...Muere joven y serás un cadáver exquisito.
De repente visualicé mi cuerpo: Yacía inerte, sucio y pálido en medio de la maleza. Podía ver mis brazos rasmillados por la caída o tal vez, producto de la cantidad de pinos que abundaban en el paisaje. Me miraba con curiosidad: mi vestido rojo a cuadros, unas pantys rotas, que mostraban sangre fresca que brillada al sol. Me faltaba un zapato y mi pelo rojo estaba esparcido en casi toda mi cara con hojas y ramas secas. No se como llegué ahí; en que momento y porque... Mientras me observo trato de buscarme alguna señal de vida, pero nada. Observo mi vientre hace un buen rato, pero no se movía como cuando uno tiende a respirar, o como cuando uno se hecha a dormir una siesta. Me veía a unos cuantos metros; no podía bajar a donde yacía, pues era un tipo de barranco de unos 100 mts de altura. Miro a mi alrededor y no veo mas que maleza, pinos, tierra y dificultad para ir donde esta mi cuerpo. Vuelvo a pensar: ¿que es lo que hice para estar ahí?; ¿que me paso?, ¿en que pensaba?, ¿si lloré o de nuevo esa especie de depresión se apoderó de mi, ahí en el cerro?; ¿si la soledad otra vez me la ganó y porque decidí quizás, terminar con mi vida?. Pero no atino a nada. Y en la mas morbosa, observo con detención mi cuerpo que ya debe estar frío y luzco tan perfecta: delgada, mucho más que antes. Pálida y la sangre que brota de mis piernas y boca luce extremadamente hermosa al sol invernal de la tarde. ¡Si parece una bella escena de alguna película!. Trato de pensar cual, de darle un nombre a este maravilloso film, pero no se me ocurre nada. Y así, sin mas, siento que de mi ojo derecho brota una lágrima que cae lentamente por mi mejilla. Estoy llorando desconsoladamente. Quiero correr de ahí, salir a buscar ayuda, que alguien me ayude a rescatar mi cuerpo, pero mis pies no reaccionan y miro alrededor y es todo un cerro inmenso que se expande por klts y klts. No hay mas que arboles en medio de la nada y trato de gritar, trato de correr, trato de llamarme y ver si mi cuerpo así reacciona, pero todo es en vano. Me seco las lágrimas que no paran de caer, y trato, intento despertar, pienso que es un mal sueño y me hecho a llorar de rodillas, a tomar mi rostro con ambas manos y pienso desconsoladamente: ¿ quien sabrá algún día que estoy aquí? , ¿ cuánto tiempo pasará sin que me encuentren?, ¿ quien ya me estará echando de menos?... Paranoia, paranoia, llanto, lamentos, desesperación, miedo, no puedo pensar, no puedo dejar de llorar... Y mi cuerpo sigue ahí, helado, tieso, abandonado entre medio de la soledad de la naturaleza. Quizás me devore un roedor, algún zorro o un pájaro carroñero... Quizás nadie más que yo, sabrá que yací ahí. Quizás nunca nadie me encontrará jamás. Quizás, quizás, quizás.... Me miro, lloro y me miro y pienso: que vidita la mía; que manera de morir también. Y que belleza de cadáver soy ahora... Que belleza.
















