CINCUENTA BOSTEZOS POR MINUTO
Si sólo se pudiera clasificar la literatura en tres rubros: mala, buena y regular, no tendría ni idea en cuál de ellos colocaría Cincuenta Sombras de Grey. Y es que ponerlo en la mala literatura, sería un halago que 500 páginas de E.L James no se merecen, pues los personajes no tienen personalidad, ambos son una sombra que nunca logran encontrar la luz, la narrativa es patética y el argumento es la típica historia del hombre millonario (príncipe) que se enamora de una chica común y corriente (plebeya), sólo que incluye sexo sádico.
Por otra parte, el filme pretendía convertir a Cristian Grey en alguien sensible que juguetea con Anastasia y sus látigos y es que nunca vimos ninguna escena de sexo intenso y violento como se retrata en el texto. En la pantalla, Ana le roba toda la personalidad a Grey y es ella quien domina a cuadro, mientras que en el impreso, el “Amo” defiende sus gustos hasta el final.
Cuando leí el libro, me sentí degradada, ¿cómo una mujer puede aceptar ese tipo de maltrato? Empero, al contrario, la película no me pareció tan insultante, sólo fue una pésima adaptación que dejó huecos y no fue nada convincente, en serio, muchos nos quedamos dormidos de lo aburrida que resultó.
Podría escribir muchas páginas más acerca de la narrativa o de lo mal hecha que está la película, pero quiero hacer una crítica más social.
En 1965 prohibieron la presentación de los Beatles en México, así que mi pregunta es: ¿por qué no prohibieron la venta del libro y la reproducción de la película? Con tantos problemas que tiene nuestro país: violencia a la mujer, machismo, acoso sexual, violaciones, etc., esta historia seguro los maximizará.
Si fuéramos un país con un sentido crítico, otra cosa sería; pero lo cierto es que me avergüenzo profundamente de las miles de mexicanas que desean encontrar un Cristian Grey o que quieren a un hombre que les pegue y las convierta en sumisas. Aquí, en este país tercermundista, seguimos siendo “borregos” que actúan y piensan dependiendo de la moda.
La historia de Cincuenta Sombras de Grey, representa un retroceso, en vez de que las mujeres sigamos luchando por liberarnos de los tabús que cuelgan sobre nosotras, queremos regresar a esa época donde anhelábamos servir y complacer al esposo (y todo por una tonta historia que ni es de amor). Al menos Grey es millonario, así que dudo que todas las que andan divulgando en redes sociales que desean que su “media naranja” las trate como objetos sexuales, tengan a un sujeto con avión privado.
Y lo peor es que las mayores fanáticas son NIÑAS, menores de edad. Aunque les impidan entrar si no tienen credencial de elector, el film se puede encontrar afuera de cualquier estación del metro o en cada esquina.
Como mujer, me siento enojada, degradada y muy decepcionada. Las féminas debemos demostrar nuestra independencia y seguir con esa fortaleza que poco a poco nos ha ido abriendo puertas que antes teníamos cerradas. Si yo tuviera hijas, les prohibiría leer y ver este tipo de argumentos que afectarían su crecimiento y raciocino acerca del amor y la sexualidad.
Terminaré esta crítica con algo que todos deben tener en mente: 50 SOMBRAS DE GREY, ES FICCIÓN. Niñas de 12 a 17 años, vayan a jugar con sus Polly Pocket; mujeres mayores de edad, vayan a leer un buen libro erótico. ¿Ya leyeron El Amante? También hay película y es excelente.