William Wegman -
“Being Human”
https://www.fep-photo.org/exhibitions/william-wegman-being-human/
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William Wegman -
“Being Human”
https://www.fep-photo.org/exhibitions/william-wegman-being-human/
Retomando mi blog
“TENGO QUE ESCRIBIR” grité, literalmente, a las cuatro paredes que me rodean. Las horas me consumen y, a los 19, me siento más vieja. Aunque, a veces, más niña, más nueva: distinta.
Creo que es la absurda mezcla de, entre mis temores y timidez, atreverme a más. Creo que es el cansancio al subir las escaleras de mi hospedaje, mínimo cuatro veces al día. Creo que son mis intentos de sonreírle a cada persona con la que me topo a diario. Creo que es la tensión del dinero, de que no me quede corta hasta que vuelva a cobrar, de ahorrar, de saber gastar. Sí; probablemente sean esos los 10 años adicionales que hay en mí. Sin embargo, creo que me los puedo quitar de encima cuando me dicen: “Tú eres una persona bien apasionada”, como un buen amigo me dijo no hace tanto. Claramente ese es mi lado de niña plantando bandera.
Mi lado de vieja se asoma cuando me preguntan qué hago para divertirme y solo me viene a la mente decir: “Me gusta escribir e ir a la playa”. Escribir e ir a la playa… 40 años añadidos y una mirada media rara de quien me preguntó. Aunque, hoy subí a la azotea de un edificio de 19 pisos y creo que al menos 30 años de esos que tengo demás, se los llevó el viento.
No hace mucho, en uno de esos días que me toca sentarme a esperar el tren, dos señoras se sentaron a mi lado a hablarme de sus vidas. Sentada a mi derecha, con ojos aguados y cachetes más rojos de lo usual, una de ellas me contaba sobre el hijo que se le va para el army. A mi izquierda, mostrando una emoción opuesta, la otra señora comenzaba a abrir bolsas y a mostrarme lo que le había comprado a su hija en Plaza Las Américas. Escucho y veo, tratando de responderle a ambas. No sé si esto me añade años o los resta, pero no me molesta. Quisiera yo tener la confianza y ser tan abierta como para de la nada comenzar conversaciones, o para retomar las inconclusas. Me faltan agallas y, mientras lo reconozco, saludo a mi lado de niña que se asoma.
Tenía que escribir por todos esos días en los que la mente corría demasiado rápido y por los que parecían ahogarme con sus recordatorios de conformidad, sonando como alarma incontrolable. Tenía que escribir, también, por todos esos días en los que me siento completa y por los que me tocan a la puerta llenándome de detalles que son imposibles de olvidar. Tenía que escribir, siquiera, un poco de todo lo que me rodea, de lo que pienso, de lo que soy. Tenía que escribir para sentirme más liviana, qué importa de qué si esta página lo aguanta. Tenía que escribir.
Cristina