EL FÓSIL
La vida en ti fue un pez de 20 centímetros. Tu remoto latido, hoy petrificado. vive ahora en mi cuerpo tan inverosímil como el tuyo.
Tú ya no puedes mirarte ni mirarme, no sabes lo extraño que es ser pez u hombre. Somos, te digo, inverosímiles, caprichos de una madre delirante que cuaja infinitas e insensatas formas en el mar y la tierra.
El ruido alegre de los niños en el museo que se empinan a mirar otros fósiles interrumpe mi habitual pesimismo, y me enternece: después de todo, pescadito, tal vez alguna razón existe.
(José Watanabe: La piedra alada, 2005)



















