Ahora entendía lo que era realmente temer por algo, cuando se trataba de él mismo las cosas no le parecían ni remotamente importantes a como le habían parecido durante este año. Cuando mantuvo a su mejor amigo escondido con él en esa pequeña cabaña en el bosque junto con su mejor amiga, cuando tuvo que ir a investigar a Durmstrang acerca de Vladmor, cuando Annabelle y Scorpius hacían esos extraños viajes tratando de encontrar a Potter. Cuando temió por la vida de Anna al ver como la torturaban delante de sus propios ojos. Definitivamente desde ahí todo le había parecido a Bryan peligroso y arriesgado, y no por él, sino por la vida de sus amigos.
Pero nada se comparaba a lo que sentía en ese momento, tal vez solo le hacía competencia la imagen de su mejor amiga siendo torturada por Bellatrix Lestrange, pero sabía que ahora se estaba exponiendo a eso de nuevo, y se llevaba de la mano a Louis una vez más. Sabía que la idea había sido de su novio, pero no dejaba de parecerle arriesgada a pesar de que había accedido con la intención de ayudar a sus amigos, e incluso a ellos mismos. Sabía que los Weasley podrían estar expuestos, sabía que Vladmor podría hacer cualquier cosa con tal de encontrar a los 3 chicos que se habían marchado hacía ya un año. Los ataques en Londres y los Dementores merodeando por todos lados no eran una buena señal.
Avanzó rápidamente por los pasillos de su casa, sus padres llegarían a la hora de la cena y ya eran las dos de la tarde, tenía que ir a hablar con Cameron y Louis llegaría a su casa a las seis en punto para terminar de arreglar los detalles de su descabellado plan. Se dirigió a la chimenea y tomando un poco de polvos Flú exclamó la dirección del rubio, sabía que este ya lo esperaba así que no le importó hacer una entrada algo escandalosa.
“Si se despierta tú lidiarás con ella por el resto del día, Taylor” amenazó Cameron acomodando a su hermanita sobre el sofá.
“Yo también te extrañé, Zabini” contestó Bryan con sarcasmo, pero realmente lo había extrañado, así que cuando el rubio se dirigió hacia él, Bryan lo abrazó con fuerza. Era extraño no tenerlo ya por los pasillos de Hogwarts, después de todo Cameron había sido su primer amigo y le hacían falta sus tontas bromas y sus increíblemente buenos consejos.
“Sé que es así” afirmó sin soltar a su amigo, después de varios segundos se separaron y Cameron le sonrió “y bien… ¿qué es lo que sucede?” la cara de Bryan se descompuso.
“Bien… es algo delicado, así que déjame hablar antes de que te pongas histérico como tienes la costumbre de hacer” Cameron lo miró de forma interrogativa pero asintió cruzándose de brazos.
El castaño intentó resumir la idea de Louis lo más que pudo, pero había sido imposible, porque Cameron abría la boca después de que Bryan terminaba una oración. Por supuesto que le dijo que tanto él como su novio estaban locos de remate, que era la idea más estúpida que había escuchado jamás y también que no lo permitiría, pero Bryan había tomado una decisión, y ambos sabían que ya no había forma de hacer que se retractara.
“¿Y en serio crees, que después de negarte toda tu vida a formar parte de esto, de repudiar lo que hacen tus padres en voz alta, de preferir el mundo muggle antes que este, ellos te van a creer que de la noche a la mañana te ha picado el bicho que te vuelve Mortífago mágicamente?”
“Yo… bueno, básicamente es lo que Louis y yo esperamos” contestó Bryan encogiéndose de hombros, dicho de esa forma sonaba descabellado pero realmente tenían fé en el plan. “Vamos a intentarlo, no perdemos nada por pedírselo a mis padres, y si se creen el cuento van a estar felices de que me haya “corregido” y ellos buscaran la forma.”
“Exacto, si es que se lo creen.”
“No seas pesimista.”
“No lo soy, Bryan. Pero no sabes en lo que te estás metiendo, podrían obligarlos a hacer cosas realmente malas solo para probarlos. Yo lo sé, incluso Scorpius y su prima lo saben y ellos jamás buscaron ser parte de esto, pero se vieron arrastrados por culpa de sus padres. Tú tuviste la oportunidad de zafarte a pesar de que tus padres son Mortífagos de pies a cabeza, y estás desaprovechando la oportunidad de salir bien de todo lo que está por venir.”
“Es la única forma que encuentro de poder ayudarlos desde nuestra posición, Cameron. Y Louis tiene esta idea en la cabeza, y sé que si no lo ayudo va a buscar la forma de entrar por su cuenta y no pienso dejarlo solo” explicó Bryan, el rubio seguía negando con la cabeza, sus cejas casi se tocaban por la mueca que no desaparecía, preocupación y enfado mezclados. “Así podremos darles información a los demás y buscar una manera de hacer algo, ayudar a Albus, Scorpius y Annabelle. Llevan un año lejos, casi no puedo comunicarme con ellos, están escondidos… Son nuestros amigos y no podemos dejar que peleen solos, aunque así lo quieran.”
“¿Y cómo vas a pelear con ellos si estás del lado equivocado?” Cameron se frotó las sienes con algo de frustración “No va a ser tan fácil dejar las líneas enemigas y cruzar caminando para ayudar a tus amigos, Bryan. Si así lo fuera yo no estaría aquí.”
“Lo sé, pero… quién sabe, tal vez incluso si descubrimos por completo el plan de Vladmor podamos evitar que suceda lo que… se supone debe de pasar…”
“Ni siquiera yo o mi padre hemos descubierto cual es realmente el plan de ese Señor, ni siquiera Draco Malfoy, a veces pienso que solo lo puso como Director para mantenerlo ocupado, no creo que realmente confíe en él, o en alguno de nosotros.”
“No lo sé, yo no confío en el padre de Scorpius…”
“Yo tampoco, al fin de cuentas quiere lo que la mayoría de los Mortífagos, y créeme que ya no es preservar el linaje de la sangre, si no proteger a su familia cueste lo que cueste, y si lo que Vladmor quiere es a Albus, no creo que a Malfoy le importe demasiado acabar con él.”
“No lo sé, pero vamos a averiguarlo” murmuró Bryan con un mal sabor de boca, desde que Scorpius desapareció había visto a Draco incluso hasta más tranquilo, era obvio que prefería a Scorp lejos y seguro, pero en los últimos días, cuando los ataques comenzaron… se le veía nervioso, probablemente de que pronto encontraran al trío y algo malo le sucediera a su hijo.
Cameron asintió sin mucha convicción, pero el castaño estaba seguro de que su amigo no lo dejaría solo, sabía que de alguna forma u otra lo ayudaría. Llegó el momento de despedirse y Bryan regresó a su casa, apenas le daba tiempo de darse una rápida ducha antes de que Louis llegara.
Metió las manos dentro de los bolsillos de su túnica y suspiró. No era posible que tuviera que ir a hablar con su padre justo ahora, y que haya tenido que ser él quien lo buscara después de tanto tiempo. Había hablado con su tía Daphne, que gracias a Merlín había aparecido, no tuvieron una gran charla pero ella le había preguntado acerca de Draco y ella tenía razón, dolía que tu familia no pareciera interesarse de tu existencia, y más aún que las razones fueran tan estúpidas. ¿Por ser gay? ¿Por qué Albus era su novio? ¿Por no querer ser un Mortífago? Era estúpido, él era su hijo, debería ser suficiente para que lo quisieran. Pero al parecer con los Malfoy no lo era.
Llegó hasta la oficina, por alguna razón la gárgola estaba abierta dando acceso a las escaleras, así que subió, y antes de suspirar de nuevo, tocó un par de veces. En cuanto lo hizo pudo darse cuenta que la entrada se cerraba, como sí solo lo hubieran esperado a él, pensó que era probable que así fuera.
“Pasa, Scorpius” escuchó la voz de su padre amortiguada por la puerta y entró lentamente “Siéntate.”
“¿Cómo supiste que era yo?” preguntó el rubio sin hacer caso a la petición de su padre, el ex-Slytherin estaba parado junto a un estante y caminó lentamente hacia su escritorio para quedar frente a él.
“Necesitas el permiso a Hogsmeade, ¿no es así?” contestó Draco tomando asiento y Scorpius no contestó “Lo suponía.”
“¿Y vas a dármelo?”
“La verdad es que preferiría que no fueras, Scorpius” el rubio estaba a punto de replicar pero su padre hizo un gesto para que no lo interrumpiera. Scorp, más por costumbre que por otra cosa, obedeció “Me refiero a que… quería pedirte que te quedarás aquí, hay algo de lo que quiero hablarte.”
“Yo no tengo nada que hablar con usted, Director” replicó Scorp con algo de saña, le parecía osado de su parte pensar que él podría querer tener una conversación con él después de todo.
“Pero yo sí, joven Malfoy. Yo sí.” La voz de Draco era fría también “Además no tienes nada que ir a hacer a Hogsmeade, entre más lejos estés de ese… de Potter es mejor” Scorp estaba a punto de decirle que no necesitaba salir del castillo para estar con Albus, pero se mordió la lengua, no era oportuno contestar de esa forma en esos momentos. “Ese no es el punto de cualquier forma, ya te he dicho que necesito hablar contigo de algo importante y por eso te quedarás.”
“Padre…” llamó Scorpius con la voz más condescendiente de la que era capaz “podemos hablar sobre eso cuando regrese, realmente quiero ir a Hogsmeade. Los exámenes se acercan y necesito distraerme un poco.”
“¿Distraerte?” murmuró Draco, al parecer considerándolo, sí actuando así conseguiría que lo dejara ir a Hogsmeade lo haría, cuando regresara podría decirle todo lo que realmente quería decirle.
“Por favor.”
“De acuerdo, bien.” Accedió Draco sin mucha convicción a pesar de todo. “En cuanto regreses te quiero aquí mismo, Scorpius. Y por favor... no llames la atención” Scorp arrugó el ceño, no sabiendo a ciencia cierta a que se refería su padre “nada de… exhibiciones, o cosas por el estilo. Recuerda que eres un Malfoy.” Continuó Draco mientras firmaba el permiso que el menor había puesto sobre la mesa y se lo entregaba, Scorpius bufó antes de tomarlo.
“¿Será que puedas…?
“Allí está” lo interrumpió Draco señalando con la mirada un pequeño bulto en la entrada de la oficina, Scorpius lo reconoció como la bolsa de la tienda de campaña que había usado con Albus anteriormente. Así podría prestarle la otra que él tenía, aunque era un poco más pequeña, a Bryan, que era obvio compartiría con Weasley. El menor asintió antes de ir por ella y salir de allí.
El rubio caminó hacia la entrada del castillo, suponía que Albus ya estaba allí junto con sus cosas así que se apresuró, se sentía extraño por haber hablado con su padre después de tanto, y detestaba lo que le había dicho. Llamar la atención, como si no tuviera suficiente con los ataques de Wibbley hacia su novio y las burlas que él recibía, no es que él fuera por ahí exhibiéndose con Albus, a pesar de que muchas veces era bastante difícil no poder besarlo, abrazarlo o tomarlo de la mano, y aun así lo evitaban. Al menos la mayoría de las veces. Aunque Scorpius sabía que no valía la pena, de todas formas casi toda la escuela estaba enterada de la supuesta relación, y ocultarlo no era precisamente el fuerte de ninguno de los dos.
Cuando llegó ubicó a Albus con Annabelle frente a él, una mano en su hombro y la varita de la chica apuntando hacia su rostro. Por un momento ignoró el hecho de verlos juntos de nuevo, sabía que sus celos eran ridículos, pero inevitables de todas formas. Aun así lo importante era el por qué Anna estaba reparando algo en el rostro del chico. Se acercó y obtuvo la rápida explicación del por qué Albus había tenido la nariz rota hasta hace unos segundos, y claro que era obvia: Wibbley.
No sabía cómo el imbécil siempre se las arreglaba para hacerle daño a Al cuando él no estaba cerca, y como era que siempre Annabelle estaba allí, pero claro, si Albus se la pasaba con la chica. Deja de ser ridículo y concéntrate, se dijo Malfoy a sí mismo, pero aun así no pudo evitar el pequeño reproche hacia la castaña, lo que solo había logrado una risita de Albus y que éste le recordara por segunda vez que entre él y Anna no había nada más que una amistad, y que era eso solamente, porque lo amaba a él. Cuando Albus se acercó a besarlo no pudo evitar pensar en las palabras de su padre, pero es que el maldito ojiverde lograba desarmarlo en todas las formas posibles, ¿cómo podía resistirse a él? Era imposible.
El tema de Wibbley había quedado olvidado durante el transcurso a Hogsmeade, ambos se habían tomado de las manos por varios minutos, pero Scorpius se sentía acalorado con tantas miradas sobre ambos, sabía que la advertencia de su padre no era cualquier cosa, sabía que podía significar que él haría lo que fuera para que nadie supiera de su relación con Potter, ya que al parecer decirlo públicamente no había sido suficiente, o incluso podría hacer cualquier cosa para que la relación simplemente no existiera… Pero no, eso sería imposible, la única forma de lograr eso sería arrebatarlo de su lado y su padre no era capaz de eso, no lo haría. Scorp alejó su mano de la de Albus de todas formas, fingiendo acomodar su túnica y luego metió las manos en los bolsillos, el pelinegro arqueó una ceja hacia él.
“¿Pasa algo?” Inquirió Albus y el rubio negó con la cabeza y le dirigió una sonrisa.
“Nada” contestó él, tratando de parecer convincente, Albus negó lentamente con la cabeza y también metió las manos en los bolsillos con la mirada en el suelo.
“¿Qué fue lo que te dijo el Señor Malfoy exactamente?” murmuró Albus mirándolo de reojo y Scorpius suspiró, era increíble la forma en la que se conocían, el poder saber cuándo pasaba algo e incluso muchas veces los motivos, sacó la mano de su bolsillo y la dirigió hacia la de Albus de nuevo, haciendo que sus dedos se entrelazaran.
“Nada que me importe realmente” contestó el rubio con una sonrisa, y Albus se la devolvió un poco más animado “Bien, parece que hemos llegado.”
Albus siguió la mirada del ojigris y pudo ver la entrada de Hogsmeade, todos los demás parecían demasiado entusiastas, comenzando a entrar a las tiendas como si no recordaran que tenían 3 largos días por delante, Scorpius suspiró y sonrió, se acercó a su novio y con la mano alejó un par de rizos de su oído para poderle susurrar algo.
“Vayamos a instalar la tienda ahora” murmuró el rubio, acariciando con su pulgar el torso de la mano de Albus, pudo sentir al chico estremecerse bajo aquella simple insinuación y sonrió antes de depositar un beso en su mejilla, Albus le guiñó un ojo y sin decir nada más lo jaló hacia la Casa de los Gritos, ¿por qué no empezar el fin de semana de la mejor manera?