El Evangelio de hoy nos presenta una escena profundamente humana y divina: una mujer encorvada durante dieciocho años es liberada por Jesús. No solo se trata de una curación física, sino de una revelación del corazón de Dios. Mientras otros ven un sábado, una norma o una prohibición, Jesús ve a una hija de Abrahán que sufre. Y su mirada, llena de compasión, rompe las cadenas del legalismo para devolverle la dignidad y la libertad.
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