Todos contra el Dr. Soto o El miedo a aceptar nuestras emociones.
Al Dr Soto le han dado duro en diferentes medios, sobre todo en los medios más "progresistas" que se suponen que brindan una mirada más amplia que los tradicionales de cierto fenómenos, sin embargo ¿Cuál es el escándalo de todo esto? El tema es muy sencillo, pero de una amplitud tremenda que vale la pena tratar acá: El tema es que la gente está cansada del modelo médico tradicional, está cansada de la estafa de las farmacéuticas y está cansada del autoritarísmo de los llamados “dios-tores”.
El modelo médico funciona en la estructura asimétrica de facultativo y del paciente, y se caracteriza sobre todo en esperar que el profesional de la salud le entregue todo sin que el paciente tenga mayor injerencia. Este modelo asume una mirada mecanicista del cuerpo y de su corportamiento, inspirado en el modelo positivista iniciado por Comte y que espera que los fenómenos se revelen por sí solos y con la independencia del observador. Este modelo hace que el paciente pierda su voz y su opinión sobre su propio proceso: el paciente es un objeto de estudio y no un sujeto dueño de su cuerpo y de su subjetividad, esto hace que la relación se vuelva asimétrica y corre el riesgo de volverse autoritaria, asumiendo que están quienes saben y quienes no saben, entablando una relación de saber-poder inexorable y que aporta a la desautorización del paciente en su propio proceso .
Por otro lado, desde una mirada más epistemológica, la linealidad causa-efecto en la perspectiva alópata (o médica occidental) es lo que determina la teoría y no espera encontrar elementos que no sean visibles al ojo humano. El ojo acá es lo más importante: el ojo mira y detecta independiente de lo que el paciente tenga que decir. En la medicina solo hay un ojo que mira y mira solo lo que se supone que tiene que mirar. El ojo define al rol del médico pues es él el que mira y no el que es mirado. Él es el que estudia y no el estudiado. Él evalúa pero no es el evaluado. Los instrumentos de medición no son más que una extensión del ojo, un complemento de este, por lo que también determinan lo observado. Un instrumento que está pensado para captar la mecánica del corazón no puede captar el trauma infantil de ese corazón, no puede captar el nivel de lineamiento del chacra o el flujo energético de su ki. El ojo capta, captura, procesa, percibe, solo el ojo, solo el ojo por sí solo.
Y aquí yace la mirada autoritaria del modelo tradicional de la medicina: el ojo mira como si no hubiera nada más que decir sobre el fenómeno, el ojo mira como si el paciente no fuera más que un bulto de carne que no tuviera nada que decir sobre su enfermedad, como si no tuviera autoridad sobre lo que le sucede o sobre su cuerpo. El modelo médico tradicional desautoriza al paciente de su propio proceso, desterritoriliza y desempodera a la persona de sí misma y de su propio proceso. El modelo médico tradicional no es inclusiva, no es comunitaria y no es popular. La mirada médica es una mirada desde arriba, desde lejos, casi divina ¿Qué pasa si la medicina no puede curarte? pareciera ser que si la máxima autoridad no puede hacer nada, es que nada puede hacerse. Y he aquí su máximo error:
La medicina tradicional occidental pareciera ser la última esperanza de la humanidad, sin embargo no lo es. Existen diferentes formas de abordar una enfermedad que pueden ser complementarias al proceso médico, haciendo que el tratamiento sea más efectivo si se aborda de manera multidisciplinar y desde el trabajo en equipo. ¿Por qué desechar un tratamiento totalmente inocuo para el cuerpo solo porque la ciencia no lo ha abalado? ¿No será esta la oportunidad de darle a la medicina una mirada más inclusiva y complementaria? La medicina puede dar grandes aportes a la humanidad, pero no por eso creo que haya que desechar otros enfoques que pueden ser tan importantes como lo anterior. Es sabido cómo el Psicoanálisis es eficiente en el trabajo de trastornos que antes se consideraban enfermedades médicas. Este es el caso de las parálisis parciales o totales inexplicables (consideradas síntomas de conversión) o de alergias, asmas, dermatitis entre otras. ¿y qué pasa con el Reiki, la medicina natural, la Acupuntura, la Masoterapia, la Reflexología, la Aromaterapia, el Tai-Chi o la Auriculoterapia, solo por nombrar algunas?
Si estas enfermedades pueden encontrar cura por el tratamiento psicoanalítico (cura analítica no es cura médica) o por medio de otras formas de trabajos alternativos ¿Por qué no podemos avanzar en el estudio de las enfermedades y su vínculo etiológico de las patologías? Es sabido lo mucho que el estrés daña al sistema nervioso central ¿Por qué no continuar en esta misma linea? ¿Por qué el odio, la rabia, la ansiedad, la tristeza, la angustia, los celos, la envidia, entre otras no pueden ser causales directas o indirectas de enfermedades? Pareciera ser que las personas que van al médico tienen una historia que necesitan que sea escuchada, pareciera ser que los pacientes tienen algo que decir sobre lo que les está pasando y que está más allá de lo que los libros de biología tienen que aportar. Esto es lo que justamente tienen las terapias alternativas complementarias (TAC): No son mecanicistas, en el sentido que no ven que el proceso sea lineal, sino que trabajan con elementos que hacen partícipe a la persona del proceso y lo ven desde una perspectiva holístca: La Acupuntura y la Aurículoterapia trabajan en torno al modelo de salud de la medicina china, el Reiki y el Tai-chi desde la medicina energética corporal, la Masoterapia y la Reflexología desde una mirada complementaria y el psicoanálisis al trabajo con el inconsciente ¿Por qué no abrirse al trabajo de estos profesionales? ¿Por qué no abrirse a una mirada más complementaria e integradora? ¿Por qué no aceptar con humildad que la medicina tradicional no puede abarcar todos los aspectos del ser humano? Claro que los trabajadores del área TAC tienen que certificarse para asegurar calidad y para darle garantías al paciente de que está en buenas manos, sin embargo, la integración de las TAC a equipos multidisciplinares sería un trabajo de humildad muy grande que nos haría muy bien a todos.
¿Por qué entonces el ataque al doctor Soto? El tema acá de la mercantilización de la medicina es lo que está de fondo en todo esto: Cada vez es más difícil acceder a la salud por sus precios encarecidos, sus precios inflados por la colusión de las farmacéuticas y por la privatización cada vez más terrible del sistema de salud. Por este modelo mercantilista neoliberal es que la salud pública ha dejado de ser una prioridad para el país, dejando a hospitales con grandes deudas o simplemente se dan el lujo de cerrarlos, además, debido a este asunto, no se han trabajado en el mejoramiento en las horas de espera o en el trato hacia el paciente, llegando a extremos tan aberrantes como que los pacientes mueran en las salas de espera o que las mujeres den a luz en ese lugar. Consideremos también que los médicos gozan de un salario estratosférico, sobre todo en el sector privado, lo que termina por encarecer las consultas, haciendo que la medicina asuma de manera complaciente el modelo económico que sustenta la brecha social que existe en Chile. El sistema en salud está en crisis y todos prefieren atacar a un doctor que solo hace incapié en el factor etiológico de las emociones en las patologías.
¿En qué molesta que un médico diga que el cáncer puede producirse por el odio? ¿O la posibilidad de que el odio sea transgeneracional, lo que puede transmitir enfermedades? No es la idea de negar a la teoría de la genética, sino que complementarla. Aún está en estudios si es que los traumas son transmisibles genéticamente, o si hay rasgos de personalidad lo son, tampoco está definido cómo el ambiente afecta a la producción de enfermedades o si el ambiente puede alterar los genes y de qué manera. Si todo esto está aún en estudio ¿Es descabellado pensar que las emociones intensas pueden generar enfermedades o ser al menos un factor secundario? Para mí la cosa no está tan clara y no creo que estén los fundamentos científicos para afirmar o negar algo en este campo, por lo que los juicios contra el Doctor Soto están tan infundado como sus afirmaciones por televisión.
En definitiva ¿Puede el odio generar cáncer? Un científico no debería enojarse por esto, debería aceptar el reto y estudiarlo seriamente, sin embargo pareciera ser que el temor a la pérdida del estatus social es más fuerte que el espíritu científico o que incluso la tolerancia en un país que se dice democrático, pero que parece estar muy lejos de serlo. ¿Por qué mejor no enfrentarse a nuevos discursos con curiosidad en vez de hacerlo con rabia? Quizás eso sea lo más sano para todas y todos, sobre todo porque no queremos generarnos un tumor por todo este debate.