"El sonido de un amor al romperse"
¿Has escuchado el aleteo de un colibrí?
No había pensado en eso desde que era niña, desde que ví por primera vez un colibrí de frente, en aquella inmensa higuera; estaba suspendido, fijo hacia mi, como si quisiera decirme algo, algo que no alcanzaba a entender y mucho menos a escuchar.
Leí que es uno es uno de los vertebrados con el aleteo más rápido, casi imperceptible para muchos.
No había pensado en un colibrí como algo tan significativo para mí, recuerdo sus colores brillantes, recuerdo quedar inmóvil al verlo, más por cautela que por curiosidad.
Su aleteo me atrapó, era todo lo que captaba mi atención. Era veloz, sutil, parecía un suspiro sin fin.
En fin, no lo recordaba, no hasta ahora, que tuve que verte en brazos de alguien más. Escuché ese sonido tan peculiar, solo que ahora dolía, más de cincuenta aleteos por segundo se clavaban en mi pecho, en menos de una fracción de segundo sentía como algo se rompía dentro de mí.
Llevé mis manos a mi pecho, queriendo atrapar a ese colibrí, parar su aleteo que lastimaba cada vez más. Recordé que mi abuelita decía que atrapar un colibrí era un mal augurio, que por el contrario, verlos significaba que alguien, vivo o muerto, te enviaba un mensaje de amor; no sé cómo a veces vienen a mi mente esas cosas, justo en el momento menos pensado y tal vez el menos oportuno, pero yo solo pensaba en que de alguna forma debía parar ese colibrí dentro de mi pecho.
No habían pasado más de treinta segundos en los que solo escuchaba ese aleteo en mis oídos, como un zumbido repetitivo y sin fin, mis ojos estaban cristalizados, mis pies pegados al piso y mis manos heladas; el aleteo comenzó a ceder, me invadió un gran frío, nuevamente recordé que una forma de morir de un colibrí es a menos de cuarenta grados, cuando su corazón deja de latir; así fue como el aleteo se volvió lento, errático, nulo.
Mi interior colapso y por varios minutos no emitió un solo sonido, mi mente se quedó en blanco y solo podía pensar en que ese sonido, el aleteo del colibrí, era mi amor por ti, destrozandose, rompiéndose, muriendo, helando mi cuerpo.
La lógica y la razón volvieron a mi un poco tarde, creí que mi corazón se había detenido, me asusté, pero comencé a escuchar sus latidos sobre un zumbido. Mi cuerpo recupero su "normalidad" y salí del "shock".
Aún no sé que pasó, pero sé que fue real, que el dolor, que el colibrí en mi pecho fue real. Cuando ví el reloj solo habían pasado cinco minutos, supongo que por eso se sintió como el aleteo de un colibrí, supongo que a veces los mensajes de amor llevan un poco de dolor, pero agradezco porque llegó...












