En el evangelismo somos socios de Dios en su obra de salvar a los perdidos. El dirige todo el plan y elige a personas diferentes para diferentes responsabilidades dentro de ese plan. Por eso miramos a El buscando su dirección y aceptamos el trabajo que nos asigna. Jesús nos da las indicaciones generales para poder servirlo en lo que se nos encomiende.
Veamos 6 indicaciones básicas que deducimos de sus mandamientos.
En parte son para la iglesia en general y en parte señala las responsabilidades individuales de cada cristiano.
Lea ahora la referencia siguientes en su Biblia.
Pídale al Señor que le muestre cuál es la responsabilidad que tiene usted en cada mandato, ya sea en forma individual o en cooperación con la iglesia.
Hablé con El al respecto y acepté las indicaciones que le dé.
1 Juan 15:4; Mateo 5:13-16. Permanezca en Cristo y permita que él lo haga una rama fructífera. Sea sal y luz para el mundo.
2 Mateo 9:35-38; Lucas 10:1-2; Juan 4:35. Completé la necesidad y pida obreros en su oración.
3 Hechos 1:8;Lucas 24:47-49. recibe El poder del Espíritu Santo y sea testigo de Cristo. Comience por su hogar. Extiendase a todo el mundo.
4 Marcos 16:15-18. Vaya a todo lugar y predique el evangelio a todos, creyendo que Dios obrara poderosamente para mostrar a la gente que su palabra es verdadera.
5 Mateo 28:19-20. Vaya con Cristo y enseñé a las naciones, bautizando a los creyentes y enseñándoles a obedecer y seguir a Cristo.
6 Juan 20:21-22. Reciba el espíritu santo y a donde Jesús le envié y prosiga su obra.
Comprometerse con Dios es mucho más que aceptar la misión que El nos dé. Es entregarle nuestro tiempo, nuestros talentos, poner nuestra vida entera bajo su control. El a su vez nos proporciona el poder que necesitamos para cumplir sus órdenes.
Dios desea llenarnos de su Espíritu y operar a través de nosotros. De esta manera nos convertimos en su voz, sus manos, sus pies, para llevarlo a todos aquellos que están perdidos.
Recibimos su mensaje para toda ocasión y su ayuda para cada necesidad cuando nos comunicamos con El en la oración y mediante El estudio de su Palabra.
Estamos comprometidos con la totalidad de la Iglesia de Jesucristo en esta gran obra de evangelismo.
Jesús vino a la tierra a buscar y a salvar a los perdidos, y regresó al cielo para dirigir desde ahí las actividades de la Iglesia su cuerpo en la continuación de esta misma obra.