@ericbrccks
Rhett, para no variar, estaba leyendo sus apuntes tranquilamente cuando las palabras del otro muchacho casi le hicieron tener un infarto. Al alemán se le cayeron las hojas de las manos y sus ojos claros se clavaron en el otro, esperando que le llamase inocente o añadiese que era broma.
—Eric. Dime que no he oído lo que creo haber oído, por favor —dijo con un hilo de voz.












