Recuerdo el miedo de sentarme frente el pizarrón solo para responder mi exámen de admisión. También recuerdo el lápiz desgastado, tan diminuto, que me acompaño día a día.
Recuerdo las largas horas de estudios y los seis diferentes exámenes que presente...
Hasta que pude llegar aquí, desde ese entonces no he ambicionado tanto con algo.
Si me estás leyendo y tienes penas por la admisión, no te preocupes, respira, vas a poder lograrlo, sé que eres capaz de eso y más.
-Nubes con lluvia












