Hay puentes que, cuando se cruzan, te transportan al pasado o al futuro, algunos incluso a los dos al mismo tiempo. Alguien dijo una vez que "la memoria es un músico que toca de oídas". La melodía que suena bajo los cables de acero del Fernández Casado me es muy familiar, la oigo varias veces al año. Por un lado, me hace pensar que, en aproximadamente una hora, estaré con las personas que más quiero en este mundo. Por otro lado, me recuerda la amistad que me une a un gran ingeniero de caminos al que las circunstancias de la vida han llevado un poco lejos en el espacio. Muchas felicidades amigo, treinta años no se cumplen todos los días.














