Cuando los hielos llegaron, no fue como en las historias. No hubo señales, ni advertencias, ni lluvias de fuego, ni profecías cumplidas. Solo un día, el sol dejó de calentar, y la nieve no se derritió nunca más.
Lee esta fascinante historia en la pagina 20 de la Revista Mimeógrafo #149 en el siguiente link https://revistamimeografo.com/mimeografo-149-














