Cuando el hombre empezó a dominar las especies animales y vegetales y desarrollar la agricultura y ganadería, fue abandonando su vida nómada. Surgieron los primeros asentamientos en áreas fértiles, en el arena denominada Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, en los actuales países de Siria e Irak.
Con el desarrollo de la agricultura y ganadería, el crecimiento de la población y el surgimiento de diferentes ciudades, comenzó a ser necesario el intercambio de productos y su registro. Así, es como surge la escritura cuneiforme.
Las primeras escrituras fueron realizadas sobre tablillas de arcillas del tamaño de la palma de una mano, utilizando la punta de un junco con el que se presionaba sobre la arcilla fresca para realizar marcas. Cada marca tenía su significado propio. Dada la herramienta utilizada para escribir, se denominó a este tipo de escritura cuneiforme, del latín 'cuneus', que significa 'cuña', es decir 'en forma de cuña'.
El sistema de escritura cuneiforme contó con su propio sistema de numeración, el cual era un sistema posicional. Los números decimales (del 1 al 9) se representaba colocando la cuña en una determinada posición. 1 marca era el número 1, 2 marcas era el número 2.... y así se repetía la marca tantas veces sea necesario para llegar al número deseado. A partir del 10, la cuña debía cambiar su posición, y se repetía, o se combinará con la posición de los números decimal, para crear el número deseado.












