"Un Amor de Verano"
En la brisa cálida del atardecer, bajo el sol que tiñe de oro el mar, nació un amor en el verano de ayer, cuando el destino nos quiso juntar.
Era ella, un suspiro entre las olas, un destello de luz en la arena dorada, su risa, melodía de las caracolas, y en sus ojos, el mar, la luna plateada.
En aquel rincón de ensueño y misterio, donde el tiempo se detiene a descansar, floreció un romance como un fulgurante imperio, con la fuerza del mar, con la calma del mar.
Bajo las estrellas, danzamos al compás, con los pies descalzos y los corazones alados, y en cada mirada, se encendía la paz, como un verso que canta un amor enamorado.
El verano abrió sus brazos candentes, y en su abrazo ardiente, el amor germinó, como un fuego que quema dulcemente, y en cada latido, el amor floreció.
Pero el verano es un sueño efímero, un parpadeo fugaz en la eternidad, y aunque el tiempo nos pareció sincero, la despedida llegó con su cruel verdad.
Las olas llevaron su risa y su encanto, y en la arena quedó el eco de su voz, pero el amor, como el mar, es un canto, que resuena en el alma con eterno arrebato.
Aún siento su presencia en la brisa marina, en el rumor del viento que susurra su nombre, y en cada estrella que brilla en la noche serena, siento su amor, como un faro que me deslumbre.
Es un amor de verano, eterno y lejano, que en el corazón se anida con melancolía, como una ola que rompe en mi alma en vano, y en cada recuerdo, revive su magia.
Así, en cada verano, vuelvo a la playa, donde el amor surgió con fuerza y pasión, y aunque su presencia ya no se despliega, su recuerdo en el mar, es mi eterna canción.















