«Entre mis grandes vergüenzas, se encuentra la madrugada en la que hundí mi mejilla sobre tu pecho, sabiendo que esa sería la última primera vez»
— A.

seen from Australia
seen from China
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from China

seen from Singapore
seen from Brazil
seen from China
seen from Poland
seen from China
seen from United States
seen from Albania

seen from Morocco
seen from Morocco
seen from China
seen from Morocco

seen from France
seen from Germany
seen from Israel
«Entre mis grandes vergüenzas, se encuentra la madrugada en la que hundí mi mejilla sobre tu pecho, sabiendo que esa sería la última primera vez»
— A.
Admitir que todavía me dueles, es romper esquemas. Aunque tú no lo sepas, yo sigo guardando mi dolor para cerciorarme de tus alegrias, a la espera de una inexistente pena entre tus días, que voy caminando en círculo para volverte a encontrar y que mi vida se transforma en huracán cuando te vas.
Hoy me preguntaron por qué te perdoné, ¿cómo hago para seguir hablándote?
La respuesta brotó tan rápido que me dio pena: Lo amo y necesito saber que está bien.
Me dio mucha pena, romper mis convicciones, romperme y seguir amándote.
A mi querida hermana,
Que ya no queda nada en la casa de los abuelos, nada que me de consuelo; el abuelo abrazador, partió; la abuela, ahora está cansada; la cama de ellos ya no es un buen refugio, pero me queda tu cama, un lugar al cuál volver para recuperar fuerzas mientras sigo herida.
Te amo.
Porque me dueles, porque te odio, porque aún te quiero. No es justo, es destructivo; porque las personas como tú, que primero llenan y luego corren dejando vacíos, son destructivas.
A.
Nunca dije que podía sola,
asumieron.
Y yo,
que nunca aprendí a contradecir,
sonreí.
Como a ellos, como a él, como ella.
Como a todos.
Que se fueron
y asumieron nuevamente,
como entonces,
que podía.
Sola.
— A.
Deslizar mi mano bajo tu camiseta,
con la única intención
de sentir tu corazón,
me convirtió en una tonta sonriendo
al saber que la adrenalina del momento,
era por mí;
pero que cada latido de amor,
era para ella
como todo tu corazón.
— A.