Un incomprendido. Como El Gueto.

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Un incomprendido. Como El Gueto.
CÓMO ELIMINAR A UN ESTUDIANTE UNIVERSITARIO, SEGÚN LA CARRERA
Nuestros queridos chicos no aprenden nada: víctimas del síndrome Bariloche perdieron otro año de facultad. La mano dura es la única salida. Todo lo que hay que saber.
Nombre del alumno: Paulo Fray Gómez. Carrera: Pedagogía. Materias faltantes: 13. Edad: 19. Cómo fue: “El alumno se identificó en un idioma extraño, como los negros del último Mundial. Cuando lo invitamos a que nos acompañara al último pasillo, perdió toda esperanza. Luego nos trató de oprimidos. No nos quedó otra que darle con la izquierda y después con la derecha. No opuso resistencia”, señaló el cabo Gramsci.
Nombre del alumno: Frida Cala. Carrera: Bellas Artes. Materias faltantes: 3. Edad: 22. Cómo fue: “La alumno se rehusó a depilarse las cejas y el ala. Le gustan los gordos. Se sospecha del bibliotecario turno noche. Desde el colchón sommier manejaba las marchas feministas y el after de Sonora. Nuestro patotero la puso contra los murales del patio, dejándola paralizada para el resto del campeonato”, reconoció el oficial Rivera.
Nombre del alumno: Damián Sifón. Carrera: Cine. Materias faltantes: 5. Edad: 33. Cómo fue: “Simulaba venir a clases en el 118, pero encontramos el Corsa del papá en el Camino del Perú. Modificó su fisonomía con ropa de los 80 y anteojos de marco grueso. Nunca necesitó ver una película. Le hicimos una de terror: nuestro enviado lo siguió hasta el coche y lo dejó flotando en el canal 10” , reconoció el comisario Vallejo.
Nombre del alumno: Blas Armando García. Carrera: Música. Materias faltantes: Sólo le falta la tesis. Edad: 24. Cómo fue: “Nos costó reducirlo por el tamaño del alumno. Se hizo el Dylan pero cayó como Arjona. Nadie creyó en sus canciones de protesta con mensaje cifrado al cielo abierto. Las viudas de Becket le hicieron la cama, después el desayuno, y cuando se cansaron de bancarlo lo entregaron. Acá tenemos al gordito”, dijo el oficial Gordillo.
Nombre del alumno: Uku Okocha (nacida como Flavia Rodríguez). Carrera: Danzas afroamericanas. Materias faltantes: Terciario completo. Edad: 28. Cómo fue: “En cada marcha fue la encargada de los fuegos y las bengalas. Al ritmo de la macumba clavó alfileres a todos los sindicalistas de la fotocopia. Vudú va, vudú viene, encontramos sahumerios, jabones sin usar y polainas de Amaicha del Valle. Es la más complicada de todas las presas políticas” , aseguró El Negro Videla.
Nombre del alumno: Manuel Carilina. Carrera: Enfermería Materias faltantes: Primer año completo. Regular. Edad: 17. Cómo fue: “Lo tenemos incomunicado, sin internet. Era el agitador más peligroso de la semana. Se ofreció como acompañante terapéutico de políticos y abogados del poder, pero los precios se fueron a las nubes. Los patovicas del boliche le hicieron la cama y hasta el año que viene no va a salir”, celebró el comandante Farías.
¡Sin trabas para el amor!
El arquero de Talleres de Perico Jorge Osvaldo Pérez ataja el arroz lanzado por Lulú, íntima de Pupé, quien luce guantes de lana para estar a tono con su enamorado. Atrás, la comisaría 2ª dijo presente en la ceremonia y arrasó con el ágape.
Lulú transpiró más de la cuenta para conseguir el arroz en el Carrefour cercano al Registro Civil. “El Susarelli se fue por las nubes, chicos”, aseguró.
El momento más esperado: Pupé le hace el control de alcoholemia al arquero. “Luis dio negativo. ¡Es el hombre de mi vida!”
El arquero le dedica el último ejemplar de su best seller a Pupé. “Escribe como los dioses. No entiendo por qué no llegó al Loro Viudo”, se preguntó la diva.
Rafaela Volonté también dio el sí junto al CPN Luis Octavio Lobizón Aragón. La fiesta se trasladó a una conocida disco del barrio Atlético.
Allí las esperaban a los recién casados las madrinas de boda, quienes formaron con línea de 3: Erica Ginel, Tereso Barrionuevo y Manuela Pucheta.
¡ULTIMO MOMENTO! Al cierre de esta edición, Pupé anuncia la separación de Jorge Osvaldo. “Los lentes, el reloj y los tatuajes son lo único que guardo de él. Mi celular es 03869-15590694”.
El Gueto digital
Primer número (¡y gratuito!) de "El Gueto Digital".
Antología I, listo para descargas desde iBooks. Por ahora, sólo para dispositivos Apple. Así que, al inodoro con el iPad.
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Las Trágicas muertes que se vienen
Los obituarios no dan respiro: al celebrado adiós al Cheto Ceratti y a Torta Zorrilla se suman pérdidas que estuvieron muy cerca de afectarnos. José A, Cato E, Paula I y Priscilla O: ¡Presentes! ¡Ahora! ¡Y siempre!
José A: Padre de todos los tucumanos, marido, tío, primo y amigo ejemplar. Trabajaste fuerte todos los días de tu vida. Disfrutaste de viajes en barcos, automóviles, bicicletas y camellos. Tu Provincia jamás te olvidará.
Cato E: Llegaste de Mendoza sin una moneda y cuando empezabas a juntarla en pala te nos fuiste. Modelo de conducción. Coqueteaste con canal 8 y canal 10, pero tu público siempre fue la calle. Con doloso duelo te despedimos.
Paula I: Otra víctima de la impunidad. Habías jurado rescatarte y lo cumpliste. Tus amigos no pudimos hacer lo mismo cuando incursionaste en el parapente. Diosa de la noche, heroína cultural, los amantes de la pile te extrañaremos.
Priscila O: La operación triunfo salió con mala praxis. Acongojada por tus cicatrices, debiste partir en busca de nuevos horizontes: la América y la Europa se rindieron a tus pies. ¿Por qué tomaste el vuelo de Malasia? ¡Por qué!
UH!!!!! NOTA DE LA REDACCION: Los apellidos completos se reservan como muestra de nuestras sentidas condolencias a los familiares y, para qué negarlo, propia protección legal ante futuros infortunios. Por su comprensión, muchas gracias.
Entre ligustros y plantines: Crónica de un amor oculto
Advertencia: esta historia contiene delirios desquiciados, abarca relatos oscuros y pensamientos sin sentido.
Ya ni recuerdo cuándo pasó, pero no es mentira lo que voy a contarles. Había una vez, hace más de mil años una nube muy despiadada. Era conocida como la Dama Blanca. Se trataba sin duda alguna del personaje más perverso de la atmósfera subtropical. En cierta ocasión mandó a asesinar a su archienemigo Yojan Craif, por motivos desconocidos que ya todos conocemos. Encontrábase Yojan trabajando en el jardín de su madre. Por entre los ligustros lo vi en cuatro patas intentando podar unos plantines. Le vi el culo, muy buen culo. Yo tenía ganas de cogerlo, para qué mentir.
¿Podés ayudarme?—me preguntó, adivinando mi presencia. Era una voz cansada, sensual, valiente. Esbozaba un gesto de fatiga en el rostro. Lo quedé mirando. No había dudas; estaba bueno. Un hombre hermoso, o que lo ha sido, cuando está sucio lo es aún más. Se me han secado los plantines—me explicó con ternura. No sé nada de jardinería— respondí de manera tonta. No importa —insistió él—. Hacé lo que puedas. Ayudame, por favor. “Ayudame, por favor”, resonaba en mi mente. Para mí, en estos casos, eso quiere decir “deslizame la mano hasta mi sexo y, a través del short, prodigame una caricia”. Ah! Lo amaba. En fin, acepté. Yojan se agachó para mostrarme el deterioro de los plantines. Pude apreciar entonces, una vez más, su culo. Su majestuoso culo. Los culos de los futbolistas no se miran; se aprecian. Me apeteció besarlo. ¡Cuántas veces me había apetecido hacerlo, al verlo moverse así, caprichoso, elegante! Mirá—me dijo—este plantín está muerto. Sí, ya lo vi—respondí, pero refiriéndome a su hermoso pan dulce. Me puse demente. Le pregunté por su madre. No está—me contestó—. Ha salido. Mis largas orejas se erizaron. Me agaché fingiendo revisar la hojita muerta, y bien digo fingiendo, porque de jardinería, como de muchas otras cuestiones, no entiendo nada. Mi torpeza es una vergüenza. Es un horror. —Hacé algo—susurró Yojan, acariciándome el brazo. Y lo hice, y cómo lo hice. La barba naranja sin afeitar, los vellos en las piernas, sabrosos. El olor de sus axilas transpiradas y de sus piernas húmedas. Tan excitado me encontraba que ya no lo besaba, lo mordía, “ay” se quejaba, pero le gustaba y exigía más, más. Y movía el culo como un Kohinoor, como un animal. Apenas unos minutos, nada más. El semen se disparó caliente, viscoso. Este cuento ha acabado. El cielo se ve oscuro, Nube está de luto.
La zoofilia ha sido condenada desde siempre por el imperio de la conducta y de la sexualidad. Adjudicable burlísticamente a brutos campesinos sin cultura. Pero la historia que me toca abordar hoy trasciende cualquier necesidad física instintiva. Se trata de una historia de amor, cuya semilla, paradójicamente, fue el odio. Ese odio que infunde Nube, el personaje más perverso de la atmósfera subtropical. La zoofilia pasiva. El algodón blanco no pudo contra la fuerza del amor. Mandó a asesinar sin saber que estaba construyendo la historia de amor más conmovedora de la farándula futbolera. Apenas probé su carne pecosa supe que era mi hombre y bue…como conejo Nunca sentí un amor tan profundo. Ahora entiendo a Pata Villanueva. Como conejo, no puedo decir otra cosa. Humor, amor y terror, en la dosis justa.
Pablo Escolar, el verdadero rey del pase.
"¡Diego! ¡Diego!”, el grito del Cani a Maradona para el pase gol y chanfle al ángulo contra Nigeria fue el principio y el fin de la ilusión argentina. Una gorda rubia le agarró la mano al 10, le bajó los pantalones, le acercó el vasito y en inglés le dijo: “do it the pis here, Diegou”. Después cambiaron los análisis, saltó el doping positivo y a pelarse. “Me cortaron las piernas”, fue la frase del fin en el Mundial del 94. Como consuelo nos vale lo que le pasó a nuestros hermanos colombianos. El defensor Andrés Escolar se metió un gol en contra, sospechosamente, ante Estados Unidos y en primera ronda casi todo el equipo se volvió a la casa. Porque el desubicado de Escolar se fue derecho a bailar al Indio, el boliche amigo de El Gueto en Medellín. Aunque al muchacho no le cortaron las piernas, obviamente lo mataron de un tiro.
Toda esta introducción al pedo viene para ponernos en clima. Porque Escolar pateó en contra pero si Maradona era la figura de Argentina, Valdez Rama era la de Colombia. Y el Pibe no dio un pase como la gente. Duro como su afro rubio, ni la tocó. ¿Por qué todas las críticas fueron para Andrés Escolar? ¿Por qué nadie criticó al Pibe? ¿Andrés Escolar tenía negocios con su hermano Pablo Escolar? ¿Pablo Escolar protegió a Valdez Rama y entregó a su propia sangre? ¿Quién llevó la efedrina al Mundial? ¿Quién abrió el Mercofrul en Estados Unidos? Muchas preguntas no tenían respuestas hasta que hoy, 20 años después, EL GUETO logró el reencuentro histórico entre Pablo Escolar y Valdez Rama, café de por medio, con dos de azúcar y un vaso bien grande de soda.
Valdez Rama: ¡Qué presión que tengo! Pablo Escolar: La presión te subía cuando te pasabas, hermano. Tranquilo, Pibe, tranquilo. Esto es un reportaje. Arranquemos. Valdez Rama: Bueno, mi Patrón, si quiere que nos arranquemos, nos arrancamos. Bigotes está abierto. Pablo Escolar: Pero tranquilo, Carlos, tranquilo. Recién son las dos de la mañana. Antes cuéntame, ¿por qué consumías tanto? Valdez Rama: Yo quería ser un héroe y cuando menos me dí cuenta ya estaba vendiendo ilusiones. Pablo Escolar: También vendiste un partido para cancelar nuestra deuda, ¿es cierto? Valdez Rama: Sí, pero prefiero no hablar de ello. Pablo Escolar: Fue contra Estados Unidos, ¿cierto? Valdez Rama: Sí, mi Patrón, ya tú sabes. Debíamos ampliar nuestro negocio. Pablo Escolar: “¿Nuestro negocio?” Tú eras mi cliente. Mi hermano Andrés, que en paz descanse, llevaba los números. Valdez Rama: Fui tu mejor cliente, no puedes discutirlo. Pablo Escolar: Eso sí te lo reconozco. Siempre lo dije: “El Pibe es el verdadero rey del pase”. No como ese verraco de Maradona. Valdez Rama: ¿Por qué no te caía bien don Diego? Pablo Escolar: Porque me traicionó: en vez de venir al Nacional de Medellín se fue al Napoli. Les dio todo el negocio a esos mafiosos sicilianos. Valdez Rama: ¿Por eso se vengó, mi Patrón? Pablo Escolar: Sí, pero prefiero no hablar de eso. Valdez Rama: Esta revista no la lee nadie, cuénteme. ¿Usted fue el de la efedrina? Pablo Escolar: No. El de la idea fue mi amigo Joao Havelange. El trato fue que su Brasil salía campeón, yo abría el mercado de la droga en Estados Unidos, y la gorda rubia cambiaba las muestras de orina. Valdez Rama: Ahora entiendo todo. ¿Puede invitarme otro café? Pablo Escolar: Claro que no, Pibe. No sea abuso. Valdez Rama: Y, la sangre tira. Pablo Escolar: Ah, ¿entonces volvió al consumo? Valdez Rama: Pero mi Patrón, ¡cómo voy a volver si nunca me fui!
Al pan, pan y a José, vino
La historia de la humanidad está plagada de sucesos extraordinarios, que nos han asombrado y dejado atónitos, a veces por su belleza, otras por su perversidad. El que nos toca abordar hoy es uno de aquellos que superan los límites de la tolerancia ética y moral. De esos sucesos que, luego de conocerlos, nos hace sentir que la malicia del hombre no tiene fronteras y que todo es posible en este planeta colmado de hipocresía. Hace unos meses empezó a ponerse en boca de todos los tucumanos una historia tan maliciosa como sorprendente. Desde las señoras que limpian las veredas hasta los cafeteros de la ciudad, todos hablan de un misterioso personaje que, según los dichos populares, se hace llamar Robin Pan. Al parecer este sujeto es una mezcla entre el legendario caballero inglés, Robin Hood, y el mitológico niño eterno, Peter Pan. Pero la horrorosa peculiaridad de este héroe radica en el hecho de que se dedica a robarles a los pobres para dárselos a los ricos. En un principio este cuento sólo parecía una mera invención de la creatividad del pueblo, mas los rumores de la existencia de este hombre fueron cobrando fuerza a base de testimonios de personas que aseguran haber sido víctimas del malviviente de Barrio El Bosque. Tras lo rotundo de las versiones, la redacción de EL GUETO decidió iniciar una investigación. Para ello tomó contacto con las presuntas víctimas y las entrevistó. Una de las primeras hazañas de este sujeto habría tenido lugar a fines del 2011 en el Barrio Juan XXIII, conocido como La Bombilla, más precisamente en la calle México al 4500, donde habita Carlos Sánchez junto a su mujer y sus cinco hijos. Este humilde cartonero trabaja 16 horas al día para llegar con muchísima suerte y viento a favor a los 2000 pesos por mes, suma con la cual debe darle de comer a su numerosa familia. Y este es su único ingreso ya que Fani, su mujer, no trabaja, pues debe cuidar a sus cinco hijos y encargarse de que vayan a la escuela. No obstante esta situación, sumamente desfavorable, no le impidió a este inescrupuloso ladrón robarle a la sencilla familia. Según los relatos del cartonero (quien vio todo lo sucedido, pero a pesar de ello, no pudo actuar en consecuencia debido a la descomunal velocidad con que procedió Robin), un jueves a la madrugada el pillo delincuente volviendo de un baile de la escuela Nº 63 vio el gallinero de la familia Sánchez y no pudo evitar tentarse con semejante botín. Haciendo uso de sus poderes de niño perdido sobrevoló el alambrado tomó la gallina ponedora y un lechón de doce kilos que le habían regalado a Carlos unos parientes de Simoca, y de la misma manera que entró se fue sin dejar rastro. Resulta que este ser despreciable le había prometido a Rosarito Colombres, hija del gerente del Banco Roberts, una gallina ponedora para un proyecto de investigación en la Facultad de Agronomía, institución en la que la joven se encuentra cursando el último año de la carrera de zootecnia. El lechoncito se lo llevó a Lucho Pasquini para que celebre su natalicio número 50 en Villa Nougués junto a sus amigos. En el año 2012 se registró otro acto malicioso de este ser siniestro. Luis Robles en ese momento se desempeñaba como cadete en una pizzería de Barrio Sur. Pero una mañana, la dueña del local le pidió que le fuese a pagar unas cuentas al centro y a cambio le cedería el día. Lucho (como lo llaman sus amigos y compañeros) aceptó encantado. Se dirigió con su moto al Banco Provincia, más precisamente a la sucursal de calle Maipú 70, dejó el rodado en la puerta e ingresó a la entidad bancaria. Nuestro héroe, siempre atento a este tipo de situaciones, se percató de la acción y procedió a hurtarle la moto. Cuando Lucho salió a la calle y se dio con que su vehículo había desaparecido, comenzó a correr desesperado entre la gente preguntando a gritos si alguien había visto algo. Pero todo fue en vano. No solo no recuperó su moto, sino que, además, dos oficiales que estaban de servicio en la zona mandando mensajes con sus celulares interrumpieron su actividad para detener a Robles y posteriormente trasladarlo a la Comisaría Primera, donde estuvo demorado unas horas por ocasionar disturbios en la vía pública. Definitivamente no hay suerte para el trabajador honrado. La historia no termina ahí. En octubre del año pasado, casi a dos años del robo de la moto de Robles, en un operativo policial que boicoteó una picada en la Avenida Presidente Perón detuvieron a 17 personas entre las que se encontraba Gonzalito Zabalía, hijo del ingeniero Jorge Zabalía. Lo extraño del caso es que el rodado que conducía el joven era robado y casualmente coincidía con las características de la moto, cuyo robo había denunciado Robles en el 2012. Gonzalito, al verse presionado por la policía, declaró que la moto se trataba de un obsequio de un extraño muchacho vestido de verde que cargaba con un carcaj lleno de flechas y un arco. Además agregó que el joven benefactor apareció como caído del cielo. Pero, sin lugar a dudas, el hecho más cruento ocasionado por Robin Pan se produjo hace unos meses en Villa Alem, barrio donde vive Manolo Maguna, un jubilado de 81 años, ex empleado de Agua y Energía, lugar en el que trabajó mas de cuarenta años como empleado administrativo. Este abuelo se dedica actualmente, en su extenso tiempo libre, a fabricar esponjas vegetales “con mucho esmero y amor”. Pero hace un par de años Manolo, cansado de la monótona vida de jubilado, decidió que esta actividad deje de ser solo un hobby y tomó la iniciativa de empezar a comercializar su producto. Salía temprano en su bicicleta a recorrer el vecindario ofreciendo sus apreciadas esponjas. Para llevar a cabo esta empresa fue fundamental contar con el apoyo incondicional de su mujer Olga Lazarte de 79 años, quien desde hace 5 años se encuentra postrada en una silla de ruedas tras haber sido sometida a una operación en la que le amputaron su pierna derecha a causa de la diabetes que la aqueja hace mucho tiempo. A pesar de todas estas dificultades Olga lo ayudaba a su marido a fabricar las esponjas y además se quedaba extensas horas en soledad esperando que Manolo llegara. El miércoles 14 de noviembre a la madrugada Manolo salió a distribuir el producto. Luego de una exhaustiva jornada laboral, Manolo regresó a su hogar y se encontró con un cuadro catastrófico, su amada esposa yacía en el suelo llorando desconsolada. Manolo sin comprender lo que sucedía, la levantó desesperado y la recostó en el sofá. La señora de Sigüenza luego contaría que un sujeto vestido de verde con un sombrero del mismo color decorado con una pluma roja entró “casi como volando por la ventana” la levantó, la dejó en el suelo y se llevó su silla. Curiosamente, meses después de este siniestro, Manolo vio la silla en un cortometraje dirigido por Valentina Frías Silva. Al parecer la joven es estudiante de la escuela de cine de la UNT y le habría encargado a Robin Pan una silla de ruedas para llevar a cabo una escena de su película. Y como habrán podido comprobar a lo largo de estas líneas, el delincuente vestido de verde nunca le falla a una nena de papá. Tras haber surgido a la luz esta leyenda urbana, la policía busca intensamente al criminal volador aunque hasta el momento no haya pista alguna. Encontrarlo será difícil, pero no hay que claudicar en la lucha contra el crimen delirante, afirmó el comisario Jorge Santucho de la comisaría segunda de la ciudad capitalina.