Mi demonio guardián - Wigetta - Capítulo 3 -
“¿Y tendré alas tan bonitas como las tuyas?”
“Si eliges irte al infierno si.”
-¿ah?- Una gran cantidad de luz inundó los ojos de Willy, David lo había traído de vuelta a la realidad luego de estar un tiempo absorbido por sus pensamientos, pensando en… él.
-¿Estás bien? Has estado bastante rato sin contestarme ¿Te pasa algo?
-No, No es nada, solo pensaba en…- ¿Qué le podías responder a tu novio cuando te pregunta eso y tu estas pensando en el demonio que te trató de asesinar cuando eras un niño?- Nada, no es nada.- bien, claro, muy poco sospechoso, por supuesto.
-Amm... Está bien, ¿Qué tienes que hacer ahora?- La verdad era que David había notado muy raro a su novio últimamente y por esa razón no tenía intenciones de presionarlo, si el tenía algo que contarle, lo haría, si no, no lo obligaría a nada.
-Nada… M-Me iré a casa ¿Sí? Nos vemos mañana.- Lo último que vio de su chico fue como se alejaba para desaparecer tras la puerta de la cafetería, ni un te quiero, ni un pobre beso en la mejilla, nada, y en ese momento David supo que todo se había acabado, que alguien le había robado el corazón de su preciado Guillermo, Y que ya no era tan suyo como pensaba.
Por su parte, Guillermo caminaba a paso apresurado, no sabía hacia adonde se dirigía, estaba dejando que sus instintos lo llevaran, se estaba dejando llevar por los recuerdos, por sus sentimientos, por sus emociones.
Finalmente llego a un pequeño parque con una laguna poblada por unos cuantos patos que nadaban y se correteaban entre sí. Mas a lo lejos, un pequeño gatito molestaba a su madre para que jugara con él, pero está se veía muy débil y a duras penas se podía parar. Guillermo decidió acercarse un poco más al par de felinos que, al notar su presencia se quedaron inmóviles y petrificados por el miedo.
-Tranquilos.- Susurró con voz suave.- No les haré daño, lo prometo.- Guillermo se quedó en cuclillas a unos metros de los animales, y luego de unos segundos se dio cuenta de que la madre estaba gravemente herida y lo más probable era que no sobreviviera.- Hey, te hirieron muy feo ¿No?- Como respuesta obtuvo un quejumbroso maullido por parte de la madre. Los ojos de la criatura demostraban miedo, dolor y evidente sufrimiento.- ¿Quieres que cuide de tu bebe? Lo protegeré muy bien, lo haré si quieres.- y en ese momento, Guillermo sintió como los ojos de la gata cambiaban abruptamente, ahora, aun que el dolor y el sufrimiento permanecían, el ángel sentía que esos pequeños ojos reflejaban paz, tranquilidad, como si se hubiera quitado un gran peso de encima, y como si hubiera entendido lo que Guillermo había dicho, se dejo llevar por la inevitable muerte, y en unos segundos su cuerpo ya no tenía vida.
Guille tomó al pequeño gatito en sus manos y este se acurruco contra su pecho, clavando sus uñas en su suéter, aferrándose fuertemente a él.
-Hey, amigo, no tengas miedo, yo te cuidaré, lo prometo.-
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-Hola hijo, ¿puedes por favor ayudarme a ordenar un poco la casa? Viene mi jefe y uso colegas y me gustaría que… ¿Guillermo?- Rosaline, la madre del chico, estaba bastante sorprendida al ver a la pequeña criatura que su hijo traía entre los brazos.- Oh Guille, ¿De dónde lo sacaste?
-E-Estaba en el parque, su madre estaba muriendo y yo… yo prometí que lo cuidaría, por favor mamá, ¿Puedo quedármelo? Yo me haré cargo de él en todo, lo prometo, pero por favor deja que se quede, te lo suplico.- La madre de Guillermo al escuchar estas palabras se enterneció, descartando completamente la opción de rechazar la petición de su hijo.
-Claro que si mi amor, después de todo, una promesa es una promesa ¿No?-Le respondió su madre sacándole una gran sonrisa al menor, al instante, la mujer se dio la vuelta y empezó a buscar algo en su bolso, cuando por fin lo encontró volvió a girarse para ver a su hijo a la cara y le tendió la mano con su tarjeta de crédito.- Ten, para que puedas comprarle lo necesario, ya sabes, comida, juguetes…- Y sin dejar que su madre continuase hablando, sorprendido por su generosa actitud, se lanzó a sus brazos y la envolvió en un cálido abrazo.- Gracias mamá.- Susurró Guillermo suavemente besando su mejilla y escondiendo su cara en el cuello de su madre, sintiendo esa paz y tranquilidad que hace tiempo no sentía.
-¿Es en serio Dahana? Cuando dijiste que buscarías trabajo para llevar una vida más normal no incluiste estas cosas.- Samuel se encontraba reprochandole a su mejor amiga por tener una cena de trabajo mientras esta se arreglaba frente a un espejo en casa del mayor.
-Oh vamos Samuel, es obvio que si tengo trabajo debo ir a reuniones y a compromisos, es solo un rato, si quieres luego me puedes ir a buscar ¿Si? No me pasará nada, solo es una cena en casa de una de las empleadas que mi jefe quiere ascender, nada mas.- Respondió la chica suplicante para que su amigo la dejara ir.
-¿Tu jefe el que te quiere follar?- Respondió con recelo.
-¡Samuel!- Gritó la chica tomando un cojín de la cama y tirándoselo directamente a la cara.-No hables así de mi jefe, es una buena persona.
-Aah, si, corrijo, ¿Tu jefe el que te quiere follar y al que tu también te quieres follar?- Samuel estalló en una fuerte carcajada mientras Dahana lo miraba con seriedad, la cual no duró mucho y una sonrisa se le escapó por la evidente gracia de la situación.- Si es que ¿Quién no querría follar con semejante mujer?.- Dijo el mayor mientras aparecía al lado de su amiga y le besaba la mejilla.
-Obviamente nadie.- Respondió Dahana con falso egocentrismo.- De hecho, mi feje me comentó que la mujer tenía un hijo…- mencionó la chica con claras segundas intenciones.
-Bueno, un poquito menos no más.- Pequeñas risitas se escapaban de los labios de Samuel.
-Si… Pero bueno, unos años menos no hacen daño.-
-No…- Dijo el contrario alargando la “o” y con un tono de sarcasmo.- solo 1.800 años más, poquito.- Y en ese momentos ambos estallaron en carcajadas.
-Entonces, ¿Nos irás a buscar?- Dijo la chica cambiando de tema.
-Cuenta con eso.- Samuel Giñó un ojo y vio a la chica desaparecer por la puerta, lanzándole un beso de despedida.
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-Gracias má.- Sonrió Guillermo acercándose a su madre y abrazándola por la espalda, hace tiempo no tenían tan buena relación y planeaba aprovechar esta situación al máximo.- ¿A qué hora dijiste que llegaría tu jefe? Recuerda que lego tengo el cumpleaños de Alex.-
-Sí, lo recuerdo, tranquilo hijo, ya deben estar por llegar.- Y como si fuera por arte de magia el timbre sonó anunciando la llegada de los invitados.- Recuerda, compórtate, de esto depende mi ascenso.-
-Si mamá, cuenta con ello.-
Al abrir la puerta se dejaron ver un hombre alto, joven, rubio, de ojos verdes y bastante guapo, a decir verdad, tras él otro hombre, esta vez notoriamente más viejo, de cabello oscuro, muy elegante, y por último una chica extremadamente guapa, con un vestido largo negro, dejando ver una de sus piernas, labios muy rojos, cabello largo y castaño recogido hacia un lado cayendo por uno de sus hombros.
-¡Rosaline! ¿Qué tal estás?- habló el mayor de todos los invitados acercándose a la mujer para saludarla con un abrazo, al igual que todos después de él. Luego de saludarse todos, el chico y la chica, de los cuales aun desconocía el nombre, se acercaron a Guillermo.
-Hola.-Dijo amistoso el chico estrechando su mano.- Soy Rubén, mucho gusto, y ella.- dijo haciéndose a un lado para que el menor pudiera ver a la chica.- es Dahana.-
-Mucho gusto.- respondió amable Guillermo saludándolos.- Yo soy Guillermo, el hijo de Rosaline.- y entonces la cara de Dahana quedó pálida, ¿Acaso eso era posible? ¿Guillermo? ¿El ángel que tan interesado tenía a su mejor amigo? ¿Lo tenía en frente?- M-Mucho gusto.- Contestó la chica a duras penas.
-Si me permiten, debo ir a cambiarme.- Habló el Guillermo retirándose a su cuarto. En cuanto este salió de la vista de Dahana, la chica fue donde Rosaline.
-Rosaline, querida, ¿Me puedes decir en donde hay un baño por favor?
-Claro, en el segundo piso, la tercera puerta a mano derecha.- Le indicó la mujer.
La chica estaba a punto de subir las escaleras cuando fue detenida por una mano sujetando su brazo.-
-¡Dahana! ¿Qué mierda crees que haces? ¿Iras a follar con el hijo de esta mujer acaso?
-No digas estupideces Rubén.- Dahana liberó su brazo de las garras que su amigo le estaba enterrando en el brazo.- Creo que él es ángel del que Samuel habla ¿Lo recuerdas?- Rubén asintió.- Pero no estoy segura, debo ir, tranquilo, no me verá.-Dicho esto subió las escaleras en busca de Guillermo.
Luego de unos segundos de búsqueda, llego a un cuarto que tenía la puerta entreabierta, dejando ver al joven, quien estaba a punto de sacarse la camiseta, cuando por fin lo hizo, aparte de dejar completamente embobada a Dahana por su perfecto torso, esta pudo ver la gran cicatriz de garras de animal que tenía, y con eso, pudo confirmarlo, Guillermo es el chico que traía loco a su mejor amigo.
Rápidamente bajó al encuentro de Rubén. Quien la esperaba con impaciencia cerca de las escaleras
-Es él, por dios Rubén ¿te das cuenta de esto?
-¿De qué? ¿De qué estamos con el chico que tiene a Samuel en sus pies y que te lo puedes follar?-Respondió gracioso el más alto, quien claramente no se daba cuenta de la gravedad de la situación.
-No idiota.- Dahana golpeó la cabeza de su amigo con fuerza, con la intensión que este dejara de decir estupideces.- De que Samuel nos viene a buscar.- Y entonces, el joven demonio comprendió lo que estaba pasando.
La noche transcurrió con normalidad, y poco a poco la chica se fue dando cuenta del porque Samuel estaba tan interesado en ese pequeño y frágil chico, era como tener la paz misma al lado, realmente satisfactorio. Cuando dieron las once de la noche, Guillermo se levantó de la mesa pidiendo disculpas, diciendo que ya era hora de que se fuera, aterrando a la chica, ya que a esta hora Samuel dijo que iría por ellos, y todo el que conoce a Samuel sabe que este es impresionantemente puntual, y así fue, al instante en el que Guillermo abrió la puerta una bocina sonó, anunciando la llegada del Demonio. El menor miró hacia adentro de la sala como buscando a quien habían vendió a recoger, y por supuesto, lo descubrió cuando Dahana y Rubén agradecieron la comida, se disculparon y anunciaron que ya debía irse, pero la chica al ver nuevamente la cara de Guillermo se dio cuenta de que este ya sabía quien estaba afuera de su casa, ya que estaba pálido y sin habla, mirando hacia en frente con los ojos muy abiertos.
El chico salió de su casa aún con la mirada en frente, mientras el par de amigos lo siguían rápidamente, encontrándose a un Samuel con los ojos rojos y la cara con expresión de sorpresa muy cerca del hijo de Rosaline, quien tenía los ojos teñidos de un azul intenso, ¿Qué era esto? ¿Alguna clase de broma? se suponía que Guillermo ya no tenía alma, ¡Él ya no debía ser un ángel!
La chica se interpuso entre ambos, dejando a Guillermo claramente extrañado, ¿Se conocían?
-Samuel, vámonos, ahora.- Habló Dahana empujando al demonio por pecho en un inútil intento de que este retrocediera.
-¿Dahana? Tu… ¿Lo conoces?- Y la chica, jamás olvidara la cara de terror que se le quedó al menor cuando esta se giró y le mostro sus ojos, pintados de rojo.-
-Sí… él es mi mejor amigo.- Guillermo comenzó a retroceder a pasos grandes, con evidente miedo de lo que estos le pudieran hacer.
-¡Samuel, Dahana! Vámonos par de idiotas, ¡falta solo una hora!- imaginarán a qué punto llegó el terror del menor al ver los rojos ojos de Rubén, también teñidos del mismo color.
Los tres se subieron al auto y se fueron, dejando a un confundido y aterrado chico en la entrada de su casa.
“¿Y tendré alas tan bonitas como las tuyas?”
“Si eliges irte al infierno si.”
Guillermo despertó sobresaltado, miró raídamente hacia todos lados, su reloj despertador sonando irritantemente, la luz de su cuarto prendiéndose de repente, una silueta oscura acercándose a él, la voz de su madre hablándole, una gota de sudor cayendo por el costado izquierdo de su frente, el mismo sueño de nuevo, miró a la ventana, su hermana saliendo de casa, dirigiéndose a la escuela, una sombra siguiéndola, una sombra sin propietario.
El chico dio un salto fuera de la cama y corrió hacia la pequeña niña que estaba siendo perseguida, gritando su nombre desesperadamente. Salió a la calle y ahí la vio, mirándolo con cara interrogante.
-Te dije que no fueras a la escuela…- Tratando de recuperar el aire, el ángel mira hacia todas partes en busca una sola cosa, él. Cuando al fin lo encuentra, parado en la esquina de una calle, lejos de ellos, mirándolo fijamente, un escalofrío recorre su espalda y sus piernas comienzan a temblar.- Vamos, entra a casa.- Carol sin rechistar, hace lo que su hermano le dice, y Guillermo, justo en el momento en el cual se dispuso a ir tras ella, nota como la mano del peligroso demonio se agita de atrás hacia adelante, dándole la señal de que le siguiera.
-Willy, ¿te encuentras bien? - preguntó la pequeña niña al ver que su hermano se había detenido.
-S-si, entra a casa Carol, yo voy ahora.- Guillermo empezó a caminar a paso lento hacia donde estaba Samuel.
-¿Seguro que estas b…- Quiso preguntar la menor, pero fue interrumpida por su hermano.
-Sí, sí, estoy perfectamente, pero creo que vi a un amigo, iré a ver si verdaderamente era él, vuelvo enseguida.- Y dedicándole una sonrisa un tanto falsa, se fue, para perderse en la lejanía.
Las ramas secas sonaban a cada paso que Guillermo daba por aquel bosque, la verdad es que no estaba muy seguro de porque hacía eso, pero ya no había vuelta atrás, ya ni siquiera sabía cómo volver y lo único que lo guiaba era la figura de Samuel caminando bastante lejos de él, a paso len
to y seguro, mirando hacia todos lados para asegurarse de que nadie lo siguiera. En un momento llegaron a un claro, pero seguían lejos el uno del otro, Samuel a orillas del lago, y Guillermo donde empezaba el claro.
-¿Qué quieres?- Pregunto el menor luego de un tiempo en absoluto silencio, Samuel no respondió, solo se quedo admirando el lago con el sonidos de los pájaros de fondo y el sol golpeando fuertemente sobre su espalda.
-A ti.- Dijo por fin, esa respuesta dejó helado al pobre ángel que miraba aterrorizado desde la lejanía.
-¿Y Qué quieres de mí?- Nuevamente el silencio lo inundó todo, dejándolos en una atmosfera de paz y tranquilidad, claro que Guillermo no podía estar tranquilo teniendo a semejante Demonio tan cerca de él, y mas con lo ocurrido en su pasado y la marca que dejó en su vida, se supone Samuel ya se había liberado del problema que tenía con su jefe al no matarlo, claro, no le importó arruinar su vida, al fin y al cabo solo le importaba él ¿no? Por eso no podía entender por qué razón volvía.
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Lo sé, Lo sé, doy alto asco, es que primero me había quedado sin inspiración, luego se me vinieron un montón de exámenes encima (porque yo voy a dos escuelas, la normal y una de música) y ahora me lesioné la mano, pero escribí igual y hoy por fin lo terminé! :D lo siento demasiaaadoooo, juro que trataré de tener cuanto antes el próximo dasndknaldka
los amo infinito, nunca se olviden.
Primer capítulo: http://sam-one-to-love.tumblr.com/post/125395031770/mi-demonio-guardi%C3%A1n-wigetta
Segundo capítulo: http://sam-one-to-love.tumblr.com/post/130297539625/mi-demonio-guardi%C3%A1n-wigetta-capitulo-2