¿Y ahora, como le hago para dejarte?
Quizá ahora, después de tantos años, logro comprender mis emociones, tal vez ahora soy capas de manejarlas, a lo mejor las controlo demasiado bien, puede que sea esta la razón por la que en mi, ya no hay espacio para que alguien entre y queme mis entrañas, ¿Acaso nadie, más allá de mi persona, puede darme aquel sufrimiento que mi alma siente que merezco?
Podría ser causalidad que en todos esos años de depresión y encierro, me apegué tanto a mi tristeza y a mi preciada soledad, que ahora se han convertido en más que amantes, mi relación con ellas se formalizó mientras yo me ocupaba alegremente mirando en dirección a otro páramo y ahora que doy retorno a mi vista, ellas son mi prioridad.
No puedes intentar caber en mi, si al hacerlo buscas desplazar mis tinieblas y el horror que mi mente ha decidido dócilmente albergar, son nada menos que ellas quienes han dado vida a mi ser, incluso antes de tu llegada, dime, vida mía, ¿Planeas tu quitarme lo único que permanecerá en mi, aun después de tu partida?