why is it so fun to write kitsune?
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Japan

seen from Tajikistan
seen from United States
seen from United States
seen from Japan
seen from China
seen from United States

seen from United States
seen from Malaysia
seen from Poland

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from China

seen from Jamaica

seen from Brazil

seen from Poland
why is it so fun to write kitsune?
Please Don't
// IGNOREN ESTO! Ignorenlo... Bueno, no es Jeanmarco, asi que :c Es un regalo de navidad super adelantado para una de mis amiwis. Si quieren leerlo uvu son libres. Esta inspirado en este video https://www.youtube.com/watch?v=OK9FhW9ODcI&feature=youtu.be (No me gusta el K-pop :c pero, es navidad y hay que ser buenos) y es lo que pasa antes de que el boludo de pelo negro valla a la boda c: Ya subire Jeanmarco... See ya!
Eso era todo. ¿Por qué yo me tenía que quedar allí? Ámense. Déjenme seguir con mi vida. Éramos él, ella y yo. Otra vez juntos. Reunidos como los buenos compañeros de piso que siempre fuimos. Eso, si no fuera una mentira que formulaba yo para mis adentros, solo para que él este conforme. Él era feliz. Yo lo sé. Se veían perfectos juntos. Él y ella. Ambos encantadores, normales, enteros… Nadie podía interferir. Era raro tener que quedarme, cuando yo lo amaba y a ella la odiaba. Mis nervios llegaban a grados en los que cualquier cosa que me digieran, yo explotaría. Ambos jugueteaban como una pareja melosa. Yo intentaba imaginar que estaba en mi habitación y no había nadie que me molestara con sus risas e incomodos sonidos de besos. Era repugnante, pero deseaba estar en su lugar. Quería que fuéramos él y yo. Nadie más. Esa era la única razón para permanecer ahí. Me habría ido de ser otra persona, pero, solo podía soportarla ─o la mayor parte del tiempo─ por él. Permanecía allí porque lo amaba locamente. Abandonaba todo. Mi comodidad, mi paz, mi mismo ser por él. Yo sabía que si me decía hazlo, por más que yo no quisiera así, lo terminaba haciendo. Ese momento era mi infierno y él mi maldición, mientras el mismísimo diablo reía ansiosamente. Estaba esperando que alguno de los dos se decidieran a decir su “buena noticia” para poder irme y dejarlos ser felices, dejarlos tener mi sueño.
─ Ya, dile, me estoy poniendo nervioso ─ le dijo finalmente de manera cariñosa a ella
─ Bien ─ termino con su cursilería en un beso corto sobre sus labios ─. Nos vamos a casar
Ella estaba emocionada. Mostraba su anillo con alegría. Como si fuera un trofeo. Como si hubiera salido victoriosa por completo. Yo simplemente hice implosión, dejando que mi interior se destruya, y que mi rostro dibujara una feliz sonrisa. Di mis felicitaciones y asegure que me tenía que ir. Tenía que huir. Tenía que correr. Correr hasta abandonar mi cuerpo. Correr hasta olvidarme de la feliz pareja. Correr hasta olvidar quien soy. Dejarlo todo. Abandonar mi mente. Abandonar la historia de amor con la que había soñado. El dolor no aparecía. Mi cabeza estaba vacía. Completamente limpia. En blanco. Era como esos momentos en los que los golpes no los sientes hasta después de unos minutos. Paso una hora, dos, tres. Aun no volvía a la casa. Sabía lo que había ocurrido, aunque no fingía que no era real en lo absoluto. En ese momento estaba perdido pero no lo quería admitir. Simplemente me senté en una banca. Deje de caminar. De moverme. Todo se quedó quieto. Y entonces mil preguntas vinieron a mi mente. Ya no sabía qué hacer. Simplemente quería desaparecer. Reuní mis manos sobre mi rostro para poder llorar en plenamente. El desespero me invadió. Todo iba demasiado lento a mí alrededor. Todos mis sueños, todo mi amor, todo se iba. Se destruyó con un anillo y una propuesta. Era tan malditamente masoquista que aún no estaba pensando abandonar la casa. Era tan estúpido que al darme cuenta no quedaba más de mí. ¿Por qué no podía ser yo? ¿Por qué tenía que quedarme viendo, como un espectador, un tercero en la historia perfecta, un corazón roto en el final de cuento de hadas de otro, el magnífico momento de la pareja que yo nunca pude ser?
Volví a la casa, no recuerdo cómo ni porque, pero estaba de vuelta. Quería dormir. Quería ser nulo. Quería desaparecer.
Él se apareció en mi habitación. Estábamos solo nosotros dos en la casa. No tenía deseos de hablar. Pero, el parecía estar dispuesto a todo para hablar. Faltaba poco para la boda. Aun ninguno sabía si iba a ir.
─ Tenemos que hablar ─ hace tiempo no me dirigía la palabra, pero, intente contener mi emoción.
─ Aja ─ dije en tono desinteresado, dirigiéndome al ordenador. Buscaba una manera de escapar.
─ Quiero que vayas a mi boda
─ Ya recibí la invitación ─ mi tono era tan despectivo que ni yo podía creerle a mi voz
─ No es eso, yo… de verdad quiero que vayas. Quiero que me digas que vas a ir. Quiero que me asegures que ese día podré verte
Ya estaba cansado. No quería hablarle. No quería que nadie más me hablara. Había perdido un poco la comunicación después de días encerrado en mi habitación. Mis ojos se llenaban de lágrimas. Se iba a casar con otra y, sabiendo que yo lo amaba, me pidió que fuera. Y… yo sabía que finalmente iba a ir, como siempre.
─ No quiero ir… ─ recuerdo que mi voz estaba completamente rota. Me había levantado de la silla simplemente para mirarlo a la cara─. No quiero ser parte de esto. No voy a hacerlo. Tu… y esa perra que tienes como novia ¿por qué simplemente no desaparecen los dos? ─ estaba gritándole, por primera vez, me negaba rotundamente
─ No te atrevas a empezar con ella. No tiene nada que ver. Ella no te está pidiendo ir, soy yo ─ el respondió de igual manera. Era de esperarse esa discusión
─ No te entiendo. ¿Por qué tengo que estar presente en ese momento? ¿No te bastaron todos estos años para presumírmela? Ni tú ni esa son lo suficientemente importantes, ya me harte.
─ Nunca lo vas a entender. Nunca comprenderás mis motivos. A ti simplemente te da igual. Si no es contigo, no es con nadie.
─ Eso debió de quedar más que obvio desde hace tiempo.
─ ¿Por qué no dejas de ser infantil?
─ Dime el motivo… dime, ¿por qué ella?
─ Simplemente no puedo afrontar lo que me van a decir afuera. No soy como tú. No soy tan fuerte. No puedo ignorar al mundo.
─ Podrías. Claro que si podrías
Ambos gritábamos. En ese momento, creo yo, que él no pensaba en lo que digieran los vecinos.
─ No soy como tú.
─ Cállate. Ya no te aguanto. No puedo creer que digas basuras como esas.
─ Solo quiero que estés conmigo ese día. Maldición ¿acaso te es tan difícil entenderlo?
─ Eres un idiota. Tú y esa puta. Ambos… simplemente no puedo creer como soporte tanto tiempo con ambos aquí.
─ Eres meramente infantil odiándola de esa manera
─ Mi único motivo para odiarla eres tú. Te amo demasiado como para quererla a ella. Y… sabias que iba a terminar de esta manera. Sabías que yo iba a reaccionar así ante esto. Lo aceptaba antes. Me quedaba aquí con la esperanza de que finalmente me aceptaras. No sé si me dejaste de amar o la empezaste a amarla. Esto no era lo que me prometiste. Esto no entraba en nuestro trato. Yo no puedo vivir con esto. Si sintieras la mitad de lo que siento yo ahora tal vez pensarías mejor lo de tu matrimonio. Y lo peor es que no puedo dejarte ahí y comenzar nuevamente. No puedo… simplemente te amo ─ por primera vez podía volver a hablarle como antes. Y todo lo que había sido y dejado de ser salió para explotarle en la cara
Él tomo mi mano y nuevamente me miro. Cuando quise darme cuenta de lo que pasaba estaba, nuevamente, en sus labios. Me estaba besando. Había ya olvidado lo que se sentía. Un leve cosquilleo, una corriente eléctrica pasando por tu cuerpo. Te vuelves sensible a cada sensación y tu mente está muy ocupada como para tomarlas en cuenta. Era indebido pero nadie nos lo podía prohibir en ese momento. Sabía que era su manera de decir “también te amo”, o tal vez una estrategia para que yo vaya a su boda. Pero, si no era porque me amaba, ¿por qué otra razón me diría que lo acompañara ese día? Quise analizar el sabor de su boca. Aún seguía intacto. Trate de olvidarme que estos labios que ahora rozaban los míos, habían jugado de tantas maneras con los de ella. Quise dejar que todo siguiera. Por primera vez en mucho tiempo pude dejarme llevar por cada impulso, pude hacer lo que quisiera, pude lograr lo que quisiera, pude llegar hasta donde quisiera. Ninguno de los dos nos quisimos soltar del otro. Pasábamos de momentos rápidos y fogosos a lentos y apasionados. Mordíamos, lamiamos, besábamos. Nuestros labios se separaron. O mejor dicho, él los separo de los míos. Espere unos instantes para abrir los ojos. No quería volver a la realidad. Cuando lo hice, él me estaba mirando como hace ya mucho no lo hacía.
─ Si de verdad me amas ven a mi boda…
Yo asentí, con los ojos nuevamente llenos de lágrimas y el dejo un beso corto en mis labios. Dejo la habitación. Me dejo de nuevo. Pero, esta vez, sabiendo que yo lo amaba, que él me amaba, que ambos nos amábamos.
puedes escribir algo "ChiArg"?
... sure, pero tengo una definición diferente del ChiArg.
La televisión murmuraba un partido de fútbol olvidado, destellando su luz azulada sobre los cuerpos de ambos. Martín dejó caer su cabeza en el borde del sofá, abriendo un poco más sus piernas; el rostro completamente sonrojado hasta las orejas y una gota de sudor deslizándose por su nuca. Manuel, entre sus piernas, deslizaba su lengua por el miembro erecto hasta que sus labios envolvieron uno de los testículos y chupó suavemente.Martín jadeó en el momento en que los comentaristas anunciaron un gol.
... u see, lol.
also #argchi