
seen from Australia
seen from Australia

seen from Australia

seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Malaysia
seen from China
seen from United States
seen from Yemen
seen from Germany

seen from Australia
seen from United Kingdom

seen from Australia
seen from China
seen from Australia

seen from Australia

seen from Australia
seen from South Korea
seen from United States

seen from Australia
Todos los Capítulos SIN CENSURA
¿Te perdiste algúna Historia? Lee aquí todos los Capítulos: Capítulo 1: Si supieran todas las mujeres las cosas que hacemos por ellas en secreto http://goo.gl/szWttp Capítulo 2: Acompáñame al Baño, que te quiero contar un Secretohttp://goo.gl/tkkneA Capítulo 3. Dios no quiere que nos conozcamos http://goo.gl/IsCibY Capítulo 4:El Chico más afortunado de la Católica http://goo.gl/AS4f6q Capítulo 5: Mi 1ra vez con mi Jefa de T a) La Bienvenida http://goo.gl/BSZvTB b) La Gymkhana http://goo.gl/shXKH3 c) La Búsqueda http://goo.gl/fT0zTR d) La Noche de Gala http://goo.gl/hnnvVv e) La Despedida http://goo.gl/Ys1vLj Capítulo 6: A 3 metros sobre el MacGregor http://goo.gl/pOgZqY
Capítulo 6: A 3 metros sobre el Mac Gregor
Y de repente pasa, la ves caminando por la rotonda de Letras y sabes inmediatamente que has nacido para estar con ella. Es esa clase de chicas que aparecen en la tierra una vez cada 5 mil años. Por lo que tienes una, una sola oportunidad para hacerle el habla y no cagarla, o la habrás perdido para siempre.
- Es la primera vez que te veo por aquí, ¿eres cachimba? - No se me ocurrió nada más creativo que decirle.
- ¿Uhm? - me miró así rarazo. - O sea, me refería, no... - Fuck, soy un imbécil, pensé.
- Sorry, estaba escuchando música, ahora sí, dime. - Era más simpática y agradable de lo que me imaginaba. No era tan alta como yo, pero su cabello castaño claro, su sonrisa de niña traviesa y sus cachetitos de ardilla me intimidaban.
- Eres, eres nueva por aquí. Ehh.. ¿Cómo te llamas? - le dije otra vez timidamente.
- Sí, ¿se me nota mucho? Soy Juliett. ¿Y tú eres...? - Juliett... me llamo Diego. ¿Qué tienes ahí en la mano?
Tenía dibujada en la mano derecha la figura de una chica alzando los brazos, como volando.
- Es un tatuaje de Wendy. ¿La conoces? - Wendy... la de Peter Pan.
- Síi, ella misma. No sabes como me encanta esa película. ¿Porqué no habrá chicos como él?.
- ¿Como Peter Pan?
- Sí, todos son iguales aquí. No pasa nada interesante en esta universidad. Sueño con que un día aparezca un chico así y me rescate de todo esto. - Si hay algo que no he podido evitar es cumplirle las fantasías a otras personas. Y mejor si era esta chica que me encantaba tanto.
- Ok, chico curioso, me gustó conocerte pero es hora de almorzar. Me voy al Comedor Central. Nos vemos.
- Espera... conozco un lugar mejor. ¿Que tal si vamos al Charlotte?
- ¿Chalotte? ¿Y eso donde es? - Tú sígueme, vas a ver que te va a encantar.
- Sorry en verdad, mis amigas me están esperando.
- ¿Qué sucede Wendy? ¿Le tienes miedo a la aventura?
- Jaja claro que no. Ok Peter Pan, sorpréndeme entonces.
No me imaginé que serías tú Juliett la que terminaría haciéndolo.
**
- Aquí en el MacGregor hay un lugar prohibido al que muy pocos alumnos se atreven a entrar. - Le dije antes de llegar al Charlotte, un restaurant ficho dentro de en uno de los pisos del edificio.
- ¿En serio? Dime cuál es.
- Vamos a descubrirlo entonces.
La cogí de las manos, nos olvidamos del Charlotte y nos fuimos corriendo a través de los pasadizos. Por una entrada secreta llegamos al 14vo piso del MacGregor sin que nos viera algún Sheriff. Desde ahí arriba, se podía observar todo el resplandor del Campus. Cuando vió el paisaje completo, su rostro se dibujó de fascinación.
- Es sencillamente hermoso.
- Te dije que te gustaría
- ¿Qué pasa si nos descubren por aquí? - preguntó Juliett
- Lo mínimo que podrían hacernos sería... expulsarnos.
- Jaja eres un loco. Me encantas - me dijo mientras me daba un golpezito con el brazo.
-Gracias - le dije.
- Era el momento perfecto para besarla.
- ¿Sabías, sabías que podemos volar Tú y yo a 3 Metros sobre el MacGregor? - le pregunté
- ¿Se puede? Qué hablas.
- Toma mis manos... y volemos.
- Es que... No sé volar
- Yo te enseño. Cierra los ojos... y ya verás el resto.
- No sé lo que es un beso.
- Lo sabrás cuando me lo des
Así, de un beso, sentí como nuestros pies se despegaban del piso. Todo lo demás desapareció. Solamente éramos tú y yo, volando a 3 metros sobre el MacGregor. Recorrí todas las partes de tu cuerpo con mis labios. Abriste los ojos y despertamos de ese hermoso sueño. Me miró directo a los ojos y sonrió. Sacó un marcador de su mochila y escribió en la pared con letras grandes:
TO DIE WOULD BE AN AWFULLY BIG ADVENTURE. -
Morir Sería una Gran Aventura... ¿Y eso qué...
Pero un ruido me interrumpió. Había alguien que se acercaba.
- Fuuck, el Sheriff.
- La cogí de las manos, bajamos a toda prisa y llegamos a salvo al 1er piso.
- Qué locura fue todo eso. Ahora sí Diego, me tengo que ir. Nos vemos. - Oye espera, ¿cuándo nos volveremos a ver?
- Pronto, muy pronto. - me prometiste.
Pero te fuiste así de rápido como te conocí. ** ¿Donde estábas Juliett? Pasaron 3 semanas y nunca más te volví a ver. Te busqué en todos los rincones de la universidad, entrevisté a cada cachimbo que te pudiera conocer, entré a cada salón en el que te pudiera encontrar, en cada facultad en la que pudieras estar. Pero nadie sabía nada sobre ti. Era como si hubieras desaparecido para siempre. Mis días se volvieron una tortura, saber que nunca más nos volveríamos a encontrar.
Los días ya no tenían sentido. Entre clases que nunca atendía, escribía miles de veces tu nombre sobre mi cuaderno, dibujaba tu rostro de niña traviesa sobre mis exámenes parciales, no hablaba con nadie, ya nada me importaba. Regresaba de vez en cuando al MacGregor, pensando ingenuamente que ahí estarías. Maldita sea, me estaba volviendo loco. Despertaba temprano, hacía vigilia en la rotonda a ver si por ahí aparecías por la entrada principal de Letras y me iba muy tarde al no encontrarte, ilusionándome que tal vez al día siguiente sí lo haría.
Esta obesión me estaba consumiendo por dentro. Si estabas todavía en alguna parte de la universidad tendría que llamar tu atención a cualquier precio. Solo así entenderías en toda esta locura en la que me estaba sumergiendo y por fin sabrías que te estaba buscando con tanto anhelo. Madrugué ese día, cogí una lata de pintura color rojo y pinté toda la pared que estaba al frente de la universidad. Podía leerse perfectamente a 2 cuadras aquella frase que nos unió para siempre: TO DIE WOULD BE AN AWFULLY BIG ADVENTURE. Se veía de putamadre. Era hermoso, como para ponerlo en un cuadro. Fue en verdad mi mejor creación artística. Carajo, voy a ser pintor, pensé. Aún así, no volví a verte más. Tendría que encontrar una mejor forma de llamar tu atención. Algo que hiciera mucho ruido y así demostrarte estas deseos intensos de por fin volverte a encontrar.
No fué muy difícil decidirlo. Casa Abierta, sí, ahí sería. Esa estúpida kermesse dentro del Campus a la que nadie faltaba. Ahí toda la universidad se enteraría lo loco que me había vuelto yo por ti. Y tal vez así me buscarías. Según como se había programado, un inmenso juego de luces se posaría sobre el MacGregor: Ahí se proyectaría con unos inmensos reflectores, el lema de la universidad. Pero me encagué personalmente de arreglar aquel detalle. En vez de eso, llegado las 8 de la noche, hora en la que los miles de asistentes presenciarían un bonito juego de luces, ahí mismo, comenzó mi verdadero show. Mientras estaba yo en el piso secreto donde alguna vez besé a Juliett, abajo unas 30 mil personas pudieron ver como se dibujaba en el cielo la imagen de un inmenso corazón ardiendo en llamas que se desvanecía en pedacitos como la arena. Junto a ello, brillaba aún más intenso la siguiente frase: TO DIE WOULD BE AN AWFULLY BIG ADVENTURE.
Entre tanto desconcierto, cogí un micrófono que estaba conectado a todos los parlantes dentro del Campus y lanzé aquél discurso que estuve preparando toda la noche: "Juliett, sé muy bien que estás aquí. Te he perdido entre esta gente. ¿Porqué has desaparecido así misteriosamente? Ya me duele todo el cuerpo, te he buscado en el infierno. No sabes por todo lo que he pasado. Todo lo que ahora mismo estoy sintiendo, sólo te lo he podido decir así. Vuelve por favor Juliett. Estoy aquí donde comenzó todo. A 3 metros sobre el MacGregor. Búscame, no quiero perderte para siempre". Solté el micrófono y ahora me quedaba esperar. Pasaron unos largos 3 minutos hasta que escuché los pasos de alguien que se acercaba. Podrías ser tú Juliett o tal vez sería algún Sheriff que seguramente vendría a detenerme. Nada más esperaba un milagro. Se abrió la puerta, y cuando pude ver quien había entrado, supe que por fin todo había acabado.
**
Eras tú Juliett. Estabas mil veces más hermosa que la primera vez que te vi. Llevabas un vestido blanco que te daba un aura casi espiritual. No supe qué decirte, lo único que se me ocurrió fue pararme frente a ti, poner mis manos sobre tus mejillas, mirarte directo a los ojos y lanzarme por un beso. Recordé por unos instantes lo dulces que eran tus besos hasta que me esquivaste la cara y me hiciste despertar. - Sorry Diego, creo que debí decirte... debí decirte todo desde un principio - Por favor, no digas nada. Déjemonos llevar por el momento - Diego, soy una fantasía nada más. Yo no existo. - Ahh, ahh? qué tú..? No, pero si.. qué hablas - Es la verdad. Estuviste tan ilusionado con la idea de encontrar una chica como tantas veces había soñado que decidiste crearme. Aunque todo esto ya ha ido demasiado lejos. - Pero, pero, Julliet, tú... tú me gustas. Sí tú eres de verdad, ¿qué está diciendo? - No Diego, te has vuelto loco, estás ilusionado... madura de una vez - Si no existes de verdad ¿Qué eres entonces? - Soy todo lo que tu mente pueda imaginar. Alguien con quien me gustó estar. Pero ya es hora de que vuelvas a tu realidad. Y la única forma es que yo tenga que desaparecer para siempre. - ¿Así... tan rápido se acabó esto? Me partes el corazón Julliet - No te pongas así Diego. Piensa en cosas bonitas. - No me olvidarás, ¿Verdad? - ¿Yo, olvidarte? Nunca. Ahora sí, ya me tengo que ir. - Juliett... ¿y nos volveremos a ver? - Ya sabes donde encontrarme. Segunda estrella a la derecha y todo directo hasta el amanecer. - dijo Juliett mientras me guiñaba un ojo - ¿Cómo? - le respondí. Pero fue muy tarde. Tomó impulso, corrió hasta el borde del edificio y se aventó desde el 14vo piso. Cuando creí que caería entre la gente, alzó vuelo y desapareció entre el anochecer. Nunca Jamás volví a ver a Julliet. 2 semanas me costó entender que Juliett nunca existió. Ahora después de tanto tiempo comprendí que fuiste siempre una ilusion. Pero después de todo eso, igual te sigo esperando todas las noches en el último piso del McGregor, para escribir juntos en el cielo "Tu y yo, a 3 Metros sobre el McGregor"