Una de las primeras cosas que he leído al despertar esta mañana, es que hace 105 años que robaron la Gioconda del Louvre.
El 21 de Agosto de 1911 Vincenzo Peruggia, ex trabajador del Museo, llegó a las 7 de la mañana, descolgó el cuadro con toda la calma, caminó con él por sus galerías hasta llegar a la escalera Visconti, separó la tabla del marco, se lo guardó bajo la ropa y se piró.
Podría hablaros del cuadro, es más podría incluso adjuntar la imagen del mismo.
El problema es que creo que es una obra suficientemente reconocible por todos, o eso espero.
(Si hombre, la señora esa sentada con cara de circunstancia, la cual lleva años siendo un misterio simplemente por su sonrisa…como si la gente no tuviera otra cosa en qué pensar más allá de qué coño significa esa sonrisa. Pues ese cuadro.)
A parte Leonardo da Vinci merece un post para él sólo. Merece un “siéntate y prepara café, que esto va para largo”.
Volviendo al tema: el cuadro se recuperó dos años y ciento once días después del robo.
Durante la investigación Guillaume Apollinaire (escritor francés) y Pablo Picasso (lo siento, no te voy a explicar quién era Picasso) se convirtieron en sospechosos, ya se les había relacionado con la desaparición de unas esculturas del museo, además de por unas declaraciones en las que Apollinaire apoyaba la propuesta del Futurista Marinetti (este sí, Marinetti era un poeta italiano) de quemar los museos para dejar paso al nuevo arte. (Qué vándalos oye, qué mala gente).
Bueno, a lo que te reconcome, ¿cómo se recuperó el cuadro?
Pues resulta que Peruggia intentó vender el cuadro al director de la Galería de los Uffizi (un museo que está en Florencia) y claro, el director llamó a la policía y le detuvieron.
Nadie lo entiende, era un plan que a mi entender no tenía fisuras…
Menudo lince del chanchullo el Peruggia este. Qué jefe.
Y ahora la parte que más me ha llamado la atención de toda esta historia: Durante la ausencia de la obra, se batió el récord de visitantes al museo; acudían a ver el hueco dejado en la pared por el cuadro que había sido hurtado.
Ahora unas palabras bonitas para ti, que estás leyendo esto: a lo mejor en algún momento te han quitado algo, a lo mejor han dejado un vacío en tu interior. Sé como el Louvre (be Louvre my friend) llénate de visitantes.
Porque a lo mejor ese vacío que a ti te angustia al resto le resulta interesante.
(Si, hoy estoy un poco ñoña)
Toda esta información, de lo que se considera como el robo más grande del mundo del arte, está en internet, hay libros, hay películas… pero yo te lo cuento mejor.
Hala, ya sabes una cosa más.