A veces suelo extrañar de más, pretendo que todo volverá a ser como antes, los bueno recuerdos surgen haciéndome sonreír y revivir esos bellos instantes. Por épocas aquellas malas experiencias regresan en forma de temores, haciéndome dudar de todas mis decisiones; es entonces cuando pongo en una balanza, todo aquello que me ha obligando a crecer, creer, soñar, vivir, contra esas cosas que me han causado temor, angustia, tristeza, dudas; eso me sirve para darme cuenta de lo mucho que he recorrido, que la vida me ha puesto pruebas terribles pero que sin ellas, jamás habría logrado llegar hasta aquí, nunca hubiese visto realmente lo que puedo conseguir a base de esfuerzo, fe, talento y bastante paciencia. Por épocas, la nostalgia se apodera de mí, a veces no reconozco a esta persona del hoy, quiero volver a ser esa niña ingenua que cree en las personas, esa jovencita que aún no había sufrido ninguna clase de decepción. Por épocas me enorgullece ser quien soy en la actualidad, me asombro al ver todo lo que he alcanzado, me pongo a valorar y reflexionar todo lo que ha resultado positivo en mi vida. Por épocas, extraño algunos traidores que tan solo causaron dolor en mi corazón y quebraron mi alma, tan solo porque en su momento me llenaron de ilusiones, me hicieron creer que estarían para siempre a mi lado, pero al final no resultó así. Por épocas añoro aquellos viejos amores, esos que sin darme cuenta marcaron mi vida. Por épocas, lloro, lloro porque ya no puedo contener tantas emociones, tantos sentimientos encontrados. Por épocas simplemente todo me vale, y no analizo lo que fue, lo que es, o lo que será, tan solo me dejo llevar por el momento, por la necesidad de ser y ya. Por épocas algunas cosas salen mal, pero otras salen mejor de lo que alguna vez planee. Por épocas mi vida es un caos, y ni yo misma se que hacer. Por épocas todo me suele suceder.