunta y poder articular palabra. – No Amo, no puedo.
Vuelve a estimularme está vez moviendo sus dedos dentro de mi verticalmente y estimulando el clítoris, me vuelvo a correr, pero estoy mareada "Rojo".
Se detiene me acaricia y "fin de la sesión".
Conforme me voy relajando me doy cuenta que estoy mojada desde la cintura hasta los pies, ni siquiera me quedan fuerzas para levantar la cabeza, pero de reojo veo que mi Amo llega con una fregona y está secando el suelo.
- Lo hemos conseguido, has dejado un charco que si lo llego a saber me pongo un bañador.
Sonrío, siento el orgullo en su voz y eso me hace feliz, me ha usado como ha querido y he podido darle lo que deseaba.
Necesito un abrazo.
#RL