ENTRE TU ARTE Y MI-ARTE PREFIERO HACER UN PERFORMANCE
Durante una reunión en mis años mozos fui testigo de una discusión que termino en una batalla campal. El tema que desato el zafarrancho fue la discrepancia generada por la interrogante de quien era mejor banda, si Led Zeppelin o The Doors. Sí, queridos amigos, el malacatonche donde volaron sillas, se jalaron los pelos, se azotaron contra el suelo, mientras las “damas” se arañaban los rostros, pellizcaban las chichis y se daban de rodillazos en las pepas inicio por esa pendejada. Y es que quien tiene la autoridad para determinar que es lo mejor y que no. Los gustos son muy subjetivos y están en función de una serie de factores que no analizaremos aquí. Lo cierto es que al igual que en el fútbol, la política y la religión, el arte esta lleno de temas que pisan callos, incluso; pueden llegar a quemar vecindades enteras, solo por el simple hecho de decir si algo es o no de nuestro agrado, por lo que hablar de arte puede se considerado tan peligroso como caminar a las tres de madrugada por la colonia Antonio Barona.
Hace un par de años tuve la oportunidad de viajar al viejo continente (cortesía de mi ex mujer) donde visitamos el museo de Vincent Van Gogh en la ciudad de Ámsterdam. Como es una parada obligada, tuvimos que hacer una larga fila que avanzó no tan rápido como hubiéramos querido entre grupos de personas de la tercera edad, grupos escolares, familias hindúes (que viajan hasta con el perico), japoneses con un chingo de cámaras fotográficas colgadas, y un largo etc. Dentro del lugar me dispuse a apreciar las obras que tantas veces había visto en infinidad de calendarios colgados en fondas, taquerías, talleres mecánicos con la inscripción: “Carnicería La Higiénica agradece su preferencia y le desea a usted y a su apreciable familia una muy Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo. Local 15. Centro Comercial Adolfo López Mateos.” Ahí estaban: La Casa Amarilla, Los Girasoles, El Dormitorio, Los Comedores de Papas, entre otros que por más que me paraba de cabeza no lograba percibir la belleza que todo mundo dice que tienen. Yo estaba más apurado en terminar de recorrer el museo para ir a ver a las chicas en los aparadores del distrito rojo y ver como la gente se ponía hasta su madre en los Coffee Shops de la ciudad. Puedo pecar de ignorante (lo soy) pero por más que le hacía a la mamada como muchos en el museo de mirar un cuadro de lejos, de cerca, de lado, del otro lado, desde el piso, trepado en una banca del museo, no escuchaba una vocecita en mi interior que me dijera: “Estas viendo algo verdaderamente cabrón”. Cuando comenté esto que aquí escribo, no faltó el mamón que me acuso de ser un ignorante (ya acepté que lo soy) y que una oportunidad como esa ya la quisieran muchos. No es culpa mía que él y muchos más no tengan la oportunidad de ir. Pero a mi me conmueve más (incluso hasta las lagrimas) escuchar Fear of the Dark de Iron Maiden en vivo que estar viendo cuadros de un señor que entre sus extravagancias estaba la de sentirse toro de lidia y otorgarle una oreja a quien lo capoteó realizándole una excelsa faena.
Generalmente quien define que es bueno o no dentro del arte son los mismos que se denominan artistas. Autodenominarse artista no solo suena soberbio, sino también muy mamón. Recuerdo a alguien durante una discusión repetir en diversas ocasiones: “Yo soy una artista”. Por falta de tiempo y ganas, no pregunte cual era su concepto de artista. Pero veamos que es un artista: “Un artista es la persona que hace o produce obras de arte. Lo que se entiende por artista proviene de la familia léxica de la palabra arte. En el artista casi supone una disposición especialmente sensible frente al mundo que lo rodea, lo que lo lleva a producir obras de arte. El artista es un individuo que ha desarrollado tanto su creatividad como la capacidad de comunicar lo sentido, mediante el buen uso del talento como de la técnica.” Creo que quien aseveraba que tenía estos dotes, estaba a miles de kilómetros de distancia de esto. La paradoja del caso es que quienes se dicen artistas aseguran (en una acto de falsa modestia) que no se consideran artistas, pero muy por el contrario les gusta que le digan que lo son y que lo traten como tal.
Así como este señor que se le ocurrió cortarse la oreja, dentro de las artes pareciera ser que existen ciertos requisitos que se deben de cumplir al pie de la letra como letanía de posada para poder ser considerado un artista. Por ejemplo: Beber espresso, el café americano es para nacos y el caramel macchiato (que sepa la chingada que sea eso) es para los wannabe. Fumar cigarros delicados con filtro si se es un artista en formación, y sin filtro (sin importar que la boca les quedé oliendo a escape de moto de cartero) cuando se es alguien “consagrado”. Traer La Jornada bajo el brazo es imprescindible, ya que estar en contra de todo es ser cool. Y el más importante de todos y que nunca debe de faltar es la de ser un súper mamonazo. Dependiendo de la disciplina se debe de adoptar cierta personalidad que vaya ad hoc con lo que se practica. Por ejemplo: como escritor debes de tener un nulo sentido de la moda, ya que en las presentaciones de libros se debe de llegar con un pantalón de pana café, una playera con manchas amarillas en las axilas, huaraches de suela de llanta y una barba muy similar a la de Tom Hanks en la película “El Naufrago”. Si se es bailarina de Ballet se debe de tener un cuerpo como el de alguien que no ha comido en 10 años, tener una condición de maratonista para andar corriendo y dando de brincos en el escenario. Los fotógrafos no solo deben de saber mirar por la lente, sino también deben de saber mirar a los demás por debajo de los hombros, ser veganos, no ingerir gluten y estar a favor de la protección de la cochinilla de humedad. Los poetas deben de tener la habilidad de pendejear a todo el mundo. El músico ser marihuano, y así nos podemos seguir.
Los cineastas siempre traen consigo una risita burlona y pendeja dibujada en el rostros, con la que de antemano te dicen que jamás de los jamases vas a poder apreciar el séptimo arte como ellos lo hacen. Que mientras a ti te gusta ir al cine a ver un carro que se convierte en un gigantesco robot que le da por andar rajándole la madre a todo mundo, ellos disfrutan quedarse en casa viendo “L’ Odeur de la Papaye Verte” de Trân Anh Hùng. Te hablan de películas que solo ellos han visto y que seguramente no entienden, pero que son de países que ni siquiera sabían que existían. Presume su exquisita fascinación por los festivales de cine Malaguíes. Les caga González Inarritu, Cuarón y del Toro, por haber de ganado un Oscar (en el caso de los dos primeros) y estar en el Mainstream. Lo interesante de todo esto, es que sus cortometrajes nos los ve ni su mamá y terminan haciendo videos de grupos de música de banda (en el mejor de los casos) o bien, videos de bodas, por que de andar de farol no da para tragar.
Recuerdo que en la universidad teníamos un profesor que cada vez que estaba la Muestra Internacional de Cine nos obligaba a ir a ver la película del día para entregarle un resumen de la misma al día siguiente. Quisiera decir que todas las películas que vi durante los ciclos de la muestra fueron una exquisitez, pero sinceramente fueron pocas las películas que verdaderamente me gustaron. Dentro de lo que muchos llaman “cine de arte” (Que se me hace una pendejada llamarlo así, por que el cine en si ya es un arte) hay de todo como en esta viña del señor. Como hay películas muy buenas, hay otras que son más malas que la mismísima “Telesa”. ¿Que hay de extraordinario en una película que muestra la escena donde una llave de agua en close up gotea lentamente (y que muchos han repetido infinidad de veces en sus piteros “cortos surrealistas”) para posteriormente pasar a la escena de una procesión donde llevan a un señor muerto dentro de un ataúd con las señoras que cantan con voz de pito peor que la de las Jilguerillas?. Eso si, al salir del cine y encontrarme con mis compañeros de clase escuchaba sus comentarios dignos de compartirse en un programa del canal 11: “La fotografía extraordinaria, aunque el guion un tanto escueto”, “Me hizo recordar a Bigas Luna con Jamón Jamón”. Y mamadeces de ese tipo que hacían que de regreso a casa sentado en la ruta, pensara que era un pendejazo para ver cine.
En el caso de las exposiciones fotográficas, considero que están llenas de imágenes de postes de luz, de tenis viejos colgados en los cables de dichos postes, de señoras vendiendo en el mercado, de puestos de fruta y verdura. Lo mismo que de una mujer desnuda de rasgos autóctonos, piel morena, con los pezones más prietos que la conciencia de Enrique Peña Nieto, y con un marcado desconocimiento de que existen unas cosas llamadas rastrillos que también sirven para afeitarse las partes intimas (dirían las señoras) y no andar con un greñero entre las piernas como cabeza de Alfonso Zayas en película de albañiles, chalanes, masajista de señoras y demás. Imagino a un profesor de fotografía diciendo a sus alumnos: “Nunca de los nuncas se les ocurra fotografiar a una mujer desnuda que sea rubia, de ojos azules, con pezones rosados, que este perfectamente afeitadas… eso es antiestético.” Las exposiciones fotográficas parecen ser del mismo artista solo que en diferente espacio.
Algo que siempre ha sido un misterio para mi, son los performances. En una ocasión en un conocido café (de estos donde juran y perjuran que son espacios “artísticos”) ubicado en el centro de la ciudad, se anunció un performance. Como decía, esta cuestión de los performances es algo que jamás he entendido. Sale una mujer con problemas de sobrepeso corriendo encuerada (con el ya mencionado greñero púbico a la luz) bañada en algo que simula ser sangre y ya es un performance. O bien, un cabrón vestido de ángel con cara de imbécil mirando a la audiencia y ya es un performance. En esta ocasión, el “artista” en turno se paró frente al respetable con un vaso en la mano, acto seguido sacó sus jugosos 6 centímetros de pene para llenar el vaso con sus orines y beberlos de un solo trago. El publico aplaudió a rabiar, sin faltar los mamonazos que opinaban con voz de Enrique Rocha cosas como: “Provocativo, pero poderoso.” Entre otra sarta de pendejadas. No tengo nada contra quien bebió sus orines sintiéndose el desaparecido Raúl Velasco y su orinoterapia, pero su servidor se ha llegado a comer 4 tacos acorazados en una sentada; uno de milanesa, otro de pechuga empanizada con todo y hueso, uno de torta de papa, y otro de huevo duro. Todos ellos con salsa de cacahuate y caldito de las rajas de chile manzano, acompañado de dos cocas y tres pesos de pápalos. ¿Que diferencia hay entre el que se bebió sus miados y quien se come 4 tacos con triple tortilla, mucho arroz y guisado? Por que lo de él si es considerado arte y lo otro no? Tendrá que ver que el bebedor de miados lo hizo frente a un publico? Yo también lo hago frente a mucha gente, el puesto de tacos de Don Marrambo esta en pleno Zócalo de la ciudad y todo el tiempo esta atascado de gente. ¿Que los que vieron al mión eran artistas? También en el puesto de Don Marrambo hay artistas. Diario cenan en ese lugar los miembros de los Mariachis “Alma Llanera”, “Fina Estampa”, entre muchos otros. Es por eso mis queridos amigos que para quien escribe estas líneas es preferible andar dando de tamborazos y gritar como si me estuvieran apretando los huevos (como dice mi madre) en una plaza pública, tolerando señoras con su bolsa del mandado que se acercan para pedir que toquemos algo bonito, que andarle haciendo a la mamada con algo que desconozco y que no me interesa conocer, solo para quedar bien con gente que al igual que yo no entiende ni madres.












