Whyyy Harukaaaa?!!! You were the main character in Summertime Record and yet you didn't make it back I'm so mad I'm crying this is painful i regret i ever got so involved in this series I'm dying nooo harukaaa
“¡No hagas trampa!” pidió Bryan sosteniendo con fuerza la mano de Louis, intentando que ninguno de los dos cayera, era difícil guiar al chico por un camino tan rocoso y a media noche.
“¡No lo estoy haciendo! Mis ojos siguen cerrados, Taylor” el castaño giró el rostro y comprobó que Louis continuaba como se lo había pedido, caminaron unos cuantos metros más. No era que Bryan quisiera mostrarle algo extraordinario, pero había visto ese claro más temprano cuando había salido a dar una caminata a lado de Annabelle y le había parecido un buen lugar, alzó la mirada y observó la Luna justo en medio de aquel sitio, sonrió, no podía ser una vista más bonita, las nubes parecían estar de su parte; se encontraban alejadas, mostrando las estrellas alrededor, pequeñas pero muy brillantes, y eso le recordaba a la noche en que se habían besado por primera vez, cuando Louis le había mencionado su idea de que cada estrella contaba una historia.
“Puedes abrirlos” murmuró y observó los ojos de Louis enfocándose en el lugar, primero en el pasto, sorprendentemente muy verde y con algunos dientes de león, también habían otras flores que ninguno de los dos reconocía, pero que le daban una gama de colores maravillosa al lugar, después alzó la vista y observó el cielo, la Luna, las estrellas, y luego dirigió sus ojos azules a los de Bryan y sonrió, al castaño le pareció que todo aquello era muy poco comparado con la sonrisa de Louis.
“Es realmente muy hermoso, Bryan” susurró Louis acercándose a él “es increíble ¿cómo es que nunca había visto esto aquí?”
“Tal vez no prestaste suficiente atención” contestó el mayor encogiéndose de hombros, sacó de su mochila una pequeña manta y la colocó en medio del claro “ven, recuéstate a mi lado” pidió extendiendo su mano hacia el rubio y Louis se acomodó junto a él, entrelazando sus dedos con los de Bryan.
“Mira ¿observas esa estrella que está a lado de la Luna?” Señaló, de repente una idea se formó en su cabeza, sería probablemente el doble de cursi de lo que tenía planeado pero pensó que a Louis le gustaría algo así, el menor asintió “¿Y observas esa más pequeña que está a su lado?” Otro asentimiento.
“¿Tienen una buena historia?” inquirió Louis girando su rostro hacia el de Bryan.
“Mi favorita, de hecho” Bryan dirigió su mirada hacia el rubio y le sonrió un segundo antes de mirar al cielo nuevamente “pero aún no está terminada.”
“No importa, quiero escucharla.”
“De acuerdo…”
“La estrella más grande solía estar siempre solitaria, y le gustaba. Realmente solía pensar que no había nada mejor, miraba a su alrededor y veía a las demás estrellas, siempre en conjunto, como si realmente fuera necesario encontrarse así, la estrella se reía de ellas. Estaba acostumbrada a estar sola, a no tener a nadie que se preocupara por ella o se acercara tan solo para saber cómo se encontraba, a veces se ponía triste por ese hecho, pero ella era más fuerte que eso.
Un día la estrella decidió moverse, dejar su lugar habitual y descubrir que había más allá de la cercanía de la Luna. Y encontró cosas maravillosas, encontró algo que le gustaba más que lo que solía tener alrededor, un espacio de cielo del que le gustaría formar parte. Pero la estrella fue obligada a regresar, y a encontrarse con otras estrellas como ella.
Aunque eso no fue tan malo, conoció buenas estrellas, especiales y diferentes. Conoció lo que era el amor y la decepción, la felicidad y la tristeza. La estrella pensó de nuevo que estar sola era mejor opción, más sencilla, sin emociones extrañas. Pero la estrella no contó con conocer a esta otra, una estrella más pequeña pero mucho más brillante, una estrella diferente, que la hacía sonreír de nuevo. Como sí realmente valiera la pena sentir, y estar sola fuera algo tonto.
Esta estrella la tomó de la mano y le sonrió, y la estrella más grande pensó que no había luz más brillante que aquella sonrisa. Aunque también sintió miedo, de que aquella estrella pensara que ella era solo una más del montón, ni más brillante ni más bonita. Pero una noche, ambas se juntaron y algo mágico sucedió, las estrellas revelaron los sentimientos que tenían la una por la otra y todo fue perfecto…”
“¿Por qué te detienes?” preguntó Louis después de un momento, cuando se dio cuenta que Bryan no planeaba proseguir.
“Solo quiero saber si continua, si esa estrella… quiere permanecer a lado de la otra…”
“Estoy… estoy seguro de que si, Bryan” el castaño sonrío.
“Eso significa que… bueno, en términos oficiales…”
“Si, Bryan, si quiero… ser tu novio.”
Los ojos del castaño brillaron por un momento antes de acercarse a los labios de Louis y reclamarlos como suyos, no necesitó decir nada más, ni concluir la historia, ellos no querían un final cuando apenas estaban comenzando.
El fin de semana no habría podido ser mejor, el tiempo que pasaba con Albus era definitivamente irremplazable. Pero ese era el último día, y su subconsciente le recordaba la charla que le esperaba al llegar a Hogwarts y eso era algo que lo tenía bastante ausente en esos momentos.
"Vamos, ¿qué es lo que sucede, Scorp?" Albus lo jaló de la muñeca para tirarlo a su lado sobre el gran sofá, el rubio se encogió de hombros, pero la mirada del pelinegro no daba señales de que Scorpius simplemente pudiera zanjar el tema.
"Ya sabes, solo me pregunto que es lo que mi padre querrá hablar conmigo" contestó el rubio haciéndose lugar en el pecho de Albus y abrazándolo por la cintura, si había un lugar en el que le gustara estar definitivamente era ese.
"Seguro no es nada malo" el ojiverde acarició el cabello de Scorp, lo cual lo hizo sentir un poco más tranquilo, pero el rubio sabía que ni siquiera Albus creía sus palabras. Probablemente Draco le pidiera que se alejara de él, de nuevo, y aunque Scorpius no iba a hacerlo, no estaba con ganas de tener esa discusión, o ninguna otra, tenía que admitir que de alguna forma se sentía emocionalmente cansado de que su padre desaprobara todo lo que era o quería.
"Seguro" respondió Scorp, de todas formas no quería arruinar esas últimas horas al lado de su novio con sus preocupaciones.
El tiempo pasó más rápido de lo que a él le hubiera gustado, de nuevo ya tenían la casa de campaña guardada y sus cosas dentro de la mochila, los Profesores encargados los guiaron de vuelta al Castillo, y a Scorp le pareció que el camino había sido mucho más corto que cuando habían llegado, probablemente era que quería alargar lo más posible su visita a la oficina del Director, pero sabía que era en vano, Draco había dicho en cuanto llegues, y por supuesto que él iba a enterarse del regreso de sus alumnos al Colegio.
"Vamos, yo llevaré nuestras cosas a la habitación" dijo Albus quitando la mochila de los hombros de Scorpius, el rubio asintió no muy convencido, pero no tenía caso alargar más las cosas, entre más rápido hablara con su padre más rápido sus nervios acabarían. Al le dirigió una sonrisa reconfortante antes de alejarse por el gran pasillo, mientras Scorpius se dirigía a la Oficina de su padre.
---
"¿Puedo pasar?" Draco dirigió la mirada a la entrada de su acogedora oficina y vio la cabellera de su hijo asomarse por la puerta apenas entreabierta.
"Pasa" contestó y le dirigió una sonrisa en cuanto Scorpius comenzó a caminar hacia él, tenía que admitir que no esperaba que su hijo fuera a verlo de inmediato, Hyperion siempre había sido un niño obediente y por demás educado, pero siendo sincero no esperaba que siguiera siendo el mismo Scorpius que acataba sus órdenes sin chistar, y no era que Draco se lo recriminara, de alguna u otra forma él se había ganado la actitud reticente de su único hijo y él lo sabía.
"¿Qué es lo que querías decirme?" y ahí estaba esa barrera, aquella que Scorpius había levantado, aquella en la que no se involucraba nada más allá de la formalidad y la cortesía, Draco fingió una sonrisa, su hijo era un Malfoy, no había duda de eso.
"Siéntate, por favor" Scorp entornó los ojos apenas perceptiblemente antes de ocupar el asiento justo en frente de él, algo en su pecho se agitó por un momento, él ya sabía lo que tenía que decirle a su hijo, pero ahí estaba el orgullo, y más que eso, el miedo a mostrar debilidad, aún ante su propia sangre. Maldecía aquel sentimiento, aquel que lo había llevado a tomar las decisiones equivocadas e irrevocables que lo tenían en donde estaba ahora “¿qué tal Hogsmeade?”
"Fue... divertido" contestó el menor con incómodidad, estaba seguro que su padre sabía que quería acabar lo más pronto posible con todos los rodeos.
"Bien, me alegro" Draco se inclinó un poco sobre la mesa recargando los codos sobre ella y entrelazó sus manos justo en frente de su rostro "Hay muchas cosas que me gustaría poder decirte, Hyperion. Y sé que muchas veces me preguntaste, hace ya mucho, y probablemente ya no lo hagas porque has encontrado tus propias respuestas o hecho especulaciones que, lamentablemente son acertadas, al menos la mayoría supongo." Tragó saliva, su garganta se sentía seca, sabía que no había mucho que pudiera arreglar, pero Scorpius era su hijo y lo amaba, lo amaba por sobre todas las cosas, a pesar de no ser un buen padre aún había algo que podía hacer por él, aunque tal vez no valiera mucho para el pequeño. ¿Pequeño? Solo míralo, Draco, Scorpius ya no es un niño.
"Has tomado tus propias decisiones, y aunque no lo creas, estoy feliz por ello. Porque no te dejaste llevar por lo que los demás te decían que era lo correcto, porque sabías que no lo era, ¿no es así, Scorpius? Incluso lo que yo mismo te dije, hace años, justo antes de subir al tren que te conduciría a algo totalmente nuevo. Y hay que admitir, que si me hubieras hecho caso muchas cosas se hubieran evitado..." Scorp se removió en su asiento, ya sabía hacia donde se dirigía aquello, pero estaba lo suficientemente sorprendido como para interrumpir la charla de su padre. "No estoy reclamándote nada, hijo" se apresuró a agregar el mayor "las cosas sucedieron, y estos días he visto muchas cosas, te he visto... a su lado, Scorpius. Y no puedo decirte que lo apruebo, porque no lo hago, porque eres un Malfoy, pero también por eso... no me entrometeré más, has hecho tus propias elecciones y porque eres mi hijo sé que no cambiarás de opinión, que te mantendrás a su lado a pesar de los peligros que eso pueda suponer" Scorp lo miró con sorpresa, no por aquellas palabras, él estaba seguro de que su padre estaba enterado de todo lo que envolvía a Albus Potter y al imbécil de Vladmor, sabía que su padre estaba de su lado, no por nada había estado allí la noche en la que ese le había arrebatado al amor de su vida. "Algo que puedo decirte es que yo no puedo hacer nada, no puedo evitar las cosas que sucederán, pero siempre voy a intentar mantenerte a salvo, hijo. Y quiero que me escuches bien, no me importa quién más tenga que morir, incluso sí eso significa que recibiré tu rencor, eres lo más importante que tu madre y yo tenemos, Scorpius Malfoy. Y eso es todo." El menor abrió los ojos todo lo que era permitido, esas palabras lo habían dejado helado por un momento, ¿qué significaba eso? ¿Realmente Albus estaba aún en peligro? Intentó serenarse y se levantó de la silla con extrema lentitud.
"A mi tampoco me importará tener que morir con tal de mantenerlo a salvo, padre. Ustedes decidieron de que lado están, y yo también lo hice. La diferencia es que yo lo amo, ¿podrías exlicarme por qué estás tú de lado de alguien que sólo busca hacer daño?" Scorp dejó salir sus palabras con lentitud, cargadas de dolor y de reproche, Draco desvió la mirada hacia sus manos e increíblemente negó con la cabeza.
"Fueron malas decisiones, e inevitables también" al menor le costó trabajo entender aquellas palabras por lo bajo que habían sido susurradas.
"De verdad lo fueron" replicó Scorpius "y aún así también quiero que sepan que los amo, a ti y a mamá, pero eso no cambia nada."
Scorpius por fin se dio la media vuelta y salió de la oficina, con un nudo en la garganta y una sensación terrible en el pecho. Por un lado estaba feliz porque no tenía que preocuparse más por ocultar nada, su padre había dicho no entrometerse, pero... no podía sacarse de la cabeza lo último que su padre le había dicho. Aquellas palabras pronto tendrían sentido para el rubio por desgracia.
Metió las manos dentro de los bolsillos de su túnica y suspiró. No era posible que tuviera que ir a hablar con su padre justo ahora, y que haya tenido que ser él quien lo buscara después de tanto tiempo. Había hablado con su tía Daphne, que gracias a Merlín había aparecido, no tuvieron una gran charla pero ella le había preguntado acerca de Draco y ella tenía razón, dolía que tu familia no pareciera interesarse de tu existencia, y más aún que las razones fueran tan estúpidas. ¿Por ser gay? ¿Por qué Albus era su novio? ¿Por no querer ser un Mortífago? Era estúpido, él era su hijo, debería ser suficiente para que lo quisieran. Pero al parecer con los Malfoy no lo era.
Llegó hasta la oficina, por alguna razón la gárgola estaba abierta dando acceso a las escaleras, así que subió, y antes de suspirar de nuevo, tocó un par de veces. En cuanto lo hizo pudo darse cuenta que la entrada se cerraba, como sí solo lo hubieran esperado a él, pensó que era probable que así fuera.
“Pasa, Scorpius” escuchó la voz de su padre amortiguada por la puerta y entró lentamente “Siéntate.”
“¿Cómo supiste que era yo?” preguntó el rubio sin hacer caso a la petición de su padre, el ex-Slytherin estaba parado junto a un estante y caminó lentamente hacia su escritorio para quedar frente a él.
“Necesitas el permiso a Hogsmeade, ¿no es así?” contestó Draco tomando asiento y Scorpius no contestó “Lo suponía.”
“¿Y vas a dármelo?”
“La verdad es que preferiría que no fueras, Scorpius” el rubio estaba a punto de replicar pero su padre hizo un gesto para que no lo interrumpiera. Scorp, más por costumbre que por otra cosa, obedeció “Me refiero a que… quería pedirte que te quedarás aquí, hay algo de lo que quiero hablarte.”
“Yo no tengo nada que hablar con usted, Director” replicó Scorp con algo de saña, le parecía osado de su parte pensar que él podría querer tener una conversación con él después de todo.
“Pero yo sí, joven Malfoy. Yo sí.” La voz de Draco era fría también “Además no tienes nada que ir a hacer a Hogsmeade, entre más lejos estés de ese… de Potter es mejor” Scorp estaba a punto de decirle que no necesitaba salir del castillo para estar con Albus, pero se mordió la lengua, no era oportuno contestar de esa forma en esos momentos. “Ese no es el punto de cualquier forma, ya te he dicho que necesito hablar contigo de algo importante y por eso te quedarás.”
“Padre…” llamó Scorpius con la voz más condescendiente de la que era capaz “podemos hablar sobre eso cuando regrese, realmente quiero ir a Hogsmeade. Los exámenes se acercan y necesito distraerme un poco.”
“¿Distraerte?” murmuró Draco, al parecer considerándolo, sí actuando así conseguiría que lo dejara ir a Hogsmeade lo haría, cuando regresara podría decirle todo lo que realmente quería decirle.
“Por favor.”
“De acuerdo, bien.” Accedió Draco sin mucha convicción a pesar de todo. “En cuanto regreses te quiero aquí mismo, Scorpius. Y por favor... no llames la atención” Scorp arrugó el ceño, no sabiendo a ciencia cierta a que se refería su padre “nada de… exhibiciones, o cosas por el estilo. Recuerda que eres un Malfoy.” Continuó Draco mientras firmaba el permiso que el menor había puesto sobre la mesa y se lo entregaba, Scorpius bufó antes de tomarlo.
“¿Será que puedas…?
“Allí está” lo interrumpió Draco señalando con la mirada un pequeño bulto en la entrada de la oficina, Scorpius lo reconoció como la bolsa de la tienda de campaña que había usado con Albus anteriormente. Así podría prestarle la otra que él tenía, aunque era un poco más pequeña, a Bryan, que era obvio compartiría con Weasley. El menor asintió antes de ir por ella y salir de allí.
El rubio caminó hacia la entrada del castillo, suponía que Albus ya estaba allí junto con sus cosas así que se apresuró, se sentía extraño por haber hablado con su padre después de tanto, y detestaba lo que le había dicho. Llamar la atención, como si no tuviera suficiente con los ataques de Wibbley hacia su novio y las burlas que él recibía, no es que él fuera por ahí exhibiéndose con Albus, a pesar de que muchas veces era bastante difícil no poder besarlo, abrazarlo o tomarlo de la mano, y aun así lo evitaban. Al menos la mayoría de las veces. Aunque Scorpius sabía que no valía la pena, de todas formas casi toda la escuela estaba enterada de la supuesta relación, y ocultarlo no era precisamente el fuerte de ninguno de los dos.
Cuando llegó ubicó a Albus con Annabelle frente a él, una mano en su hombro y la varita de la chica apuntando hacia su rostro. Por un momento ignoró el hecho de verlos juntos de nuevo, sabía que sus celos eran ridículos, pero inevitables de todas formas. Aun así lo importante era el por qué Anna estaba reparando algo en el rostro del chico. Se acercó y obtuvo la rápida explicación del por qué Albus había tenido la nariz rota hasta hace unos segundos, y claro que era obvia: Wibbley.
No sabía cómo el imbécil siempre se las arreglaba para hacerle daño a Al cuando él no estaba cerca, y como era que siempre Annabelle estaba allí, pero claro, si Albus se la pasaba con la chica. Deja de ser ridículo y concéntrate, se dijo Malfoy a sí mismo, pero aun así no pudo evitar el pequeño reproche hacia la castaña, lo que solo había logrado una risita de Albus y que éste le recordara por segunda vez que entre él y Anna no había nada más que una amistad, y que era eso solamente, porque lo amaba a él. Cuando Albus se acercó a besarlo no pudo evitar pensar en las palabras de su padre, pero es que el maldito ojiverde lograba desarmarlo en todas las formas posibles, ¿cómo podía resistirse a él? Era imposible.
El tema de Wibbley había quedado olvidado durante el transcurso a Hogsmeade, ambos se habían tomado de las manos por varios minutos, pero Scorpius se sentía acalorado con tantas miradas sobre ambos, sabía que la advertencia de su padre no era cualquier cosa, sabía que podía significar que él haría lo que fuera para que nadie supiera de su relación con Potter, ya que al parecer decirlo públicamente no había sido suficiente, o incluso podría hacer cualquier cosa para que la relación simplemente no existiera… Pero no, eso sería imposible, la única forma de lograr eso sería arrebatarlo de su lado y su padre no era capaz de eso, no lo haría. Scorp alejó su mano de la de Albus de todas formas, fingiendo acomodar su túnica y luego metió las manos en los bolsillos, el pelinegro arqueó una ceja hacia él.
“¿Pasa algo?” Inquirió Albus y el rubio negó con la cabeza y le dirigió una sonrisa.
“Nada” contestó él, tratando de parecer convincente, Albus negó lentamente con la cabeza y también metió las manos en los bolsillos con la mirada en el suelo.
“¿Qué fue lo que te dijo el Señor Malfoy exactamente?” murmuró Albus mirándolo de reojo y Scorpius suspiró, era increíble la forma en la que se conocían, el poder saber cuándo pasaba algo e incluso muchas veces los motivos, sacó la mano de su bolsillo y la dirigió hacia la de Albus de nuevo, haciendo que sus dedos se entrelazaran.
“Nada que me importe realmente” contestó el rubio con una sonrisa, y Albus se la devolvió un poco más animado “Bien, parece que hemos llegado.”
Albus siguió la mirada del ojigris y pudo ver la entrada de Hogsmeade, todos los demás parecían demasiado entusiastas, comenzando a entrar a las tiendas como si no recordaran que tenían 3 largos días por delante, Scorpius suspiró y sonrió, se acercó a su novio y con la mano alejó un par de rizos de su oído para poderle susurrar algo.
“Vayamos a instalar la tienda ahora” murmuró el rubio, acariciando con su pulgar el torso de la mano de Albus, pudo sentir al chico estremecerse bajo aquella simple insinuación y sonrió antes de depositar un beso en su mejilla, Albus le guiñó un ojo y sin decir nada más lo jaló hacia la Casa de los Gritos, ¿por qué no empezar el fin de semana de la mejor manera?