Mejor me pierdo en un romance ficticio, porque wtf con el amor real…

seen from Dominican Republic

seen from Dominican Republic
seen from Netherlands
seen from Sweden

seen from Canada
seen from United States

seen from United States

seen from India

seen from United States
seen from China
seen from Germany
seen from United States
seen from China
seen from United States
seen from Brazil
seen from Russia

seen from United States
seen from United States
seen from China

seen from Japan
Mejor me pierdo en un romance ficticio, porque wtf con el amor real…
Que sepáis que esta gente vota:
Solo busco una relación ficticia, porque es un vicio para mi, es una ilusión que me envuelve un rato, que me hace pensar que todo es simple y claro, aunque en el fondo sepa que es fugaz.
-M
NIÑITOSS QKJSKSHWKSHIW
Brayan junto a sus hermanos y los trillizos :33
Lo admito, no es mi cámara, soy yo que no se sacar fotos
Otra noche de insomnio... Pensando en eso que dicen “ficticio” aunque indudablemente, ambos lo vivimos.
idarklights
Otra vez empiezo a estropear todo por mi maldita ansiedad. No deja de crear escenarios ficticios y empiezo nuevamente creerle lo que me cuenta.
Sin-identidades
Un oscuro pasado
Saludos, personas perturbadas del mundo exterior, como les va en casa? Mal, pues la van a pasar peor. Porque los vamos a hacer experimentar la nictofobia con este relato.
Abigail Rodwell, de pelo castaño, ojos verdes y con muchas pecas en su cara, es la hija de Maribel Duele, una médica forense que por su trabajo nunca está en casa y deja a su hija sola. Abigail se acostumbró a estar sola ya que no le importaba hasta que llegaba la noche, Abigail le da temor pensar que tiene que dormir sola en la oscuridad así que enciende una lamparita que tiene en su cuarto para mantenerse segura, pero no dura mucho ya que ve cosas moverse y siluetas deformes en la oscuridad. Estando su temor a la oscuridad que se desmaya por la ansiedad y de ahí quedó dormida y en sus sueños aparece una niña pequeña que está en los brazos de su madre por alguna razón huyendo de la multitud. Ellas escapan hacia el bosque, y cuando pierden a la gente, están en una profunda oscuridad para la cual la luna hacía falta para alumbrarles el camino. La mujer va al centro del bosque donde curiosamente había un bulto esperándola se acerca y es una mujer con una apariencia peculiar, de allí Abigail se despertó. Ella agacho su mirada hacia sus manos, viendo cómo ese monótono sentimiento la invadía, no sabia que hacer para detenerlo. ¿Acaso estaba destinada a ser castigada de esa manera?. Abigail por la presión no pudo contenerse y se echó a llorar. De pronto ella escuchó que alguien tocaba la puerta de su casa. Eso le parecía raro ya que su madre nunca regresa a casa por las mañanas, además de no golpear la puerta. Pero podría ser la vecina, que vino a preguntar por algún asunto importante o solo quería conversar con su madre. Aunque ella ni siquiera sabía que Maribel no siempre se encontraba en casa, podría ser una posibilidad pero no. Abigail trató de levantarse de su cama con las piernas temblorosas, se tuvo que apoyar en su cómoda para no caerse por la presión de sus piernas. Hizo todo lo que pudo para poder salir de su cuarto y bajar las escaleras. Sin antes agarrar una raqueta de tenis, que tenía en su caja de juguetes. Por defensa propia, creyendo que algún enfermo se la iba a llevar en su carro si iba ella sola a abrir la puerta. Esa misteriosa persona volvió a golpear la puerta con más intensidad, en tanto una voz femenina se hizo notar, gritando su nombre pidiéndole que le abra. Abigail apretó con más fuerza su raqueta mientras trataba de acercar su mano desnuda hacia la perilla.
-Abigail, despierta, soy tu niñera, ven a abrirme -gritaba ella.
La pequeña finalmente la abrió y vio a una mujer joven, probablemente tenía 23 años. Era pelirroja con el pelo tomado, llevaba unos lentes de color azul marino. Para ella se veía bastante confiable, que arrojó su raqueta al suelo.
-Hola Abigail, tu madre me contrató para cuidarte, ya que ella está ocupada con su trabajo de miedo -soltó unas risitas.
-Lo sé.. Lo sé muy bien, señorita -dijo Abigail bajando su cabeza.
La niñera se acercó más a ella, preocupándose de su estado de ánimo.
-seh.. Es triste no tener el apoyo y amor de una madre, pero tú podrías considerarme como una. No sé.. Je je
Su respuesta no convenció del todo a Abi, que solo la quedó mirando por unos minutos y le cambió el tema.
-Tu alguna vez has tenido pesadillas con.. -sentía como su lengua se enrollaba como una culebra, que no pudo terminar su pregunta.
-Con qué cosa? -preguntó la niñera-. Vamos Abi, suéltalo ya!!
La niña se negaba, ya que le causaría más dolor, que hasta su lengua terminaría como un croissant. La niñera trató de calmarla, llevándola a la sala.
-Abi, abre la boca.
Abigail abrió con dificultad su boca, exhibiendo su lengua. La niñera al verla casi le da un infarto, se veía tan mórbida. Era un desorden amorfo de su lengua llena de saliva. Ella trató de mantener la compostura, pero al ser una situación alarmante, tuvo que pensar rápidamente en una solución.
-Como rayos le haré para desatártela.. Esto de cuidar niños es muy difícil.. Tal vez con la clásica mantequilla de maní? No, solo funciona en las caricaturas.
“¡¿Podrías dejar de hablar tantas estupideces?!” Una extraña voz femenina se hizo presente en la cocina. La niñera muy consternada fue a revisar qué había allá. Cuando se acercó a la puerta, no vio nada inusual, por lo que pensó que solo eran delirios de ella. Así que aprovechó de buscar el frasco de mantequilla de maní para untarla en la lengua de la pequeña.
-Abi, es hora de tu medicina -dijo en tono de broma-. Abre grande.
La pequeña abrió su boca con normalidad, viendo como su lengua estaba ya desatada. Cuando la niñera se percató de eso no supo como reaccionar con exactitud. Quizás ella esté normal y solo se esté imaginando cosas que afectarían su trabajo como niñera.
-Bien.. Creo que no lo necesitaremos jaj.. -dijo algo incomoda.
-Yo lo necesito para mi desayuno, así que no te preocupes.
Abigail fue hacia la cocina a prepararse un sándwich de la mantequilla que había tomado de la niñera.
-Bueno, ya que puedes hablar. ¿Qué me ibas a decir sobre tus pesadillas? -dijo la niñera, algo intrigada.
-No sé cómo decirlo exactamente.. Esque.. Es como un ciclo sin fin.. Siempre tengo que soñar con seres amorfos, una pequeña bruja y una extraña mujer vampira o algo así.
-Creo que no fueron delirios míos cuando escuché esa voz femenina, supongo que es la de esa mujer vampira.
-Seh.. A veces aparece. Y no lo entiendo, ¿Por qué tengo que ser yo quien me pase estas cosas?
-Mmm.. Eso me suena a algo. ¿Tu conoces el término de la reencarnación?
-Eh.. Algo.. realmente no lo tengo claro -dijo Abigail apenándose.
La niñera llevó a la niña al salón, buscando su mochila para sacar su laptop. Se sentó en una orilla del sillón mientras abría la computadora.
-Entonces, si estamos hablando de reencarnación, tu deberías ser la brujita con la que tanto soñabas.
-Talve.. -La niñera la interrumpe.
-Aunque, juzgando por la época, tendrías que haber nacido en la época medieval y no la de esta.
Eso le preocupaba a Abigail, ya que si no fuese por eso. Sus pesadillas ya no tendrían un significado, y sería una especie de castigo divino sin razón alguna. Pero, cuando murió April, encerrada en la doncella de hierro. Una oscuridad inmensa se implantó lentamente en la bruja ya moribunda, por medio de los pinchos que la atravesaron. Su alma se sumergió en un vacío casi existencial, donde no había nada, ni cielo ni infierno. Hasta que April sintió un cosquilleo en su pecho ennegrecido, era una posibilidad de seguir en este mundo solo con la condición de ser una persona totalmente diferente. Esta reencarnación fue la más tardía del mundo, recordando que nunca quiso seguir el camino que Mirna le implantó. Teniendo conflictos internos con los diferentes seres que la atormentaron de pequeña. Queriendo retomar su vida, cuando sea necesario para no caer en el mismo destino. Tuvo que olvidar todo, TODO de su vida pasada. Lamentablemente todo fue totalmente en vano. Ya que los recuerdos perseguían al nuevo individuo sin tener idea de que se trataba.
-Mira, hay alguien que te podría ayudar a superarlo. Mi amiga es psicóloga, así que le envié un correo para que pueda ver ese asunto con más detalle.
Abigail asiente y la abraza, la niñera corresponde a su abrazo. Luego de unos minutos, 30 minutos para ser exactos. Le llega una notificación a su bandeja de correo. La niñera deja de jugar con Abigail por un momento y lo chequea.
-Abi, tienes hora con la psicóloga hoy a las 14:30 vía online. Ve a arreglarte.
Abigail va corriendo hacia su cuarto, la niñera se quedó parada esperándola, dirigiendo su mirada hacia las escaleras. Hasta que su visión se nubló por un humo negro, toda la habitación se desvanecía lentamente, dejando inquieta a la niñera. De pronto una mano le toca el hombro, ella se da la vuelta y era Mirna, la mujer que tanto agobiaba a la pequeña. Esta empezó a deformar su cara, mostrando una abertura desde su labio superior hasta su frente, saliéndole dientes de ahí, mientras le agarraba ambos brazos. La niñera quedó totalmente paralizada, mientras Mirna le perforaba el cuello y le apretaba con fuerza los brazos con sus hirvientes manos dejando su piel totalmente carbonizada, finalmente le arrancó la cabeza. El cuerpo de la niñera ya no se veía humano, se veía más como una masa negruzca sin cabeza. Mirna dejó caer el cuerpo, haciendo que lo absorba la oscuridad.
-bueno, primera molestia acabada -toma una libreta y un lápiz grafito de su espalda y lo anota-. Chequeado. Toda la oscuridad del cuarto se desvaneció, como si nada extraño hubiese sucedido. Además de eso, Mirna escribió una nota con razones suficientemente creíbles del porque la niñera se ausentó, y la dejó en una mesita. Procediendo a desaparecer.
Abigail estaba vestida con una polera, unos pantalones jeans y unas botas. Al salir nota que la sala estaba completamente silencioso, no había rastro de la niñera, solo una nota que estaba encima en una mesita, las letras estaban escrita de un lápiz color carmesí: “Querida Abi, me tuve que ir porque tengo un asunto muy importante que hacer, mil besos.”
A Abigail no le cuadraba esto, ya que ¿Por qué dejaría sus cosas en la casa de Abigail si se había ido? No tiene sentido. Pero tal vez sea olvidadiza, aunque sí, es muy dudoso. Abigail suspira y va hacia la computadora de la niñera y revisa su bandeja de correos, y dirige el cursor hacia el link donde será la cita con la psicóloga. Pasaron aproximadamente 1 hora y media de la sesión, Abigail se sentía un poco más tranquila, así que en la noche se fue a acostar y prendió la lámpara como acostumbraba. Sus ojos se cerraron lentamente, viendo estrellas y dos lunas flotando en el espacio.
Abigail despierta Aliviada, como si estuviese en el mismísimo paraíso. Cerró lentamente sus ojos, mientras daba un ligero suspiro, como si expulsara todo lo negativo que tenía dentro suyo. Inesperadamente La puerta de su habitación se comenzó a abrir lentamente, dando vista al pasillo. De pronto ella escucha una voz femenina que la llamaba desde ese pasadizo. “Aby, no tienes algo pendiente por hacer, verdad?” Luego de eso una extraña silueta de una mujer esbelta y atractiva se acercaba cada vez al cuarto de la pequeña materializándose, hasta quedarse inmóvil frente ella, mirándola con ojos reprochadores y siniestros.
-No pierdas el tiempo y acaba con los bastardos que te hirieron en el pasado, oh verdad, ya están muertos ha-ha.. Pero sé de sus descendientes, sus nombres, sus ubicaciones, lo sé todo, y eso estaría muy fácil para ti -Se acerca hacia la cara de Abigail, viendo a profundidad sus ojos-. ¿O no? APRIL..
La Pequeña Abigail se aparta de la mujer y con nerviosismo le grita
-Mi nombre no es April, no quiero seguir con esto de nuevo, no.. no sé qué quieres de mí, porque me atormentas tanto??.
Mirna se echó a reír ignorando sus preguntas que tanto la agobiaban. Puso sus manos en su espalda, sacando un objeto como lo harían los personajes de dibujos animados. Este era el sombrero de April, el famoso ojo que todo lo ve
-No me digas que no recuerdas a este amiguito, lo rescaté por ahí cuando moriste. Está bastante limpio por cierto ha-ha. Es hora de que retomes tu legado, Abigail -ella saca dos brazos extras de su cierto y somete a Abigail para que sea fácil ponerle el sombrero. La pobre niña comenzaba a convulsionar, brotándole un mórbido liquido negro de su cabeza y de su boca.
-Tienes mucho qué hacer, Abi. No desperdicies el tiempo de vida de los seres despreciables que infestan el mundo. Y creo saber quien será la primera.