Mujercitas
Hace 35 años nací mujer. Los cromosomas de mi papá y de mi mamá decidieron que sea XX y no XY así que bajo la frase: - Los felicito es una linda niña - tuve todo lo que eso implicaba.
Crecí en una familia que me convirtió en el centro de todo, mi mundo color rosa dentro de una burbuja siempre fue perfecto. Vestidos, bombachas con bobos, sombreritos de marinerita, blusitas con encaje y mediecitas con blonditas inundaban mi clóset mientras que cientos de muñecas y peluches habitaban por todos los rincones de mi cuarto.
Fui la hija modelo de cara a mi familia. Primeros puestos en el colegio, en la universidad y maestría, responsable, llena de vida y sueños mientras que de cara al mundo era alguien sumamente frívola, llena de dudas existenciales y por qué no de sufrimiento cuando esa burbuja fue reventada por personas ajenas que lo único que buscaron fue hacerme daño.
Crecí, maduré a mi manera, el tiempo pasó, las heridas se curaron y hace unos años atrás luego de redefinir mi vida por completo y decidir que: 1. No quería tener hijos, 2. No quería volver a casarme, 3. No quería ser una publicista exitosa sino ser filántropa, 4. Quería experimentar lo que era vivir según mis reglas y límites y 5. Quería que la vida me golpeara para así poder crecer cada día más y convertirme en la clase de mujer que debía ser; así que mis papás se dieron cuenta de que era momento de soltarme y simplemente dejarme libre.
En todo ese trance y despertar comencé a realizar varias acciones de voluntariado las cuales me llevaron a conocer distintas realidades hasta que me topé con una que hizo que mi percepción de muchas cosas cambiara para siempre.
Llegó el miércoles 08 de enero de 2014, me desperté muy temprano, manejé por la carretera hasta Pachacámac, cuadré mi camioneta, toqué el tiembre, me abrieron la puerta y llegué a uno de los sitios más dolorosos que jamás había pisado.
Al entrar me vi rodeada de 20 ó 25 niñas que iban entre los 3 y 19 años las cuales habían sido víctimas de violencia física y sexual. Niñas a las cuales sus propios padres, hermanos o extraños les habían arrebatado la inocencia maltratándolas y destrozándolas no solo física sino moralmente porque les habían arrebatado las ganas de vivir, llenándolas de confusión, haciéndolas vulnerables frente a un mundo machista en donde sin dudarlo, seguirían siendo víctimas de muchos victimarios.
Estas niñas vivían ahí sin un rumbo fijo a pesar de tener un grupo humano increíble que las cuidaba pero que no las podía sanar porque esas heridas que estaban en el alma jamás se borrarían. Yo solo las podía observar de lejos, contarles las marcas en la piel y verles los hombros caídos, escucharles la voz sin fuerza y temblorosa mientras que al otro lado de la Casa Hogar una amiga que también había llegado al lugar para hacer un reportaje televisivo caminó hacia mi, me abrazó y me preguntó: - ¿Vas a poder seguir viniendo? - mi respuesta tajante fue: - Si -.
El fin de semana siguiente regresé para comenzar a conocerlas y vivir en directo al lado de ellas 3 historias que relataré brevemente.
Niña 1. 3 años. Su papá tenía la creencia de que las mujeres debían de ser iniciadas sexualmente al primer año de nacidas. A los meses de ser acogida en esta Casa Hogar fue secuestrada por la mamá porque para ella era dañino que sea separada de sus padres y desde hace casi 1 año está desaparecida.
Niña 2. 8 años. Su papá abusaba de ella delante de toda la familia. Una noche decide huir con su hermanita menor para protegerla. Ambas viven en esta Casa Hogar y creen firmemente que las personas que tienen dinero y son rubias no sufrirán nunca de ataques sexuales porque eso solo le pasa a los pobres.
Niña 3. 12 años. Su mamá trabajaba como empleada del hogar a tiempo completo entonces la pequeña vivía con sus hermanos quienes abusaban de ella y la insultaban. Una mañana decide denunciarlos en la comisaría de Villa El Salvador donde es acogida, rescatada y llevada a través del Ministerio de la Mujer a ésta Casa Hogar. Por las noches sufre de ataques de pánico.
Y así como ellas, cada caso era mucho más crudo y triste que el otro. Las visité durante 6 meses, todos los fines de semana posibles hasta que no di más. Lo confieso. No podía entender tanto dolor, tanto resentimiento, tanta pena y rabia contenida y como absolutamente nada podría ayudarlas a retroceder el tiempo y cambiarles la historia. Sin embargo, siempre pienso en ellas, las recuerdo y trato de imaginar cómo están. A veces siento que les fallé, otras veces siento que huí para protegerme de una realidad tan sucia y asquerosa aunque tal vez la respuesta a todo es que necesito madurar un poco más para poder ayudarlas a sanar heridas.
Hoy, 8 de marzo, me desperté pensando en ellas. Paradójicamente se celebra el Día de la Mujer y al revisar mis redes sociales solo veo flores, corazones o sinónimos que no van con el verdadero significado de ser mujer.
Puedo decir que luego de experimentar el dolor de cerca no quiero que me llamen soñadora porque muchos de mis sueños me fueron arrebatados; no quiero que me digan que soy atrevida al pensar o vestirme porque es la única manera que tengo de expresarme y demostrar autonomía; no me señalen de complicada porque defiendo una posición frente a la sociedad; no se refieran a mi como linda porque la belleza está en el corazón, en 10 años tendré muchas arrugas y la manera en que me ven cambiará; no me tilden de apasionada cada vez que hago algo porque lo hago con todo mi corazón; no insistan en pensar que soy libre porque todos tratan de atarme las alas; no crean que soy afortunada porque tengo cosas materiales ya que eso no significa que tenga felicidad. Llámenme por mi nombre porque tengo una identidad propia, linda y única que me ha costado mucho definir, defender, entender y amar.
Finalmente y luego de tipear varias veces el contenido de este post que quise escribir hace mucho tiempo puedo decir que espero sentir igualdad, seguir decidiendo sobre mi cuerpo, ir eliminando estereotipos, no tener que esconderme, no andar pidiendo aprobaciones porque necesito sentirme mujer en todo el sentido de la palabra. Y a ustedes mujercitas de mi vida, solo les puedo dar las gracias porque al final me enseñaron y sanaron más de lo que yo pude hacer por ustedes.
Fotos: FreePik.















