Yo quería ser un secreto, un enigma, algo indescifrable, inalcanzable. Siempre me gustaron los puzzles, así que me fui desarmado, como una delicada flor desflorando, dejando pistas por ahí, pequeños pétalos caídos en desorden por doquier. Después de todo me divertía pensar que jamás nadie lo iba a notar y de hacerlo no lo iban a entender, no iban a tener la paciencia de ir juntando, reuniendo las pistas y piezas, no iban a leer o escuchar con atención. Nadie iba a encontrar todas las partes ni iba a saber ponerlas en orden. Eso creía yo.
Deje pequeñas frases de canciones las cuales sus letras son significativas para mí en mis fotos. Hablando conté cosas verdaderas pero al azar. Escribí cosas por acá y por twitter y rastros de mi humor acido en facebook.
Todo iba bien, hasta que alguien se atrevió a jugar mi juego, se tomó el tiempo de estudiarme, escucharme, leerme y descifrarme.
Deshojé tanto la delicada flor, que ya no recordaba el color ni la forma de sus pétalos, siquiera recuerdo como era al principio. Pero alguien la devolvió a su estado original. Fue tan hermoso volverla a ver después de tantos años.









