No puedo soportarlo más, no lo quiero, no lo deseo, no aguanto más sus gritos, sus insultos, su control de cada paso que doy... es como ser una esclava, a veces ni me molesto en hablar por si acaso se molesta...así no se puede vivir, porque si aún lo quisiese, el amor podría servirme como excusa, pero ni siquiera puedo agarrarme a eso. He de darme cuenta de que no puedo volver a sentir nada más por él... que eso se acabó hace ya mucho tiempo y que el sexo por compasión es como una manera de venderse...
Cartas desde el Maltrato --Roberto Martínez Guzmán










