«El antiguo ideal científico de la epistēmē —de un conocimiento absolutamente seguro y demostrable— ha demostrado ser un ídolo. La petición de objetividad científica hace inevitable que todo enunciado científico sea provisional para siempre: sin duda, cabe corroborarlo, pero toda corroboración es relativa a otros enunciados que son, a su vez, provisionales. Sólo en nuestras experiencias subjetivas de convicción, en nuestra fe subjetiva, podemos estar “absolutamente seguros”».
Karl R. Popper: La lógica de la investigación científica. Editorial Tecnos, pág. 261. Madrid, 1962
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