Hace tiempo que el fútbol dejó de ser cosa de hombres, cada día mas niñas, adolescentes y mujeres practican el deporte mas popular del mundo.
Ya no solamente juegan fútbol, sino que también ven fútbol, hablan de fútbol, y lo viven como una hermosa pasión.
Ha habido un notable avance en la lucha de las agrupaciones por la igualdad de género en el mundo, y nuestra provincia no es la excepción, acompañadas por las federaciones las mujeres de a poco se han “ido metiendo” en lugares donde antes les parecía imposible acceder.
Me acuerdo en la primaria cuando jugábamos al fútbol en los recreos de la escuela Goretti, partidos de a veces 30 pibes siguiendo una lata aplastada, si una lata, no nos dejaban usar pelotas porque rompíamos vidrios y era peligroso, pero con la lata de aluminio toda retorcida girando por el aire no pasaba nada, jajá.
Volviendo a la cosa, ni de casualidad había una nena metida entre esos 3o pibes, y si dos o tres tenían la valentía de preguntar para entrar les decíamos que no porque eran “malas” y “no sabían jugar”.
Mandábamos nosotros, a los profes y la dire solo le interesaba que no se lastimara nadie, físicamente, porque mentalmente seguro se dejaban pasar algunas cosas.
Hoy mi vieja me cuenta que en el colegio donde trabaja, en los recreos juegan nenes y nenas al fútbol juntos, y si alguno se arrebata en “solo hombres”, les sacan la pelota a todos y a otra cosa, aunque dice que difícilmente llegan a eso, se juegan partidazos los pibes y las pibas y la pasan muy bien.
Hoy también tengo la oportunidad de seguir de cerca un equipo de futsal femenino, de La Colonia, club que fundamos en Luján con Esteban y Nacho, dos amigos.
Me acuerdo cuando decidimos incluir femenino hace dos años, todavía con gran capacidad de ignorancia nos preguntábamos si se acercaría alguien a jugar.
Seguro que no, seguro que en un departamento con ciento treinta mil habitantes no habían chicas esperando la posibilidad, esperando la oportunidad de un club, por mas chiquito que sea, porque hasta ese momento no había ningún equipo de futsal femenino federado compitiendo en la región, y orgullosamente puedo decir que fuimos los primeros en hacerlo.
Hoy gratamente se han sumado San Pablo y Municipalidad de Luján, como si fuera poco ahora las pibas tienen para elegir.
El fútbol femenino está acá y llegó para quedarse, el futuro solo puede ser más y mejor, jugando mejor y con mas personas pendientes de ustedes.
Y si todavía encuentran alguien que tiene dudas sobre la igualdad en este deporte, ¡cántenle a la rebelión!
Hace un tiempo Raphael llegó a la Colonia de viaje, su papá argentino, y su mamá coreana decidieron venir a visitar a la familia de este lado del charco.
Durante su estadía Rapha comenzó a entrenar y jugar para el club, con sus 4 años su primer experiencia en un equipo de fútbol.
A pesar de no hablar nada de español y no conocer la cultura, se integró rapidísimo al club, a sus compañeros, sus profesores y pudo desempeñarse de gran forma en el deporte.
Lamentablemente para el la estadía era solo por un año, la familia debía volver a Corea, los papás de Rapha nos contaron que estaba triste de partir, quería
quedarse a jugar en el club, por lo que junto a los profes decidimos regalarle el conjunto La juego a modo de agradecimiento por su cariño y sentido de
pertenencia.
Luego de un tiempo, Claudio, el papá, nos contactó para contarnos las novedades de Rapha, ya se encontraba entrenando en una nueva academia en Corea, con muchas
ganas y entusiasmo como siempre, pero eso sí, nadie le iba a sacar los colores y el escudo de La Colonia de su corazón.
Recientemente estoy leyendo un libro de Rodolfo Braceli, gran escritor lujanino e hincha de Luján Sport Club, donde como en varias de sus obras y charlas
cita “El hombre puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión”.