2 Timoteo 4:1-4 “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” Aún, dentro de los creyentes, existen muchos que buscan selectivamente los predicadores o las enseñanzas que se acomoden a sus “propias concupiscencias”, apartando el oído “de la verdad” y volviéndose a los mitos, a los engaños, a las “fábulas”. Muchos ya no soportan o sufren “la sana doctrina” (2 Ti 4:3, 4). En el tiempo de Jeremías, Dios condenó al pueblo que quería escuchar solamente a los profetas que hablaban “mentira” (Jer 5:31). Muchas iglesias están llenas de personas que solamente quieren escuchar lo que les conviene, y buscan a esos predicadores que adulan sus oídos y llenan sus corazones de mensajes que apoyen su vida pecaminosa o que eviten confrontar con la verdad el pecado. Por eso, Pablo urge a Timoteo a que predique la Palabra de Dios, que redarguya, reprenda, y exhorte “con toda paciencia y doctrina”, porque la Escritura es útil para transformar al hombre (2 Ti 3:16 – 4:2). Santiago 1:21 “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.” #Dios #PalabraDeDios #Biblia #Enseñanza #Verdad #Escrituras #Oír #Escuchar #SanaDoctrina #Doctrina #FalsaEnseñanza #Concupiscencia #Responsabilidad #Predicación #Pecado #Fábulas #Engaño #FalsosMaestros www.MinisterioUMCD.org












