Y si llegas a leer esto, por favor, no pienses, "qué cursi y ridícula eres". Estoy entusiasmada contigo, de verdad, ver tu nombre en las notificaciones hace que me invada una felicidad inmensa. Siempre que alguien me pedía un consejo sobre "qué hacer si me enamoro de alguien qué está a kilómetros de mí y qué está al otro de la pantalla", pensaba para mí, que eran tonterías. ¿Relaciones a distancia? Solo eran el ingrediente principal de un caos inevitable. Total, ni se han visto, ¿Qué tan relevante puede ser para tu vida una persona a la que nunca has visto?
Y llegaste tú. Tú, tú, tú. Percibí que desde el inicio sería algo diferente, después de todo, eras la primera persona "virtual" con quién conversaba más de lo usual, es que nunca me pareció una excelente idea hacerlo. Total, las personas que conocemos por aquí, se quedan casi siempre aquí, en dígitos binarios. Fuiste una excepción. No lo sentí tanto hasta que pediste mi número. Ahí fue donde supe que había algo especial con respecto a ti, que algo había encajado, un clic, algo que si valía la pena.
Pues nada, a estas alturas debes ya saberlo, y si no, lo reitero, estoy hecha un lío por ti, no un lío de esos que acaban en catástrofe. Lío de esos que te hacen querer levantarte todos los días y seguir y seguir, con tal de poder verte algún día. Con tal de poderte saber mío en algún instante. Es una locura. En serio. Yo, qué siempre pensé que eran sandeces decir que sentías algo por alguien que nunca habías visto. Ahora noto, que es posible. Y que hay de distancias a distancias.
Poder verte será tan sólo el inicio de algo que presiento será más grande de lo que aparenta. Algo que puedo asegurar, llevaré toda mi vida en la memoria pero más que nada, en el corazón. Verte tan sólo va a sacudirme las dudas. Verte va a dejarme en claro por qué era necesario todo el drama de antes, ya que solo así, pude llegar hasta ti.
Me alegra saber, que aún cuando lo has leído todo, la poesía mala, los versos a gente equivocada, aún con eso, no te has atrevido a juzgarme ni a encasillarme por eso. Algo que todos aquellos que han intentado acercarse a mí, han hecho. Tú por el contrario, diste vuelta a la página y al ver que había aún mucho espacio para un par de líneas nuevas, decidiste poner tu nombre. Eso, es algo que agradezco infinitamente. Por que todos siempre se atrevieron a juzgarme por el montón de historias que le escribí a esos fantasmas. Tú no. Gracias.
Ahora mismo siento que debo darle gracias a lo que sea que me haya llevado hasta a ti, o viceversa. Qué siento debo dar gracias a ese impulso extraño que siempre me dijo, "hey, respóndele". No te mentía cuando te dije que no sé qué responder a tus cumplidos, a tus "me encantas", mucho menos sé responder cuando lo dice la persona por la que he estado enamorándome poco a poco, la persona por la que he ido a clases estas semanas con una sonrisa de oreja a oreja y aguardado dos horas en el teléfono para siquiera escuchar su voz.
Habrá quienes ahora me vean a mí como la infantil romántica, qué cree, que es posible sentirse así por alguien que está a kilómetros. Pero ya estuve ahí, yo juzgué que era imposible, impensable. Bueno, llegó alguien que me hizo probar lo contrario.
Si llegas hasta aquí, si sigues leyendo, de verdad, desde el fondo de mi corazón, te digo que en serio, eres un tesoro de persona. Que en serio, me siento una jodida quinceañera que grita y baila en su habitación cada que le dice "hola", el que le gusta.
En fin, quiero que sepas, que tú y todo esto, vale mucho más que la pena.











